El inicio de la organización sindical de las matronas madrileñas

El inicio de la organización sindical de las matronas madrileñas

Las matronas madrileñas iniciaron su andadura sindical en un momento histórico, justo cuando se producían las elecciones a Cortes Constituyentes en el inicio del verano de 1931.

El contexto es importante porque la Segunda República abrió un abanico de posibilidades laborales a las mujeres que se dedicaban a la Medicina, ya que se crearon los Colegios profesionales de matronas, se produjo la extensión de la asistencia domiciliaria, y florecieron las mutualidades. Pero, además, bajo el amparo constitucional de 1931 la maternidad recibió una especial atención dentro de los pilares que pretendían crear el primer Estado del Bienestar español.

En la Casa del Pueblo de Madrid se organizó a fines del mes de junio de 1931 una asamblea con el fin de constituir la Agrupación de Matronas de Madrid y Limítrofes, dentro de la Unión General de Trabajadores (UGT).
En el acto intervino Ernesto Santa Cruz Ruiz, fundador del Sindicato de Practicantes y su primer presidente, además de miembro de la Agrupación Socialista Madrileña. Santa Cruz dio la enhorabuena a las matronas, deseando que su unión terminase con las vejaciones que sufrían a causa del intrusismo profesional.

El siguiente orador fue el doctor Ortega que animó a la sindicación socialista de las matronas, criticando a la CNT y al Sindicato Único de Sanidad. La enhorabuena fue especial hacia Aurea Rubio y a las mujeres que había conseguido formar el sindicato. Por su parte, el doctor Taboada mandó una carta porque no pudo acudir al acto felicitándose como socialista de la iniciativa de las matronas.
Claudina García, a la sazón presidenta de las obreras de la aguja, y una de las sindicalistas socialistas más activas en la Historia contemporánea española, se encargó de saludar a las matronas en nombre de todas las compañeras, además de aludir a la importancia de la atención de la obrera respecto de la maternidad.

Las matronas intervinieron, primero Carrasco, y, especialmente, Áurea Rubio, que además de matrona era maestra, ingresando, posteriormente, en la primera promoción de funcionarias de prisiones. Rubio fue una de las fundadoras del nuevo sindicato y su presidenta. Sería depurada, aunque conseguiría marchar al exilio mexicano.

Rubio explicó el objeto de la nueva sociedad, insistiendo en su labor reivindicativa para un cambio profundo en relación con la maternidad. Expresó que las matronas habían venido a a aumentar “el bloque obrero femenino”, conscientes de las penalidades de muchas jóvenes madres obreras. Por eso querían luchar porque en las grandes fábricas se instalasen salas de lactancia, se creasen casas-cunas, se protegiese a la madre abandonada, y que se modificase radicalmente el régimen de crianza en la Inclusa porque la mortalidad seguía siendo “aterradora”, además de suprimir el castigo, considerado cruel, de no poder ver al hijo. También habló del seguro de maternidad, y de la importancia de una debida retribución para las matronas.

En esta asamblea se eligió la primera junta directiva. La presidenta sería Áurea Rubio, como ya apuntamos; vicepresidenta, Paquita Gea; secretaría primera, Ana García Ramírez; secretaría segunda, Felicidad Sáez; tesorera, Natividad Eusebio; contadora, Natividad Carrasco; y como vocales, Araceli Gil y Rosa Sanz.
Hemos consultado, como principal fuente para la elaboración de este artículo, el número 6986 de El Socialista. Conviene, por su parte, acercarse al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

Es imprescindible acudir a la monografía de Dolores Ruiz-Berdún y Alberto Gomis, Compromiso social y género: la historia de las matronas en España Segunda República, la Guerra Civil y la Autarquía (1931-1955), Alcalá de Henares, 2017. Además, ambos autores tienen un trabajo muy interesante sobre la depuración que sufrieron las matronas que constituyó un grupo tan vinculado con los avances que intentó establecer la República en la sanidad, algo parecido a lo que ocurrió con las maestras, y cómo éstas, castigado por el franquismo. El artículo es el siguiente: “La depuración de las matronas de Madrid tras la guerra civil”, en Dynamis (2012). Gracias a este trabajo hemos podido ahondar un poco en la figura de Áurea Rubio.

Podemos consultar también el interesante trabajo de María José González Castillejo, “Las matronas malagueñas, un colectivo profesional discriminado en la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)” con el que ganó el III Premio de Investigación Feminista Concepción Gimeno de Flaquer, de la Universidad de Zaragoza, y cuya versión reducida podemos consultar en la red. El trabajo incluye una exhaustiva bibliografía.
Por fin, una visión de conjunto se nos ofrece en el libro colectivo dirigido por Montserrat Cabré i Pairet y Teresa Ortiz Gómez, Sanadoras, matronas y médicas en Europa: siglos XII-XX, publicado en 2001.

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