Niñas rohingya: «más seguras , pero muy limitadas a la hora de moverse libremente».

Niñas rohingya: «más seguras , pero muy limitadas a la hora de moverse libremente».

  • El estudio ‘Adolescentes en Emergencias: Voces de Bangladés’ de Plan International, recoge testimonios de las jóvenes que tuvieron que huir de la violencia de Myanmar.
  • En el informe, las jóvenes señalan la falta de comida y de libertad de movimiento en los campamentos como algunos de sus principales problemas y la amistad y el apoyo de la familia, como sus mejores mecanismos de supervivencia.

 

Un año después de la gran crisis migratoria de los rohingya, casi 400.000 niñas y niños están viviendo en el campamento de refugiados más grande del mundo, en Cox’s Bazar, Bangladés. Las niñas y adolescentes, la población que más riesgo tiene de sufrir violencia, abusos, tráfico de personas o matrimonio infantil, ha encontrado en los Espacios Amigos para la Infancia de Plan International un lugar en el que conocer a otras jóvenes, aprender a defenderse y recibir apoyo. “Nos hacemos amigas de las chicas nuevas que llegan al campamento y compartimos con ellas la comida y la ropa que tenemos”, dice Showkat Atu. “Hemos descubierto que juntas somos más fuertes y tenemos menos miedo”, cuenta Mustakima.

Muchas jóvenes están solas, bien porque perdieron a sus familias por culpa de la violencia vivida en Myanmar, bien porque han perdido el contacto con sus padres durante el trayecto. En los espacios seguros pueden hablar sobre aquello que les preocupa, especialmente sobre la violencia y los abusos que muchas han sufrido y encontrar apoyo.

La amistad es vital en las crisis humanitarias. El estudio ‘Adolescentes en Emergencias: Voces de Bangladés’, desarrollado por Plan International, ha demostrado que las niñas en situaciones de emergencia con redes fuertes de apoyo, como su familia o sus amigos y amigas, hacen frente a su situación mucho mejor que las que no la tienen. Al pasar tiempo con personas de su misma edad, que tienen sus mismos sueños e inquietudes, se construyen relaciones personales que hacen que las niñas se sientan más fuertes y seguras.

Roshida (12), Sayeka, (12) y Afo Unosrr (12) / Plan International

Roshida (12), Sayeka, (12) y Afo Unosrr (12) son amigas desde agosto de 2017 y han creado un comité de bienvenida para las chicas nuevas que llegan al campamento. “Fueron muy amables conmigo y como yo no tenía comida compartieron conmigo la suya“, cuenta Roshida.

‘Adolescentes en Emergencias: Voces de Bangladés’

Plan International ha querido conocer los problemas, retos y aspiraciones de las niñas y adolescentes en Cox’s Bazar a través de encuestas directas. El proceso de hablar directamente con ellas se ha revelado complicado y limitado ya que por cuestiones de protección y códigos culturales y sociales las familias mantienen a las jóvenes recluidas en las tiendas la mayor parte del día. “Si las jóvenes y sus problemas permanecen invisibles para la comunidad internacional la respuesta humanitaria seguirá sin reconocer ni atender sus necesidades concretas”, apunta Emilia Sánchez, directora de Incidencia Política de Plan International.

El estudio ‘Adolescentes en Emergencias: Voces de Bangladés’ también revela la falta de movilidad y el acceso a la comida como algunos de los principales problemas que enfrentan las jóvenes asentadas en Bangladés. Muchas jóvenes encuestadas mostraron su preocupación por la potabilidad del agua de los pozos instalados bajo la presión de los primeros meses de la emergencia y su lejanía, que las obliga a tener que subir y bajar zonas escarpadas y alejadas de las tiendas.

Un año después de haberse visto obligadas a huir de Myanmar, las niñas y adolescentes rohingya afirman estar más seguras en el campamento que en su país, pero muchas dicen sentirse muy limitadas a la hora de moverse libremente por él. También se muestran desilusionadas por la falta de acceso a la educación y las malas condiciones, el hacinamiento y la falta de privacidad de las tiendas en las que viven y en las que permanecen muchas horas al día. El 97% de las encuestadas aseguraron estar encargadas del trabajo doméstico y solo un 28% recibir algún tipo de educación. Un 21% de las encuestadas viven acogidas por adultos con los que no tienen relación directa.

“La situación en la que viven es especialmente difícil para las adolescentes embarazadas y las que han perdido o se han visto forzadas a vivir separadas de sus familias”, añade Emilia Sánchez.

La salud y la seguridad alimentaria también preocupan a las jóvenes, que, aseguran que si bien ha mejorado la calidad de la comida sigue sin ser suficiente cantidad para cubrir las necesidades diarias. Algunas de las encuestadas apuntaron la necesidad de crear espacios seguros para ellas en los puntos de distribución, ya que muchas veces son ellas las encargadas de tener que recoger las raciones para toda la familia.

La escasa atención sanitaria, la lejanía y su elevado coste también preocupa a las jóvenes roghinya, que reclaman además, atención psicológica. Un elevado número relata experiencias traumáticas durante su huida a Bangladés. “Quemaron mi casa y mataron a mis hermanos. Tuve que huir para poder salvar la vida”, cuenta una joven de 19 años.

La respuesta de Plan International

Plan International está centrado su respuesta humanitaria en apoyar especialmente a las niñas y adolescentes, conociendo de primera mano cuáles son sus necesidades específicas. La organización les proporciona no solo kits de emergencia, sino también kits de dignidad que, entre otros elementos, incluye peines, pañuelos para cubrirse, chanclas y ropa interior.

La organización sigue proporcionando apoyo psicológico a las niñas y niños en sus Espacios Amigos para la Infancia y también está creando otros específicos para las adolescentes en los que puedan hablar libremente de los problemas a los que tienen que enfrentarse en los campamentos.

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