ChinaTown/Polanski, una curiosa paradoja

ChinaTown/Polanski, una curiosa paradoja

Si Manhanttan es la paradoja de Woddy Allen, Chinatown, sin dudarlo, es la de Roman Polaski.

Puedo aceptar que el director se ha pasado gran parte de su vida superado por los acontecimientos que han rodeado su existencia, recuerden: superviviente del Holocausto, perdió a su madre en Auschwitz, el asesinato de su esposa Sharon Tate embarazada por la «Familia Manson»; o invirtiendo la moneda, lleva años huido de la Justicia estadounidense acusado de violación a una menor y las sospechas de una inclinación reiterativa de acostarse con adolescentes a lo largo de su biografía.

No les voy a negar que me gusta que formé parte del reparto del film, es interesante esa forma de reírse de si mismo por su escasa estatura.

La primera vez que vi la película me impactó mucho, pero en un segundo o tercer visionado, su narrativa resulta bastante menos eficaz, porque te sabes los trucos y eso desbarata la tensión y las sorpresas.

Fay Dunaway, Evelyn, está conmovedora, John Huston, Noah Cross, magnífico en la repulsión que despierta y Jack Nicholson, Jake Gittes, detective privado, mas sexy y eficaz que nunca, un personaje al que, como al propio director, no le gusta hablar del pasado, y que es consciente de la enorme contaminación e influencia que produce la corrupción en el mundo y la imposibilidad de victoria.

Precisamente, la paradoja, la puerta por donde se escapa el machismo en esta historia, se esconde en los personajes masculinos. Primero en ese exabrupto esclarecedor que da el patriarca cuando confiesa que con el dinero y el poder lo que se compra es el futuro: tiene toda la razón. Nosotros ya sabemos que ha comprado a la policía, a los jueces, a los periódicos… o esa forma que tiene el detective de tirar los papeles y las colillas al suelo, esa tendencia a saltarse las reglas a su antojo y en su beneficio, tal vez por aquí es por donde se vuelven similares.

Pero tal vez, el momento más crucial de la película es cuando el detective le pregunta a Evelyn ¿Quién es Katherine, Belinda Palmer? Durante la terrible confesión que tiene que hacer la protagonista femenina, recibe un número nada despreciable de bofetadas por parte del  investigador, una tras otra, mientras que ella le responde la terrible verdad, Katherine es su hija, es su hermana, su hija, su hermana. Él tarda una eternidad en comprender el significado del estribillo de la canción y la sigue golpeando con bastante fuerza y sin ninguna piedad ni empatía.

Unos segundos mas tarde, lo estropea definitivamente; exactamente, cuando su primera reacción al entender que ha presenciado el doloroso testimonio de su cliente, amante, es lanzarle la siguiente pregunta: ¿Te violó? Ella no pronuncia palabra, simplemente, lo niega con la cabeza.

Es evidente que esa cuestión no es lo importante en ese momento de la historia. Por supuesto, no se disculpa por su reacción, no maldice al hombre que ha consumado un vil abuso de poder durante años, No, lo primero que se le pasa por la cabeza es desvelar esa terrible y morbosa curiosidad.

Definitivamente, ni la pregunta ni la reacción que tiene es lo que se espera de un hombre que ha contemplado en primera fila el desenlace fatal de la cruel historia que han vivido estas dos mujeres.

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