Soy abolicionista porque no quiero que…

Soy abolicionista porque no quiero que…

Soy abolicionista porque no quiero que jamás ningún hombre tenga derecho a exigir el cumplimiento de contrato alguno que le dé derecho a usar y disfrutar y disponer del cuerpo de una mujer sin más limitaciones que las establecidas por las leyes, porque eso es reconocer el derecho de propiedad y éste recae sobre las cosas, no sobre las personas.

No quiero que se reconozca derecho alguno de propiedad sobre el propio cuerpo o el ajeno.

Cuando se dice “mi cuerpo es mío” o se habla de un “derecho al propio cuerpo”, no se está hablando de derechos sobre cosas, se está hablando de derechos personalísimos, inherentes a la persona e inalienables.

No quiero que ninguna mujer reivindique la constitución de sindicato alguno para la defensa de un interés colectivo que constituye la más terrible de las divisiones sexuales del trabajo, pues se pretende asignar a la mujer roles de género que incluyen el cumplimiento del “débito laboral” análogo al “débito conyugal”.

No quiero que ninguna mujer ceda el uso de su cuerpo porque en ese cuerpo está el cerebro y el complejo funcionamiento de la mente. Y la mente sabe que no es la mujer la que usa su cuerpo para trabajar. Su cuerpo lo usa el hombre, es él quien usa, utiliza, el cuerpo de la mujer. No es la mujer, no son las mujeres, quienes deciden libremente usar su cuerpo, es el hombre el que lo usa para para satisfacer sus deseos, cada vez que ocupa el espacio vital de la mujer, del cuerpo y la mente de la mujer.

NO quiero que las mujeres seamos tratadas como objetos de propiedad, no quiero que se nos pueda declarar bienes de dominio público, ni que se nos pueda expropiar. No quiero que se ignore todos los argumentos que la genealogía feminista ha desarrollado en defensa de las mujeres y en contra de la prostitución, porque no se puede luchar en defensa de los derechos de las mujeres y estar a favor de la más mínima regulación que legitime la prostitución, esa okupación del espacio vital de las mujeres, del cuerpo y mente de cada mujer.

Por eso yo firmo:
Manifiesto internacional -CASTELLANO-

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COMENTARIOS

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    Emilia Caballero Alvarez 7 meses

    Me duele hasta fisicamente que haya quienes quieran defender la más cruel de las violencias de género y se llamen feministas

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