Susan Lawrence en el Congreso Femenino Laborista de 1932

Susan Lawrence en el Congreso Femenino Laborista de 1932

Susan Lawrence (1871-1947) perteneció al activo grupo de mujeres laboristas entre el siglo XIX y el XX. Fue una de las primeras diputadas, perteneció a la Sociedad Fabiana, luchó por las trabajadoras británicas en plena Gran Guerra, y tuvo un evidente protagonismo en las cuestiones relativas a Palestina en los años treinta.

En este artículo nos centraremos en el discurso que pronunció en el Congreso Femenino Laborista de junio de 1932, celebrado en Brighton, y donde actuó como presidenta. La importancia del discurso reside en sus planteamientos sobre la necesidad de construir el socialismo en el Reino Unido, en vez de corregir o enmendar el sistema económico-social, en el contexto de la profunda crisis de los años treinta.

Explicó que el capitalismo entre los siglos XIX y XX había sido eficaz porque había generado y aumentado la riqueza material. A mediados del XIX, los líderes obreros habían luchado para construir un sistema protector de los trabajadores. Esa lucha había conseguido levantar una estructura societaria (sindical), la consecución de la legislación y servicios sociales, el reconocimiento de los derechos políticos (debía referirse, fundamentalmente, al sufragio), y, en general, había posibilitado el crecimiento del movimiento obrero y político (debía referirse, tanto a los sindicatos como al laborismo).

Pero las circunstancias habían cambiado, y la legislación social del gobierno laborista había sido el último capítulo de aquella época. Ahora se estaba padeciendo una crisis nunca conocida en la economía, con un paro obrero enorme, y unas tremendas diferencias de riqueza. Pero para nuestro protagonista volver al poder en ese instante podría ser fatal para el laborismo.

Recordemos que Lawrence fue contraria al gobierno de concentración –gobierno nacional- que había formado Ramsay MacDonald en 1931, perdiendo su escaño en las elecciones de ese año, en las que ganaron los partidarios del gobierno nacional, frente al Partido Laborista que acusó a su ya exlíder de traición.

Para Susan Lawrence la vuelta al poder en su momento debía hacerse para implantar el socialismo, enseñando al pueblo que no se salvaría con el actual sistema económico.

Esa implantación debía basarse en las líneas generales del programa del Partido Laborista. En primer lugar, debía procederse a la nacionalización de la Banca y del sistema de crédito.

También debía nacionalizarse la tierra. Las industrias básicas (siderurgia, carbón, ferrocarril) debían convertirse en servicios sociales. No bastaba con alcanzar el poder político, había que hacerse con el poder económico.

Los socialistas españoles recogieron esta intervención en su número 7294 de El Socialista.

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