La Manada son veintiuno y no solo cinco

La Manada son veintiuno y no solo cinco

¿Alguien ha caído en la cuenta de que el grupo de WhatsApp de la Manada lo formaban 21 personas y no solo 5?

JUAN LUIS VALENZUELA @tetemalo

El rechazo social que ha generado el juicio a La Manada, luego la tibia condena y posteriormente su puesta en libertad es masivo y absoluto. La inmensa mayoría de las personas que asqueadas y que condenan todo ello, centran su rabia y focalizan su indignación en los cinco personajes miembros del grupo delictivo: Ángel Boza, Alfonso Jesús Cabezuelo, Jesús Escudero Domínguez, Manuel Guerrero Escudero y José Ángel Prenda. Pero en realidad no se ha analizado que La Manada no solo eran esos cincos nefastos personajes detenidos, enjuiciados, condenados y puestos en libertad provisional.

Esta panda de delincuentes sexuales conformaban un grupo de Whatsaap que compartía informaciones.

Eran, en realidad, 21 amigos que informaban de sus “hazañas”, presumían de sus vejatorios actos y se jaleaban unos a otros . Ninguno de los 21 miembros del grupo criticaba las fechorías que se narraban, condenaban los vídeos que se exponían o reprobaban los hechos. Según se desprende del chat, ni tan siquiera hubo una sola advertencia de la ilegalidad que se cometía.
Desde los Sanfermines a la supuesta agresión sexual de Pozoblanco, de todo se informó y nadie lo repudió. De alguna forma fueron cómplices por omisión e, incluso, por apoyo de los cinco “prendas” condenados y ahora en la calle

Expertos en Derecho, en delitos penales, en abusos sexuales han dado su opinión pero se ha echado de menos que no se haya criticado el papel de los miembros del grupo que animaban o aplaudían la narración de los abusos tanto en Pamplona como en Pozoblanco. Porque no hay que olvidar que sus mensajes en Whatsapp de todo el grupo estaba ahí, en las pruebas ante los el tribunal

21 amigos
En total eran veintiún hombres los que participaban y comentaban esos mensajes. Veintiún amigos en un grupo cuyo móvil era el abuso sexual y que siempre conocieron y sabían lo que estaba ocurriendo. 21 elementos que se mofaron, se rieron con lo sucedido e incluso hicieron chistes ¿Cómo se puede calificar ese comportamiento? ¿Complicidad? ¿Ocultamiento a la justicia? ¿Participación indirecta en los delitos? La Manada eran 21 amigos, no solo estos cinco. 21 personas que desde un principio supieron todo y de todo.

Si alguien duda de la complicidad y del manejo de información compartida solo hay que ver los textos insertados en el grupo de Whatsapp que tenían en común. Estos son algunos de los mensajes compartidos en distintos periodos. Mensajes que formaban parte del grupo de 21.

Antes de los «sanfermines»

– Estas vacaciones son la prueba de fuego para ser un lobo

– Jaja, no que aún no he hecho méritos para ser un lobo

– Llevamos burundanga?

– Tengo reinoles (rohypnoles) tiraditas de precio. Para las violaciones.

– Yo llevo la pistola, no quiero mamoneos. Cuando estemos borrachos se saca la pistola. Como me vea acorralado le meto un tiro en la rodilla al que sea. Jajaja

– Hay que empezar a buscar el cloroformo, los reinoles, las cuerdas… para no pillarnos los dedos porque después queremos violar todos.

– Violaría una rusa que vea despistada y palizón a un niño de 12 años inglés. 2-0 y pa casa.

Después de los «sanfermines»
– Todo lo que cuente es poco

– Puta pasada de viaje

– Cabrones os envidio

– Esos son los viajes guapos jajajajaja

  • jajajjajajaaaaa

Conversaciones sobre Pozoblanco

– Vino de follarse a la bella durmiente (uno de los cinco)

– Hay vídeo (lo envían)

– Madre mía

– Madre mía os van a meter preso chavales jajaja. Carman (que es el Prenda) ve un cuerpo humano insconsciente y ahí está el tío ya sea para robarle o para meterle mano jajaja

– Jajajajajja

Ahora cabe preguntarse qué habría pasado si tras estas conversaciones, los «16 amigos», después de visionar los vídeos, hubieran reaccionado como la mayoría de la gente normal. Si en vez de un «jajajajaja» huberan reprobado su actitud, hubieran advertido de la gravedad de sus acciones, hubieran dicho «parad» o simplemente hubieran abandonado ese maldito y degradante chat. Cabe formularse la interrogante de qué hubiera contecido si no se hubieran reído. ¿Es violar a una joven algo que puede causar envidia?

Muy probablemente todo habría sucedido de otra manera, seguro que sí.

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