¿Pedir diez años de cárcel por lo que vale 30 euros? No deliremos

¿Pedir diez años de cárcel por lo que vale 30 euros? No deliremos

Hay quien sigue sin ver la relación directa entre «pagar por sexo» y la violencia sexual contra las mujeres, entre “ir de putas” y violar.

Habrá, pues, que seguir explicando. Veamos la secuencia lógica.

Dicen que debemos partir del principio de que, en un estado de “libre comercio”, esto de pagar por acceder al cuerpo de una persona es una transacción como cualquier otra. Se acepta, por supuesto, que haya reglas que la regulen. En consecuencia, para que el intercambio sea guay, esas reglas deber ser respetadas.

Un inciso: al hablar del “libre comercio” lo primero que cabe cuestionarse es hasta qué punto el comercio al que nos refiramos es libre. Pero no voy a entrar en este tema que ya he tratado en otras ocasiones y que, además, ha sido analizado con rigor por cabezas de gran valía y prestigio. Solo destacar lo evidente: para que la palabra libertad no resulte una trampa, un engañabobos, la mínima condición de compra-venta es que ninguna de las partes actúe por necesidad.

Pero dejemos aparcado el asunto de la libertad. Y veamos: Acostarse con una mujer que no te desea cuesta una cantidad que rara vez sobrepasa los 50€ (los “actos sexuales” a 300€ o a 1000€ son delirios de cine y no se corresponden con la realidad que viven las 50 000 prostitutas de calles, parques, rotondas, puticlubs y demás burdeles).

Por lo tanto, si el acceso al cuerpo de una mujer cuesta 15, 30, 40, 50 o 60€, eso es lo que vale ¿no?

¿Y qué pasa si las reglas comerciales no se respetan? Es decir ¿qué pasa si, en vez de pagar, robas? Pues que se prevé una sanción. Aunque, claro, debe existir proporcionalidad entre el valor de lo robado y la condena ¿verdad? Ya sabemos que la justicia está viciada y que en sus decisiones influyen muchas variables. Sabemos, por ejemplo, que Messi, por haber defraudado 4,1 millones de euros a Hacienda, fue condenado a 21 meses de cárcel y a pagar una multa de dos millones de euros. Por otro delito similar, Ronaldo ha sido condenado a 2 años de cárcel y multa de 18,8 millones de euros. Ninguno de los dos pisará la prisión, por supuesto. También sabemos que personas que han robado cantidades más insignificantes que Messi o Ronaldo cumplen, sin embargo, penas de cárcel. Sabemos que la justicia no es perfecta. Y nos parece mal. Exigimos que, más allá de agravantes o atenuantes, se aplique una cierta proporcionalidad entre gravedad del delito y la pena.

Si robas en una tienda por valor de 40€ ¿qué pena se te impondrá? Pues según deducimos de los casos ocurridos, basta con que pagues lo que te llevabas. Es lo que le pasó a Cifuentes, por ejemplo.

La justicia no es imparcial pero, en fin, no saquemos los pies del plato: en una violación, el violador se lleva si pagar «una cosa» (“un servicio”, así lo llaman los pro prostitución) que vale 15, 30, 40, 50 o 60€ ¿cómo vamos a pedir que se le condene a 10 o a 15 años de cárcel? ¿Estamos locas? Vale, ella no quería y el violador la ha forzado (oye, pero sin matarla, quizá sin ni siquiera pegarle el más mínimo puñetazo, como en el ejemplo reciente de la Manada). En fin, le ha robado algo que ella no deseaba dar ni vender pero, vuelvo a preguntar ¿cómo lo van a condenar a 10 años por llevarse sin pagar lo que vale 30€?

¿No es la prostitución un trabajo como otro trabajo cualquiera? Contratas a una mujer para que limpie, a 8€ la hora. Después de cinco horas, la despides sin pagarle. Si esa mujer denuncia y se lanza a un juicio (jejé), aunque gane ¿qué pena impondrán los jueces? Si alguien coge un taxi pero se marcha sin abonar los 30€ de la carrera ¿vamos a pedir que lo condenen a 10 años de cárcel?

En conclusión, nadie que quiera legalizar la prostitución alegando que es un trabajo como otro cualquiera, puede, en buena lógica, pedir que se castigue la violación de forma “desproporcionada”. Quien se apropie de “un servicio sexual” sin pagarlo solo puede ser condenado a abonar lo que se llevó (como le pasó a Cifuentes con las cremas). Me podéis decir: “Sí, pero en la violación, aunque no haya violencia, hay, seguro, intimidación”… bueno, bueno, eso habrá que probarlo y, en cualquier caso, tampoco será para tanto, ni para arrancarse los pelos de indignación ¿Acaso podemos asegurar que no están ni siquiera un poquito intimidadas esas nigerianas a las que transportan de un burdel a otro cada tres semanas? ¿No están algo intimidadas esas rumanas plantadas 12 horas al día en una rotonda? ¿No lo están las dominicanas que “aceptan” prostituirse en vista de que la deuda (lo que deben a los traficantes por haberlas traído a España “a cuidar ancianos”) crece y crece sin que puedan devolverla? ¿De verdad pensamos que no están un poquito intimidadas? ¿Y acaso los puteros pagan un plus para compensar la intimidación? ¿Y, entonces, por qué van a hacerlo los violadores?

¿Y si drogan a la chica? Si ella no se entera de nada ¿cómo podemos decir que fue forzada o intimidada? No, no podemos decirlo. A lo más que pueden ser condenados los violadores es a abonar el precio del “servicio sexual”, añadiendo, si nos ponemos tiquismiquis, una multa. En consecuencia, si el tribunal determina que hubo violación, el dilema que se le plantea a los jueces para ser justos es el de fijar la cuantía que deben pagar los violadores. Es decir, evaluar el valor mercantil de la mujer violada: “Esta, si fuera puta ¿cuánto costaría? Pongamos 50€. Bueno, pues que le den 100 y aquí paz y después gloria”.

Y no, no deliro. Rebobinad. Veréis que la secuencia lógica es impecable. Normal que los puteros, los prostituidores, los sicarios (incluidas las sicarias que se dicen feministas) se nieguen a verla. Lo que no puedo aceptar es que se nieguen a verla los políticos. Estos no pueden pedir que se legalice la prostitución y pedir, al tiempo, que se castigue a los violadores -más allá de con una leve multa-. Tienen que decidirse por una u otra opción.

Claro que algunos pasan de lógica, de ética, de principios y demás zarandajas porque para ellos el valor supremo, el único, es la compraventa de bienes, servicios, mujeres, niños…

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