Ser chica adolescente y tener diabetes

Ser chica adolescente y tener diabetes

 

Soy maestra y, desde mi aula, veo como las niñas y los niños que, en principio, son iguales en derechos, van convirtiéndose en abismos de desigualdad ante las diferentes propuestas que les va haciendo la sociedad, y que erróneamente son potenciadas por la Escuela.

En diabetes, a las exigencias sociales impuestas a la infancia femenina: pelo largo, colores rosas, horquillas, juegos tranquilos, carácter dulce, sumisión… le tenemos que añadir algo que ocurre cuando las niñas o chicas jóvenes debutan con diabetes tipo uno. Durante los primeros años, si se es niña, todo es parecido a sus compañeros dulces… sí, parecido, pero después…vienen los cambios, el primero y más drástico, la menstruación. Algo ocurre que revoluciona todo tu sistema hormonal y hace que las glucemias cambien y se revolucionen igualmente. Hay días malos, muy malos, y la chica con diabetes se da cuenta de que sus problemas se acentúan. La primera vez que mi hija tuvo, con once años, una hipoglucemia grave, fue tras la primera menstruación. Ahí fue cuando verdaderamente me di cuenta, como madre, de la gravedad de la situación, y de que aunque aprendiéramos mucho, y lo quisiéramos hacer muy bien, había factores que no podíamos controlar por completo, por ejemplo: las hormonas.

Las adolescentes con diabetes comienzan pronto a enfrentarse con las imposiciones femeninas. Para pincharse, por ejemplo en el vientre para inyectarse la insulina, las niñas luchan con leotardos, faldas, medias, y el pudor de ser una chica y subirse o bajarse la ropa, ( un chico puede, una chica no está bien visto). Mi hija y yo nos pasamos un día entero buscando un traje de fiesta donde poder acomodar la bomba infusora…, y que ella se sintiera bien. Conseguimos un mono muy bonito que dejaba la espalda al aire, y ahí colocó su bomba infusora, con su cable disimulado. No faltó el gracioso de turno: «¿Qué pasa, tienes una máquina de control remoto? ¿Es un walke-talkie?». Como estábamos en una época emocional buena, no hubo problemas, y se enfrentó a los comentarios con humor. Pero … ¿todas las adolescentes están preparadas para recibir estas muestras de humor?

El tema bolso: Hay que llevar el aparato del control, un zumo o pastillas de glucosa, algo que tomar en caso de hipoglucemia, las lancetas,  el boli de insulina,  las agujas, si no tienes bomba infusora… Eso, cada vez que sales a la calle. Me cuenta una chica de primero de la ESO, la cantidad de veces que le preguntaron: «¿Por qué llevas siempre ese bolsito, qué cursi, no?».

Están en una fiesta, todo está oscuro, pero nuestra chica con diabetes tiene que hacerse un control de glucosa. Las amigas le dan luz con el móvil.. y toda la atención se centra en ella. Hay quien prefiere irse al baño. En cualquier caso, interrumpen lo que están haciendo y se muestran o se sienten vulnerables…, al menos, eso nos cuentan, y todo eso, por si no fuera ya suficiente la vulnerabilidad que tiene cualquier chica joven o adolescente, desgraciadamente, en un entorno nocturno, solo por el hecho de ser mujer.

Antes de ir a una fiesta, me cuenta otra chica cómo estaban todas sus amigas y ella arreglándose para ir a un concierto. Era la hora de salir y todas se encaminaron hacia la puerta, pero «¡ Oh, me siento mal !», nuestra protagonista dulce se dio la vuelta y se hizo un control de glucosa porque no se sentía bien, y sus amigas, mientras tanto, dijeron que la esperaban fuera. Era la hora. El control dijo que estaba en hipoglucemia (por debajo de setenta), así es que tenía que tomarse un zumo o algo dulce de absorción rápida, y esperar quince minutos hasta recuperarse, volver a hacerse la prueba y comprobar que se había estabilizado la glucosa en unos niveles normales; comer algo y después ya podría salir. Sus amigas dijeron que no podían esperar tanto y que se iban andando hacia el concierto. Ella esperaba que su mejor amiga la acompañase en el tiempo de requerido hasta que la glucosa se estabilizara, pero su mejor amiga estaba también ilusionada con el concierto y pendiente del reloj, así es que también se marchó. Nuestra chica dulce se quedó muy triste y se puso a llorar. Su madre la acompañó y le dio fuerzas, como todas las » mama-páncreas». (Casi siempre son las madres las que están pendientes de estos temas emocionales). Este simple hecho, por poco importante que parezca, dice su madre que marcó a la chica durante meses…

No, las chicas y adolescentes con diabetes no tienen problemas diferentes, tienen los mismos, que cualquier chica, o chico de su edad, más la diabetes, y el doble añadido de su condición como mujer… Esto no es una queja, ni un lamento, es tan solo una visión de la diabetes con perspectiva de género, que nunca sobra… En cualquier caso, nosotras demandamos mayor apoyo psicológico y emocional para todas y todos, chicas, chicos, así como  mayor información, comprensión, respeto y empatía, desde el entorno, hacia este problema. Es una tarea difícil pero no imposible. Ahora mismo, por ejemplo, estáis leyendo ésto gracias a la oportunidad de este espacio feminista. No es imposible. Un paso es un paso. Gracias.


IMAGEN ADJUNTA: Puerto de inyección de insulina. Se utiliza para evitar el número elevado de pinchazos al que tienen que someterse algunas niñas y niños con diabetes. En lugar de pinchar la aguja directamente en la piel, se pincha en este dispositivo y se inyecta ahí la insulina que después se distribuirá a la sangre.

Imagen cedida por una de nuestras peques dulces de seis años.

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