Hombres que no aman a las mujeres

Hombres que no aman a las mujeres

El machismo más rancio anda enrabietado. Los que lo practican cual religión incuestionable porque saben que sólo así pueden aspirar a conservar unos privilegios que ven amenazados, se están dando cuenta de que las mujeres hemos dicho alto y claro «hasta aquí hemos llegado». Ven como una parte de la sociedad, la que cree en la igualdad y de la que formamos parte no sólo mujeres sino cada vez más hombres, está cuestionando y combatiendo su estatus. Pero no están dispuestos a ceder y darse por vencidos así como así. Son demasiados siglos de ejercicio del dominio patriarcal como para tirarlos por el desagüe. Lo que siempre ha sido, siga siendo. Palabra de machista.

Esta misma semana hemos tenido varias muestras de esa resistencia combativa del machismo. El patriarcado tiene poderosos aliados, gente bien posicionada que defiende sus postulados y que además, como en los casos que han sido noticia estos días, no tienen ningún pudor en exhibir esa militancia en contra de las mujeres, de nuestros derechos y libertades. Algunos jueces y políticos se cuentan entre esos aliados y tenemos muestras para parar un tren en éstos y otros sectores.

Nos desayunábamos el jueves con una noticia sobre un magistrado de un juzgado de violencia sobre la mujer de Madrid que despreciaba e insultaba a una mujer víctima de malos tratos psicológicos, amenazas y coacciones a la que le sometía su ya ex marido. La policía le había otorgado una valoración de riesgo extremo pero el juez no sólo pareció no creerla sino que se mofó de ella con la complicidad de la fiscal y la abogada que le acompañaban. El «fallo» fue que la cámara de la sala donde se produjo tamaño despropósito verbal e intencional, continuaba grabando.

La Asociación de Mujeres Juristas Themis ha pedido en un comunicado que el Consejo General del Poder Judicial establezca criterios que fijen el perfil de los titulares de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer para que estén libres de prejuicios de género. Mientras, en el Congreso de los Diputados, se tramita la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial para aplicar medidas urgentes del Pacto de Estado de Violencia de Género.

Unas horas antes de conocer la infame noticia sobre el magistrado, en la localidad turolense de Alcañiz, un concejal de Ciudadanos no tuvo reparo en pronunciar una sarta de comentarios machistas en los que, además, la protagonista era su propia mujer. Y lo hizo en un pleno municipal para fijar su posición sobre un tema relacionado con la educación concertada. Al parecer, aquello le evocó recuerdos de su mujer con uniforme de falda colegial. Evidentemente, venía muy a cuento.

Mujeres Juristas Themis ha pedido en un comunicado que el Consejo General del Poder Judicial establezca criterios que fijen el perfil de los titulares de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer para que estén libres de prejuicios de género.

No nos habíamos recuperado del susto cuando nos enteramos de que en la localidad malagueña de Torrox el alcalde, del PP, le encuentra una parte positiva al asesinato machista que había tenido lugar días antes, el de Manuela. Cuál, se preguntarán: que así Torrox sale en los medios. La calidad humana del personaje queda en evidencia, sobran las palabras. Pero como alcalde que está orgulloso de que su pueblo salga en la tele porque en él se ha producido un asesinato, cabría decir que «es de traca».

A la par, el ahora líder del PP, Pablo Casado, insiste en que el aborto no es un derecho y que van a proponer medidas de apoyo a las mujeres para que no aborten. Dice Casado que el aborto es un fracaso. ¿De quién, señor Casado? ¿De la sociedad? ¿De la mujer que se ve abocado a ello? ¿O de usted como político? No digo esto último porque sí. Si a estas alturas ustedes, la derecha, quieren quitarnos lo que es uno de nuestros derechos más reivindicados, luchados y que más nos ha costado conseguir, entonces es que no han entendido nada, y menos a las mujeres. Miren, si no, lo que está pasando al otro lado del Atlántico, en Brasil, donde millones de mujeres han salido a las calles a protestar contra Jair Bolsonaro bajo el lema «Él, no». Tiene tras de sí un largo historial de declaraciones machistas, homófobas y racistas. El domingo hay elecciones y parece bien posicionado. Pero más del 52% de las mujeres no quieren saber nada con él y lo gritan a los cuatro vientos. Veremos qué ocurre.

Y, por si fuera poco, otro político del que ya prácticamente nada nos sorprende, el presidente norteamericano Donald Trump, se ha burlado de una de las varias mujeres que han denunciado a su candidato al Tribunal Supremo. Mujer a la que, como el juez español, tampoco cree.

Todo esto ocurre, además, en la semana que sucede a otra con balance especialmente crítico en cuanto a víctimas mortales de violencia de género se refiere. Asuman, los mencionados y otros militantes del machismo como ellos, su cuota de responsabilidad añadida a la que como sociedad ya tenemos todos y todas. Y, lo que es más importante, cambien de actitud, avergüéncense, pidan perdón y no lo vuelvan a hacer nunca más. Ah, y, si puede ser y no es mucha molestia, dimitan, dejen sus cargos y váyanse a sus casas a hacer acto de contricción. Todos y especialmente todas, saldremos ganando.

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