La colección de abusos a Marisol que ignoró la España de los 70

La niña prodigio del tardofranquismo sufrió vejaciones desde los ocho años. El machismo en nuestro país ignoró su denuncia a gritos durante 40 años.

Actualmente la industria cultural española es una de las abanderadas de la defensa del feminismo y otras luchas sociales. Pero el mundo del espectáculo guarda un oscuro pasado en el que actrices o cantantes eran juguetes en manos de productores o directores. Muestra de ello es el caso de la principal artista española de los años 60 y una de las más recordadas de la historia. Tal y como publica Vanity Fair, Marisol habría sufrido abusos de distintos tipos desde que tenía ocho años. Este podría haber sido el motivo de su abrupto final como personaje público tras haber alcanzado la mayor fama posible.

Hace 40 años que Pepa Flores dejó de lado a Marisol, y la fama que llevaba consigo, denunciando unos abusos que, aunque en ese momento pasaron desapercibido, hoy habrían sido portada de todos los periódicos.

1979: segunda de las entrevistas en las que Pepa Flores denunciaba a ‘Interviú’ los abusos cometidos por su entorno.

En un proyecto de biografía de la artista que nunca llegó a ver la luz, Pepa Flores confesaba a Francisco Umbral: “Me llevaban a un chalet del Viso y allí había gente importante, gente del régimen, a verme desnuda, a mí y a otras niñas. A mi madre, cuando venía a verme, los Goyanes la ponían a comer en la cocina”. El escritor y periodista animaba a la artista para que continuara con ese relato, pero Marisol respondió: “No me atrevo, no me fío de ti, Umbral”. Unas declaraciones que negaba rotundamente su exmarido, Carlos Goyanes, “Si todo hubiera sido tan horrible como se dice, ¿se habría casado conmigo? No tiene sentido”.

En otra segunda biografía frustrada, que intentó llevar a cabo el periodista de Interviú José Luis Morales, una Pepa Flores ya de 31 años afirmaba que “entre Marisol y Pepa Flores hay todo un mundo de sufrimientos, de angustias y de aprensión que no quiero para nadie”.

La que había sido la niña prodigio de España contaba, en otra ocasión, las palizas que le daba la amante del empresario que la llevaba de gira y cómo practicaban sexo en su misma cama y añadía: “¡Fíjate tú! Y querían hacer de mí el modelo de niña inocente, conformista y buena, para que fuera la referencia de todos los niños de nuestra generación […] Porque no saben nada de las putadas que nos han hecho a mí y a mi familia”.

También relataba cómo Manuel Goyanes, padre del que terminó siendo su marido, llegó a un acuerdo económico con sus padres para que fuese a vivir con él. Le cambió el nombre, le tiñó el pelo de rubio y le operó la nariz. “Yo estaba como secuestrada. Cuando ya siendo mayor quería conocer chicos, me lo prohibían (…) era su negocio”.

Pepa Flores también habló de los tocamientos a los que le sometía un fotógrafo amigo de la familia. “Más tarde, un día cualquiera, descubrimos en la cocina muchas fotos de niñas desnudas con vendas en los ojos. Se lo dijimos a Goyanes y se quedó como si nada”.

Tampoco se salva el desnudo que realizó en Interviú. Todo un shock nacional que batió récord de ventas pero que se realizó sin el consentimiento de la cantante.

A pesar de que la artista confesó a Morales sus dos intentos de suicidio, sus denuncias no tuvieron ningún efecto en una sociedad recién salida del franquismo.

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COMENTARIOS

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    Osvaldo Buscaya 2 semanas

    “La colección de abusos a Marisol que ignoró la España de los 70”, es la regresión permanente de la perversa civilización patriarcal, por la imposición educativa del sadismo masculino al reflejarse en la obligada imposición sobre la mujer a un rol pasivo masoquista.
    “Pero el mundo del espectáculo guarda un oscuro pasado en el que actrices o cantantes eran juguetes en manos de productores o directores”, dadas las diversas “modalidades” de adaptación del genocida patriarcado en el transcurso de la historia; animismo, religión serían modificaciones que las hacen más o menos transitables o intransitables para el curso de su irresoluble perversión y ambigüedad sexual, que caracteriza las fases edípicas del varón en su repudio a la mujer castrada de “origen”.
    “A pesar de que la artista confesó a Morales sus dos intentos de suicidio, sus denuncias no tuvieron ningún efecto en una sociedad recién salida del franquismo”, pues deriva inevitablemente en su desprecio a la mujer castrada de origen y que el genocida perverso patriarcado impone como la representación más valiosa y socialmente más importante conquista del “poder”, estableciendo la diferencia entre el varón y la mujer ordenando su ética y moral como hipócrita sublimación de los instintos; en su simbología genocida patriarcal ecuménica, religiosa, cultural, gubernativa, etc.
    Mi Ciencia de lo femenino, Femeninologia, se halla sólidamente fundada en la observación de los hechos impuestos por la perversa civilización patriarcal, además no hemos de asombrarnos que Femeninologia pretende explicar los fenómenos psíquicos del perverso patriarcado: Una cultura cuya ética y moral hipócrita no admite la equiparación de más del 50% de la humanidad; la mujer.
    El sentido y la verdad del feminismo (la mujer) es la derrota del varón; perverso irresoluble y ambiguo sexual.
    Por Osvaldo Buscaya (Bya)
    (Psicoanalítico)
    Femeninologia (Ciencia de lo femenino)
    Lo femenino es el camino
    Buenos Aires
    Argentina
    3/11/2018

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