Nivel periodístico

Nivel periodístico

 

Tenemos un problema grave: eldiario.es está dominado por la corriente proprostitución. Digo que es grave y digo “tenemos”, porque no se trata de la La Razón o el ABC sino de un periódico «progre», que, en teoría, debería ser de “los nuestros”, es decir debería oponerse al ultraliberalismo desatado, ese que aprueba que los cuerpos sean objeto de transacción comercial.

Cierto, de vez en cuando, eldiario.es publica a alguna abolicionista, pero con mayor frecuencia da cabida en sus páginas a artículos que, ya sea descarada y abiertamente o «disimulando», hacen agitación y propaganda pro legalización de la prostitución.
Y lo sorprendente es que, cegados por esa tendencia, llegan a publicar panfletos insultantes, sin argumentos, llenos de falsedades, groseros en su forma y en su contenido; totalmente impresentables desde todos los puntos de vista (y en primer lugar, desde el meramente periodístico).

de vez en cuando, eldiario.es publica a alguna abolicionista, pero con mayor frecuencia da cabida en sus páginas a artículos que, ya sea descarada y abiertamente o «disimulando», hacen agitación y propaganda pro legalización de la prostitución.

Me refiero concretamente al titulado Nosotras y las otras. Si yo tuviera algo que ver con ese periódico, leyéndolo, se me caería la cara de vergüenza (más allá de lo pensara sobre la prostitución).

La autora afirma que la prostitución es ilegal en España. O sea, empieza demostrando, o bien una ignorancia sorprendente o bien una capacidad desvergonzada de mentir sin inmutarse. A ver: en nuestro país, la prostitución no es legal pero tampoco es ilegal.
Y vuelvo a manifestar mi asombro: vale, la autora del texto es ignorante o mentirosa pero ¿y eldiario.es? Suponemos que alguien en la redacción habrá leído el artículo y le habrá dado el visto bueno ¿no?

El texto se dedica, ante todo, a insultar a las feministas abolicionistas. Cito: “El feminismo abolicionista español se acaba de pasar al bando de los antiderechos”. Y sigue: “Hablamos de oponerse a la libre sindicalización, algo que está indicado en la Declaración Universal de los derechos humanos desde 1948 nada más, y que se consiguió con sangre, sudor y lágrimas de trabajadores y trabajadoras explotadas y esclavizadas. Se fueron al pedo las feministas abolas, se desmadraron, se les fue la olla, se fueron a la re-mierda”.

Lo cito textual para que se perciba hasta qué punto es grosero y manipulador: habla de “sangre, sudor y lágrimas”, apropiándose con total desvergüenza de una lucha que protagonizaron muchas mujeres y hombres nada complacientes con la prostitución e incluso abiertamente abolicionistas: Louise Michel, Rosa Luxemburgo o la propia Federica Montseny quien claramente manifestó que la igualdad sería imposible mientras hubiera prostitución.

De paso, la autora olvida señalar que, para que exista un sindicato, tiene que haber empresarios… Y, en efecto, la prostitución no está prohibida pero el proxenetismo sí. Es decir, para sindicar a las “trabajadoras del sexo” habría que legalizar a los proxenetas. Pequeño detalle que el texto no menciona. Pasmosamente también lo ignora eldiario.es.

Y sigue la autora: “Digamos que no son abolicionistas, sino solo malas compañeras. No les importan una mierda las putas como no acepten abandonar su medio de vida y dejarse tutelar por la ONGabola de turno.”

No es que a mí me eche para atrás ese vocabulario pero sí me repugna que eldiario.es publique tranquilamente un texto tan insultante y falso, más del estilo Jiménez Losantos, Hermann Tertsch, Arcadi Espada, Eduardo Inda, etc. que de un periódico progresista.

Las abolicionistas, en el Manifiesto por la ilegalización del sindicato OTRAS repetimos lo que siempre hemos reclamado: “una serie de medidas de amplio recorrido que consisten en ayudas legales, sociales, sanitarias, planes de vivienda, de educación, y asistencia psicológica para todas las mujeres que deseen salir de la prostitución». Según la autora del panfleto publicado por eldiario.es, estas exigencias se resumen en “dejarse tutelar por las abolas de turno”.

Y dice la autora: “¿Por qué no abolimos mejor el matrimonio, la iglesia o la policía, como proponía Angela Davis el otro día, opresión con fachada de legalidad?”. Angela Davis no dijo tal cosa, pero una mentira más en este texto no tiene mayor importancia. Sí me detengo en el siguiente detalle: la alegación de que “hay cosas peores” solo se usa para justificar la prostitución. Solo. Así, por ejemplo, si atacásemos a la iglesia, ningún progre nos impugnaría alegando “¿por qué no atacamos mejor a la policía, o al matrimonio o a la prostitución?”. O sea: “esta cadena comparativa de horrores” solo se usa para defender la prostitución.

No voy a entrar en explicar por qué nos oponemos a la prostitución (que no a las prostitutas). Las y los abolicionistas hemos publicado números artículos dedicados, no a insultar, sino a argumentar. No presumimos de ser “negras” frente a “blancas” ni de ser “populares” o “pueblo llano” frente a “exquisitas” e “ilustradas”. A mí me daría vergüenza usar ese tipo de “argumentos” por oportunistas y por falsos. Y digo falsos porque veo la imagen de la autora y no encuentro que sea más negra que yo (o que muchas otras abolicionistas), porque conozco a bastantes regulacionistas que tienen más poder adquisitivo y político que yo (y que muchas otras abolicionistas) y conozco a figuras muy emblemáticas de esos “sindicatos de prostitutas” con estudios universitarios y que son incluso profesoras de universidad.

Y ya digo: no me asombra que haya quien escriba algo así. Me avergüenza y me asombra que eldiario.es le dé cabida en sus páginas. Menudo nivel…

 

 

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