La indispensable formación integral en género, igualdad y feminismo

La indispensable formación integral en género, igualdad y feminismo

Alicia Gil Gómez
Coordinadora Pedagógica de la Escuela ESEN

Dados los últimos acontecimientos relacionados con las sentencias por agresiones sexuales, la prensa progresista de este país, debido a que las mujeres han salido a la calle, se ha hecho eco de una de las muchas reivindicaciones que el movimiento feminista lleva tiempo reclamando: cambiar el marco legislativo para evitar la revictimización de las víctimas de la violencia sexual y hacer justicia con los agresores, la urgencia de incluir formación en género, igualdad y feminismo en todos los estudios y aprendizajes, tanto en la formación universitaria como en la formación profesional, haciendo especial hincapié en la formación del profesorado de todos los niveles para que obtengan la capacitación necesaria que les permita educar en estas materias a infancia, juventud y mayores.

Pero mientras ello se produce, es preciso formar a quienes ya están ejerciendo sus profesiones con el fin de que incorporen la perspectiva de género, o lo que en la UE se conoce como mainstreaming de género, una estrategia transversal incluida en la Plataforma de Acción, resultante de la IV Conferencia Mundial de las Mujeres (Beijing, 1995), que se comprometieron a implementar en sus políticas, a todos los niveles, los 189 gobiernos firmantes. Gobiernos, entre ellos España, que sistemáticamente han incumplido este compromiso pervirtiendo la estrategia de manera que, en el mejor de los casos, se han ocupado en abordar algunos de los problemas que afectan cuantitativamente a las mujeres, poniendo en marcha medidas paliativas, no preventivas, sin tener en cuenta que la implementación del mainstreaming de género exige un enfoque holístico centrado en las causas que originan la desigualdad entre mujeres y hombres y la discriminación a que éstas están sometidas dentro de una sociedad patriarcal que limita los derechos de unas y promueve los privilegios de otros, en todos los ámbitos por los que discurren las vidas de las personas: económico, político, jurídico, familiar, sexual, cultural, social, etc. Ámbitos en los que se desencadena la violencia de género y machista en toda su tipología: directa (malos tratos, asesinatos, violaciones, agresiones y abusos sexuales, violencia psicológica y emocional, comercialización del cuerpo de las mujeres,…), estructural (brecha salarial, discriminación laboral, feminización de la pobreza, techo de cristal, escasa representación en los espacios de toma de decisiones, cosificación del cuerpo de las mujeres,…) y cultural (invisibilización, maternaje, hipersexualización, sexismo, edadismo,…), que es causa y origen de que las mujeres enfermen.

«La prensa progresista de este país, debido a que las mujeres han salido a la calle, se ha hecho eco de una de las muchas reivindicaciones que el movimiento feminista lleva tiempo reclamando: cambiar el marco legislativo para evitar la revictimización de las víctimas de la violencia sexual y hacer justicia con los agresores…»

Efectivamente, la preeminencia que el patriarcado otorga a determinadas conductas masculinas naturaliza actitudes violentas de los hombres hacia las mujeres que son difíciles de digerir fuera del contexto de una sociedad enferma. Temas como la violación, el acoso, los abusos, la discriminación, el desprecio, los insultos, la invisibilidad, la cosificación del cuerpo, la edad, la desigual distribución de los espacios y los tiempos en detrimento de las mujeres debido al imperativo de la división sexual del trabajo, que exige la dedicación plena de éstas hacia el agrado y los cuidados obstaculizando el desarrollo de sus proyectos de vida personales y colectivos, la potenciación del amor romántico, el maternaje, etc, no son abordados por la mayor parte de las investigaciones sociales y biomédicas que indagan sobre las formas específicas de enfermar o sanarse de mujeres, ni toman en consideración las aportaciones realizadas por los estudios feministas, y menos aún las experiencias desarrolladas en el campo de la salud mental, obviando las causas primigenias.

Así las cosas, las actitudes violentas derivadas de los mandatos de género son vistas como hechos “normales” por amplias capas ciudadanas, espantando únicamente a aquellos sectores de la ciudadanía sensibilizados y formados en feminismo que son quienes pueden dar razón del porqué de estas prácticas que afectan a la mitad de la población mundial generándoles frustración y sufrimiento, llegando a perturbar el equilibrio emocional de muchas mujeres hasta el punto de hacerlas enfermar… Y sólo si nos adentramos en las causas podremos identificar de qué forma enferman las mujeres, qué terapias hay que activar para su sanación y, lo que es más importante, cómo prevenir que enfermen.

No entender esto, no interrelacionar los “problemas personales” de las mujeres con su entorno social y con el sistema de género imperante, que les exige responder al modo de ser mujer que el patriarcado demanda, impide identificar los efectos perversos que el patriarcalismo imprime en los procesos vitales de las mujeres, en las relaciones entre mujeres y hombres, entre mujeres y mujeres, y en el conjunto de la sociedad, teniendo consecuencias en todos los ámbitos (salud, educación, trabajo social, psicología, derecho, etc.). Así lo manifiestan numerosas profesionales, que trabajan con mujeres en sectores diversos, quienes, aun contando con formación teórica en feminismo, se quejan de falta de herramientas para abordar las dificultades que enfrentan día a día en su trabajo, lo que supone una carencia de recursos prácticos que les impide articular alternativas ante determinadas situaciones expuestas por las usuarias de sus servicios, pues, además, en muchas ocasiones los problemas que les plantean otras mujeres son similares a sus propios problemas lo que supone otro obstáculo para su abordaje.

No interrelacionar los “problemas personales” de las mujeres con su entorno social y con el sistema de género imperante, que les exige responder al modo de ser mujer que el patriarcado demanda, impide identificar los efectos perversos que el patriarcalismo imprime en los procesos vitales de las mujeres

Debido a ello, a todas las mujeres “no bien tratadas” que han llegado al Espacio de Salud Entre Nosotras , el centro terapéutico de Mujeres para la Salud , y a las carencias manifiestas por las profesionales que trabajan con mujeres para implementar una perspectiva feminista en su desempeño profesional, hace cuatro años se creó la Escuela Espacio de Salud Entre Nosotras en la que colabora el Instituto de Estudios de Género de la Universidad Carlos III y la Asociación Centro Unesco Madrid, contando con profesorado de reconocido prestigio en los Estudios de las Mujeres, del Género y Feministas, junto con las profesionales del ESEN, desarrollando un programa que interacciona teoría y práctica, y cuyo objetivo es que las alumnas comprendan el trasfondo del problema que “enferma” a las mujeres -también a ellas-, facilitándoles herramientas que les permitan poner en marcha mecanismos conducentes al empoderamiento de las mujeres, cualquiera que sea el ámbito y las circunstancias en que se trabaje con ellas y en los que las profesionales también tienen que ver, ya que ello opera como un dispositivo de prevención al estimular, en todas las agentes implicadas, actitudes positivas de auto-reconocimiento y la toma de conciencia de lo que supone “ser mujer” en un mundo diseñado al servicio de “lo masculino”, tomando en cuenta el impacto que la sociedad patriarcal tiene sobre sus vidas, sobre nuestras vidas, que dificulta hacernos cargo de nuestros destinos vitales…

En la Escuela ESEN se trabaja en grupos reducidos, para asegurar la atención individualizada, y de manera mixta, presencial y on-line, para facilitar la participación de profesionales que residan fuera de Madrid. A tenor de la experiencia y de las evaluaciones realizadas por las alumnas, podemos afirmar que los objetivos se cumplen. Ahora, en el próximo mes de septiembre, comienza una nueva promoción de este posgrado en los Malestares de Género

Su prevención e impacto en la salud integral de las mujeres, y las mujeres interesadas pueden hacer ya su preinscripción.

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