Aumenta pobreza extrema en Latinoamérica. Mujeres más afectadas por brechas estructurales

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Sonia Gerth

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), advirtió sobre el auge de la pobreza extrema en la región, pese a que la pobreza en América Latina se mantuvo estable en 2017, de acuerdo con el informe “Panorama Social 2018”, que publicó ayer.

Según los datos de la Comisión, el número de personas viviendo en la pobreza llegó a 184 millones (30.2 por ciento de la población), de las cuales 62 millones se encontraban en la extrema pobreza, cifra que representa 10.2 por ciento de la población, el porcentaje más alto desde 2008.

Es menos que en 2002, cuando la Cepal registró 44.5 por ciento de la población viviendo en pobreza, y 11.2 por ciento en pobreza extrema, pero más que en 2014, cuando la pobreza en la región llegó a un punto bajo.

“Aun cuando la región logró importantes avances entre la década pasada y mediados de la presente, desde 2015 se han registrado retrocesos, particularmente en materia de pobreza extrema”, alertó la Secretaria Ejecutiva del organismo, Alicia Bárcena Ibarra. Frente a los desafíos que se enfrentan, llamó a impulsar políticas públicas de protección social e inclusión laboral y redistributivas en materia de ingresos.

“El mundo del trabajo cumple un rol fundamental en la eliminación o la perpetuación de las desigualdades”, destacó el informe, e hizo hincapié en que la población rural, las mujeres, las juventudes y las personas indígenas y afrodescendientes son las más afectadas por las brechas estructurales que impiden su participación en el mercado laboral.

De esa manera, en 2017, la participación de las mujeres en el mercado laboral siguió siendo menor que la de los hombres, 50.2 y 74.4 por ciento, respectivamente, mientras que en ese mismo año el desempleo femenino (10.4 por ciento) se mantuvo por sobre el de los hombres (7.6 por ciento).

Más de la mitad de las mujeres ocupadas (51.8 por ciento) se emplearon en sectores de baja productividad y de ellas 82.2 por ciento no estaban afiliadas o no cotizaban en un sistema de pensiones, según el “Panorama Social 2018”.

Esta baja participación de las mujeres en el trabajo remunerado contrastaría con su alta participación en el trabajo no remunerado. En América Latina, 77 por ciento de éste es realizado por mujeres, un trabajo que “equivale entre 15.2 y  24.2 por ciento del PIB, cifra que en muchos países es superior a la contribución de cualquier otra actividad económica”, según el informe.

A las mismas conclusiones llegó la Organización Internacional de Trabajo (OIT), en su informe “Panorama Laboral” publicado en diciembre 2017. Las brechas de género en desempleo, ocupación y participación continuaron cerrándose en 2018, en un proceso firme “pero que aún es lento en la mayoría de países”, según la OIT.

Las y los investigadores de la Cepal encontraron que el papel que se les asigna a las mujeres como cuidadoras limita su ingreso al mercado laboral. De la misma manera, esta imagen se refleja en los sectores en los cuales las mujeres tienen mayor representación, como el cuidado (enseñanza, salud, asistencia social) y trabajo del hogar.

También, habría una importante segregación ocupacional que se expresa en una alta concentración de mujeres en ocupaciones menos calificadas. 29.5 por ciento de las mujeres ocupadas trabajaron en servicios o eran vendedoras en comercios y mercados en 2016; 26 por ciento eran trabajadoras no calificadas, mientras que entre los hombres ocupados, eran 13.1 y 18.9 por ciento, respectivamente.

Mientras tanto, la brecha salarial sobre todo en los sectores más calificados oscilaba entre 9.6 y 19.5 por ciento, según los datos de la Cepal. La OIT constató que  en 2018, la brecha salarial en la región todavía estuvo cerca del 20 por ciento. “La mayor parte de esta brecha se atribuye a discriminación, estereotipos y factores culturales más que a variables objetivas y medibles como la educación, experiencia y ocupación”, escribieron las y los expertos.

La Cepal advirtió que con el surgimiento de “una nueva revolución  tecnológica”, se podrían profundizar las brechas de género, puesto que “los sectores donde se espera una mayor supresión de puestos de trabajo son aquellos en que las mujeres tienden a estar mayoritariamente empleadas, como en servicios.”

Frente a ese desafío, llamaría la atención que sólo 34 por ciento de las y los graduados en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (CTIM) son mujeres, escribieron las y los autores. Los datos para México mostraron que de las personas que se graduaron en 2015 de la universidad en CTIM, sólo 31.3 por ciento eran mujeres, una baja comparado con 2008 (34.1 por ciento).

Es por eso que la Cepal llamó a los gobiernos a instalar políticas públicas que promuevan las mujeres en las áreas CTIM, eviten la precarización de los empleos y aumenten la corresponsabilidad en el cuidado. Mientras tanto, el informe anual de la OIT concluyó que “este es un buen momento para tomar acción”, eliminar estereotipos para combatir las brechas salariales, y mejorar el cuidado para hijos menores para “aliviar al menos parte de la penalidad por maternidad.”


Los informes completos se encuentran bajo las siguientes ligas: Cepal, Panorama Social

https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/44395/5/S1801084_es.pdf

OIT, Panorama laboral:

https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—americas/—ro-lima/documents/publication/wcms_654969.pdf

SG/LGL

 

 

 

 

CATEGORÍAS
Comparte

COMENTARIOS

Wordpress (0)
Disqus ( )