Valoración de la Secretaría Confederal de Mujeres e Igualdad sobre los datos de paro (noviembre 2018)

Valoración de la Secretaría Confederal de Mujeres e Igualdad sobre los datos de paro (noviembre 2018)

SE HA CONOCIDO el Informe del Ministerio de Empleo con los datos de paro registrado de noviembre de 2018. El desempleo masculino se sitúa en 1.342.941 personas, al subir en 2.751 (0,21%) y el femenino en 1.909.926, al reducirse en 4.587 (-0,24%) en relación al mes de octubre. Si lo comparamos con noviembre de 2017, el desempleo masculino baja en 122.722 (-8,37%) personas, y el femenino desciende en 98.692 (-4,91%).

CCOO ha realizado una valoración poniendo de manifiesto que para CCOO es necesario y urgente poner en marcha un plan de choque contra la precariedad, ya que solo 1 de cada 10 contratos firmados es indefinido, casi la mitad a jornada parcial. El 46% de contratos temporales duran 1 semana o menos, y el 91% de contratos firmados este pasado mes han sido temporales, el 35% a tiempo parcial. El informe del Gabinete Económico Confederal aporta una valoración más detallada. Entre sus aportaciones, señala que la afiliación media a la Seguridad Social se sitúa en 18.945.624 personas (el 46%, mujeres) tras bajar en 47.449 personas en noviembre. Y subraya que la protección frente al desempleo registra una brecha de género de 11 puntos porcentuales: en octubre, su tasa de cobertura (52,7%) es once puntos inferior a la de los hombres (63,4%), aunque suponen el 59% de la población en paro.

La Secretaría Confederal de Mujeres e Igualdad complementa esta valoración con una mirada de género, dada la peor situación estructural en empleo y protección por desempleo de las mujeres. Y es que son mujeres el 58,7% de las personas registradas como paradas. Porcentaje que aumenta en el caso de las personas mayores de 25 años (el 59,6%, mujeres). Es decir, de cada 10 personas registradas como paradas, 6 son mujeres. Hay más desempleadas que desempleados en todas las CCAA y en todas las provincias.

ELENA BLASCO Martín, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO, destaca: “No hay signos de mejoría en cuanto al paro femenino. Son mujeres 6 de cada 10 personas desempleadas. Son 7 de cada 10 de quienes esperan su primer empleo. Son 8 de cada 10 de las personas de más de 44 años sin empleo anterior. Hay casi 400 mil paradas más que hace 10 años, período en el que ha aumentado en más de 10 puntos porcentuales su peso en el paro registrado. Este obstruccionismo laboral hacia las mujeres es muy preocupante y revela un sustrato de discriminaciones indirectas ocultas en el acceso al empleo. Es imperativo un plan de choque contra el desempleo y contra la precariedad con enfoque de género”.

En el caso del colectivo sin empleo anterior, son mujeres el 68,03%. Es decir, 7 de cada 10 personas desempleadas que buscan su primer empleo son mujeres. Este desempleo afecta de manera especial a las mayores de 44 años, el 83, 6% de las personas en esta situación. Y, no olvidemos, 4 de cada 10 mujeres desempleadas sin empleo anterior tienen más de 44 años.

No hay salida de la crisis para las mujeres. Si aplicamos una mirada de largo alcance y comparamos la situación con la de 10 años atrás, veremos:

– En noviembre de 2008 había 1.541.489 paradas, que suponían el 48,4% del paro registrado. Diez años después, hay casi 400 mil paradas más (368.437) y ha aumentado en más de 10 puntos porcentuales su peso en el paro registrado (ahora son el 58,7%).

– En cambio, en noviembre de 2008 eran 1.447.780 los desempleados registrados, el 51,6% del paro. Y diez años después, son 1.342.941, el 41,3%. Es decir, tras diez años ha disminuido para casi 105 mil hombres el desempleo (104.839) y ha bajado en 10 puntos su presencia en el paro registrado.

Son evidencias estadísticas de que la incorporación al empleo de las mujeres no está yendo al mismo compás que la de los hombres, sino que, al contrario, encuentra obstáculos añadidos.

Elena Blasco Martín, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO, señala: “No hay signos de mejoría para el empleo de las mujeres. No hay ninguna razón para el optimismo o la esperanza, desde esta perspectiva, y ninguna sociedad se puede permitir estar instalada en la desesperanza, especialmente en lo laboral. Una sociedad que no ofrece las mismas oportunidades de acceso laboral a las mujeres es una sociedad democráticamente deficitaria. Los poderes públicos deben actuar de inmediato. Es imperativo un plan de choque contra el desempleo y contra la precariedad que tenga en cuenta el enfoque de género”.

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