América Latina, la región más violenta para las mujeres: hay al menos 12 femicidios diarios

América Latina, la región más violenta para las mujeres: hay al menos 12 femicidios diarios

Según Alicia Bárcenas, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), es ya un lugar común señalar que América Latina es la región del mundo que presenta las mayores desigualdades de ingreso en el mundo.

Por otro lado, María Pía Otero y María Mercedes Di Virgilio (Coordinadoras), en un estudio denominado Pobreza y desigualdad en América Latina y el Caribe, en el marco del Programa CLACSO-CROP de Estudios sobre Pobreza en América Latina y el Caribe, 2010, nos mencionan que “todas las sociedades complejas se caracterizan, en diferentes grados, por la desigualdad en la distribución de las recompensas materiales y simbólicas socialmente generadas. El término estratificación social describe las estructuras sistemáticas de la desigualdad. Las desigualdades sociales no son naturales, sino por el contrario, la resultante de un proceso de construcción sociocultural.”…

…”América Latina y el Caribe ha sido desde la colonia un continente marcado por profundas desigualdades sociales y político-económicas.

La persistencia de estas desigualdades ha sido un rasgo característico de su devenir histórico, pese a los esfuerzos que se han emprendido, a través de políticas públicas de combate contra las formas más extremas de desigualdad (Salas, 2004).

La desigualdad social y la pobreza son los principales problemas que enfrenta históricamente la región.

Actualmente, según los datos de CEPAL[2], América Latina y el Caribe continúa siendo la región más desigual del mundo en términos de la distribución de ingresos y de activos como tierra, capital, salud, educación y tecnología”…

A esta realidad lacerante, debemos agregar que nuestra región ha sido borrada de las agendas de cooperación, a pesar de que la corrupción, la impunidad, la violencia provocada por la delincuencia organizada, los feminicidios, las violaciones, la desaparición de mujeres y niñas y la violación sistemática de los derechos humanos se han convertido en una pandemia que los gobiernos no son capaces, o no quieren detener.

 

América Latina, la región más violenta para las mujeres: hay al menos 12 femicidios diarios.

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentado este 22 de noviembre revela que América Latina y el Caribe es la región del mundo con mayores índices de violencia contra la mujer. La ONU asegura que los niveles de violencia que enfrenta la región son inaceptables ya que “presenta la tasa mayor de violencia sexual fuera de la pareja del mundo y la segunda tasa mayor de violencia por parte de pareja o expareja’’.

Informes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) revelan que “cada día mueren en promedio al menos 12 latinoamericanas y caribeñas por el solo hecho de ser mujer”.

A estos reportes se suman las cifras oficiales proporcionadas en 2016 por el Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL (OIG). De 17 países de la región (14 de América Latina y 3 del Caribe) un total de 1.998 mujeres fueron víctimas de feminicidio, siendo El Salvador y Honduras los países con mayores índices de feminicidios. El OIG asegura que ”Honduras sigue siendo, para todos los años de la serie histórica, el país de la región con el mayor número total de femicidios (466 en el 2016), alcanzando una preocupante tasa de un 10.2 femicidios por cada 100.000 mujeres. El Salvador es el país que actualmente presenta la mayor tasa de feminicidios: 11.2 por cada 100.000 mujeres, lo que da cuenta de 371 muertes en el año 2016.”

Cabe destacar que en el informe del OIG no se incluyó a Brasil, en su momento, por falta de cifras oficiales, pero según el Ministerio Público brasileño, a pedido del portal G1, se registraron 2.925 casos de feminicidios entre marzo de 2016 y agosto de 2017, dejando en evidencia que ocurren, en promedio, al menos ocho asesinatos diarios contra mujeres, es decir, que hubo un aumento en el número de casos de feminicidios de casi el 9% con respecto al año anterior.

En sintonía con esto, el informe de la ONU advierte también que el número de feminicidios en la región va en aumento: dos de cada cinco son resultado de la “violencia doméstica’’. Además, revela que alrededor del 30% de las mujeres han sido víctimas de violencia por parte de su pareja y el 10,7% han sufrido violencia.

Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada en septiembre de 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, establece una visión transformadora hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental de los 193 Estados Miembros que la suscribieron y será la guía de referencia para el trabajo de la institución en pos de esta visión durante los próximos 15 años.

La Agenda 2030 es una agenda civilizatoria, que pone la dignidad y la igualdad de las personas en el centro. Al ser ambiciosa y visionaria, requiere de la participación de todos los sectores de la sociedad y del Estado para su implementación.

Como dijo Alicia Bárcenas, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, “el lento crecimiento económico mundial, las desigualdades sociales y la degradación ambiental que son característicos de nuestra realidad actual, presentan desafíos sin precedentes para la comunidad internacional. En efecto, estamos frente a un cambio de época: la opción de continuar con los mismos patrones ya no es viable, lo que hace necesario transformar el paradigma de desarrollo actual en uno que nos lleve por la vía del desarrollo sostenible, inclusivo y con visión de largo plazo. Este cambio de paradigma es necesario en el caso de América Latina y el Caribe, que no es la región más pobre del mundo, pero sí la más desigual. Si bien la desigualdad existe en todo el mundo, constituye una especial limitación para alcanzar el potencial de la región. Las brechas que se enfrentan son estructurales: escasa productividad y una infraestructura deficiente, segregación y rezagos en la calidad de los servicios de educación y salud, persistentes brechas de género y desigualdades territoriales y con respecto a las minorías y un impacto desproporcionado del cambio climático en los eslabones más pobres de la sociedad.

Frente a estos desafíos, los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas, junto con un gran número de actores de la sociedad civil, el mundo académico y el sector privado, entablaron un proceso de negociación abierto, democrático y participativo, que resultó en la proclamación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en septiembre de 2015… La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que incluye 17 Objetivos y 169 metas, presenta una visión ambiciosa del desarrollo sostenible e integra sus dimensiones económica, social y ambiental. Esta nueva Agenda es la expresión de los deseos, aspiraciones y prioridades de la comunidad internacional para los próximos 15 años.

La Agenda 2030 es una agenda transformadora, que pone la igualdad y dignidad de las personas en el centro y llama a cambiar nuestro estilo de desarrollo, respetando el medio ambiente. Es un compromiso universal adquirido tanto por países desarrollados como en desarrollo, en el marco de una alianza mundial reforzada, que toma en cuenta los medios de implementación para realizar el cambio y la prevención de desastres por eventos naturales extremos, así como la mitigación y adaptación al cambio climático.

En este documento vamos a analizar 4 de los 17 Objetivos y sus metas, precisamente los que tienen efecto en las vidas de las mujeres y las niñas:

Objetivo 1. Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo.

Los índices de pobreza extrema se han reducido a la mitad desde 1990. Si bien se trata de un logro notable, 1 de cada 5 personas de las regiones en desarrollo aún vive con menos de 1,25 dólares al día, y hay muchos más millones de personas que ganan poco más de esa cantidad diaria, a lo que se añade que hay muchas personas en riesgo de recaer en la pobreza.

La pobreza va más allá de la falta de ingresos y recursos para garantizar unos medios de vida sostenibles. Entre sus manifestaciones se incluyen el hambre y la malnutrición, el acceso limitado a la educación y a otros servicios básicos, la discriminación y la exclusión sociales y la falta de participación en la adopción de decisiones. El crecimiento económico debe ser inclusivo con el fin de crear empleos sostenibles y promover la igualdad.

Metas del Objetivo 1:

1.1 De aquí a 2030, erradicar para todas las personas y en todo el mundo la pobreza extrema (actualmente se considera que sufren pobreza extrema las personas que viven con menos de 1,25 dólares de los Estados Unidos al día).

1.2 De aquí a 2030, reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en la pobreza en todas sus dimensiones con arreglo a las definiciones nacionales.

1.3 Implementar a nivel nacional sistemas y medidas apropiados de protección social para todos, incluidos niveles mínimos, y, de aquí a 2030, lograr una amplia cobertura de las personas pobres y vulnerables.

1.4 De aquí a 2030, garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y los vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos y acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de la tierra y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías apropiadas y los servicios financieros, incluida la micro financiación.

1.5 De aquí a 2030, fomentar la resiliencia de los pobres y las personas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y reducir su exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos relacionados con el clima y otras perturbaciones y desastres económicos, sociales y ambientales.

Y no podíamos dejar de comentar el Objetivo 1, cuyo tema es la pobreza, precisamente porque la feminización de la pobreza y la pobreza extrema, son el caldo de cultivo para la violencia contra las mujeres, y para su reclutamiento por las redes de trata y prostitución, lo que significa un gran reto para nuestros países iberoamericanos.

Objetivo 5. Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas.

Si bien se han producido avances a nivel mundial con relación a la igualdad entre los géneros a través de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (incluida la igualdad de acceso entre niñas y niños a la enseñanza primaria), las mujeres y las niñas siguen sufriendo discriminación y violencia en todos los lugares del mundo.

La igualdad entre los géneros no es solo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Si se facilita a las mujeres y niñas igualdad en el acceso a la educación, atención médica, un trabajo decente y representación en los procesos de adopción de decisiones políticas y económicas, se impulsarán las economías sostenibles y se beneficiará a las sociedades y a la humanidad en su conjunto.

Metas del Objetivo 5:

5.1 Poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres y las niñas en todo el mundo.

5.2 Eliminar todas las formas de violencia contra todas las mujeres y las niñas en los ámbitos público y privado, incluidas la trata y la explotación sexual y otros tipos de explotación.

5.3 Eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina.

5.4 Reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados mediante servicios públicos, infraestructuras y políticas de protección social, y promoviendo la responsabilidad compartida en el hogar y la familia, según proceda en cada país.

5.5 Asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública.

5.6 Asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos según lo acordado de conformidad con el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, la Plataforma de Acción de Beijing y los documentos finales de sus conferencias de examen.

En el Objetivo 5, que corresponde a la igualdad entre los géneros, empoderamiento a todas las mujeres y las niñas, a través de oportunidades de educación empleo y acceso a la toma de decisiones. También se habla de erradicar la discriminación y se reconoce que la trata y la explotación sexual de mujeres y niñas son formas de violencia contra las mujeres.

Sin embargo, vale la pena tener cuidado con la acepción que se da a la prostitución, porque quienes la reivindican como “trabajo”, la ubican en el Objetivo 8 que habla del trabajo decente e igualdad de remuneración a trabajo igual, y también establece la prohibición de las peores formas de trabajo infantil (explotación sexual de niñas, niños y adolescentes), y la meta de que para 2025 se debe haber erradicado toda forma de trabajo infantil. Y digo que debemos tener cuidado, porque el lobby proxeneta intenta que se reconozca la prostitución, como lo ha hecho la OIT, como una forma de autoempleo. En las metas de este objetivo resalta erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas. Y es en la meta 8.8 donde al hablar de promover un ambiente de trabajo seguro, se refiere a las mujeres migrantes (o víctimas de trata) y a empleos precarios, y debemos reconocer que la prostitución en una actividad precarizada de sobrevivencia y es desde este Objetivo que se argumenta la despenalización total de la industria del sexo por la Alianza 8.7.

Objetivo 8. Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos.

Aproximadamente la mitad de la población mundial todavía vive con el equivalente a unos 2 dólares de los Estados Unidos diarios, y en muchos lugares el hecho de tener un empleo no garantiza la capacidad para escapar de la pobreza.

Debemos reflexionar sobre este progreso lento y desigual, y revisar nuestras políticas económicas y sociales destinadas a erradicar la pobreza. La continua falta de oportunidades de trabajo decente, la insuficiente inversión y el bajo consumo producen una erosión del contrato social básico subyacente en las sociedades democráticas: el derecho de todos a compartir el progreso. La creación de empleos de calidad seguirá constituyendo un gran desafío para casi todas las economías más allá de 2015.

Para conseguir el desarrollo económico sostenible, las sociedades deberán crear las condiciones necesarias para que las personas accedan a empleos de calidad, estimulando la economía sin dañar el medio ambiente. También tendrá que haber oportunidades laborales para toda la población en edad de trabajar, con condiciones de trabajo decentes.

 Metas del Objetivo 8:

8.1 Mantener el crecimiento económico per cápita de conformidad con las circunstancias nacionales y, en particular, un crecimiento del producto interno bruto de al menos el 7% anual en los países menos adelantados.

8.2 Lograr niveles más elevados de productividad económica mediante la diversificación, la modernización tecnológica y la innovación, entre otras cosas centrándose en los sectores con gran valor añadido y un uso intensivo de la mano de obra.

8.3 Promover políticas orientadas al desarrollo que apoyen las actividades productivas, la creación de puestos de trabajo decentes, el emprendimiento, la creatividad y la innovación, y fomentar la formalización y el crecimiento de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas, incluso mediante el acceso a servicios financieros.

8.4 Mejorar progresivamente, de aquí a 2030, la producción y el consumo eficientes de los recursos mundiales y procurar desvincular el crecimiento económico de la degradación del medio ambiente, conforme al Marco Decenal de Programas sobre Modalidades de Consumo y Producción Sostenibles, empezando por los países desarrollados.

8.5 De aquí a 2030, lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todas las mujeres y los hombres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, así como la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor.

8.6 De aquí a 2020, reducir considerablemente la proporción de jóvenes que no están empleados y no cursan estudios ni reciben capacitación.

8.7 Adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas.

8.8 Proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y sin riesgos para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres migrantes y las personas con empleos precarios.

8.9 De aquí a 2030, elaborar y poner en práctica políticas encaminadas a promover un turismo sostenible que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales.

8.10 Fortalecer la capacidad de las instituciones financieras nacionales para fomentar y ampliar el acceso a los servicios bancarios, financieros y de seguros para todos.

Objetivo 16. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.

El objetivo 16 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos se centra en la promoción de sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, la provisión de acceso a la justicia para todos y la construcción de instituciones responsables y eficaces a todos los niveles.

Metas del Objetivo 16:

16.1 Reducir significativamente todas las formas de violencia y las correspondientes tasas de mortalidad en todo el mundo.

16.2 Poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños.

16.3 Promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos.

16.4 De aquí a 2030, reducir significativamente las corrientes financieras y de armas ilícitas, fortalecer la recuperación y devolución de los activos robados y luchar contra todas las formas de delincuencia organizada.

16.5 Reducir considerablemente la corrupción y el soborno en todas sus formas.

16.6 Crear a todos los niveles instituciones eficaces y transparentes que rindan cuentas.

16.7 Garantizar la adopción en todos los niveles de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades.

16.8 Ampliar y fortalecer la participación de los países en desarrollo en las instituciones de gobernanza mundial.

16.9 De aquí a 2030, proporcionar acceso a una identidad jurídica para todos, en particular mediante el registro de nacimientos.

16.10 Garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales.

 Y finalmente, al analizar el Objetivo 16, nos damos cuenta que en la Meta 16.1, se habla de reducir la violencia y las correspondientes tasas de mortalidad en todo el mundo, sin hacer un análisis por género.  En la Meta 16.2, se habla de poner fin al maltrato contra niñas y niños, incluyendo la trata, la explotación sexual y la tortura, dejando fuera de la necesaria construcción de paz a un poco más de la mitad de la población mundial, las mujeres. En la Meta 16.3, se habla del acceso a la justicia universal y en la Meta 16.4, se establece la necesidad de detener el tráfico de armas y los flujos financieros ilegales, pero también recuperar todo el dinero que se ha robado la corrupción y combatir a la delincuencia organizada. Por último en la Meta 16.4 se habla de reducir considerablemente –yo diría erradicar—la corrupción y el soborno. Todos estos y otros más, como la gobernanza, la democracia, la igualdad son elementos fundamentales para la construcción de sociedades en paz.


[1] Directora de la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe, A.C. (CATWLAC por sus siglas en inglés).

[2] La CEPAL clasifica como “pobre” a una persona cuando el ingreso por habitante de su hogar es inferior al valor de la “línea de pobreza” o monto mínimo necesario que le permitiría satisfacer sus necesidades esenciales. en el caso de la indigencia, la línea utilizada refleja únicamente el costo de satisfacer las necesidades de alimentación (CEPAL, 2008).

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