Encuentro mujeres y teología: “feministas y creyentes: vivas, libres y en resistencia”

Encuentro mujeres y teología: “feministas y creyentes: vivas, libres y en resistencia”

 

Este ha sido el lema del XXII Encuentro de Mujeres y Teología y del V Foro de la Red Miriam de Espiritualidad Ignaciana que ha tenido lugar en Zaragoza del 28 al 30 de septiembre del presente año 2018. Organizado por el grupo de Mujeres y Teología de Zaragoza y por la Red Miriam, este Encuentro ha reunido durante ese fin de semana en el Centro Pignatelli de la capital aragonesa a 275 mujeres y algunos hombres de todas las edades dispuestos a dar un “salto vital” frente a, según reza el manifiesto del Encuentro, “un sistema capitalista y patriarcal que atenta contra la vida y los cuerpos de las mujeres”.

El Encuentro comenzó la tarde del viernes 28 con una ruta por las calles de Zaragoza dirigida por Concha Gaudó, coautora del libro Callejero. La Zaragoza de las mujeres [https://www.zaragoza.es/contenidos/mujer/callejero_mujeres.pdf]. La mañana del sábado 29 estuvo protagonizada por Ivone Gebara, prestigiosa teóloga feminista brasileña. Gebara se lamentó en su intervención de que los feminismos cristianos en América latina, nacidos hace más de cuarenta años, se encuentren actualmente satanizados, también por la Iglesia católica, al ser considerados responsables de la falta de valores en la sociedad y de alejar a las mujeres del papel tradicional que se espera que desempeñen en la familia. Para luchar con mejores garantías ante esta oleada antifeminista, Gebara abogó por descolonizar el pensamiento feminista occidental, es decir, por incluir las variables de raza y clase y por escuchar, en definitiva, a las feministas indígenas y negras porque tienen mucho que decir. Montse Escribano, doctora en Filosofía y profesora de Religión en Valencia; Raquel Lobato, del sector de la Dona de la HOAC de Valencia; y Marisa Vidal, de la asociación Mulleres Cristiás Galegas Exeria, comentaron las conclusiones de Gebara desde sus experiencias personales como cristianas feministas.

Por la tarde, las asistentes al Encuentro se repartieron entre los numerosos talleres planteados por la organización en los que se trabajó sobre distintas maneras de construir feminismo y teología feminista. En la puesta en común posterior, la portavoz de cada grupo llevó a la mesa una pieza de un rompecabezas que, al unirse, dieron como resultado la imagen del “salto vital” que Geena Davis y Susan Sarandon daban con su coche al final de la película Thelma y Louise (1991). Ya al anochecer tuvo lugar una batucada desde el lugar del Encuentro hasta la Plaza de los Sitios para visibilizar a las mujeres y en donde se leyeron las biografías de mujeres célebres nacidas en Aragón, como la ilustrada Josefa Amar y Borbón o la primera alcaldesa elegida democráticamente en España, María Domínguez Remón, asesinada durante la Guerra Civil por las tropas franquistas. El día finalizó con una presentación de los grupos de Mujeres y Teología llegados de toda España amenizada con cánticos y bailes porque, como señaló una de las asistentes durante el Encuentro, “esta no es mi revolución si no la puedo bailar”.

La mañana del domingo 30 comenzó con la intervención de Yayo Herrero, destacada ecofeminista y activista social, en la que insistió en la peligrosidad de un sistema económico que ha rebasado ampliamente los límites físicos del planeta y propuso como alternativa la reconstrucción de lazos colectivos, de redes y comunidades que contrarresten la pulsión individualista de nuestras sociedades. El acto que clausuró el Encuentro fue una celebración plural y diversa en la que se buscó constatar tanto la fusión de las mujeres con la naturaleza por ser ambas dadoras de vida como el mensaje emancipador de Jesús hacia las mujeres, ejemplificado en su encuentro con la samaritana. Tras anunciarse que el próximo Encuentro de Mujeres y Teología se celebrará dentro de dos años en Ciudad Real, el evento finalizó con el canto conjunto de Somos, de José Antonio Labordeta, en donde se añadió en la letra de la canción un “nosotras” con el que se pretendió incorporar a las mujeres “en esa gran utopía que es la fraternidad”.

 

CATEGORÍAS
Comparte