Mujeres cantándonos que ya no quieren estar malamente

Mujeres cantándonos que ya no quieren estar malamente

Hace apenas unos días, Rosalía, una joven cantante Española lanzaba su canción “Malamente”, yo en mi curiosidad por analizar el nuevo videoclip de una cantautora feminista en el top 10 de España me vi de pronto rodeada de críticas que examinaban el vídeo desde una perspectiva a veces a favor y otras en contra de la religión cristina en España. He estado unos días con la canción en bucle para descifrar las imágenes que acompañan el contenido lírico que nos propone.

Y de eso va este texto, de mujeres demostrando que pueden lanzar propuestas de alta calidad, de mujeres jóvenes hablando sobre esa opresión que ya no quieren, de mujeres feministas, mujeres liderando, mujeres cantándonos que ya no quieren estar malamente.

En ningún momento pensé que el contenido se redujera hacia una crítica a la religión, lejos de eso creo que Rosalía propone un significado menos complejo y más común, aunque por otro lado desde una perspectiva y con contenido mucho más complejo, ella nos habla del amor, del “mal querer”, como se titula su nuevo disco.

A mi me hace especial ilusión desprenderme de los géneros y cantantes ya obsoletos que siempre me acompañan, y redescubrirme en el 2018 escuchando por fin a mujeres que de-construyen géneros como el rap, la electrónica, el rock, el trap o el flamenco. Ellas proponiendo en un mismo género un contenido completamente nuevo, refrescante, igualitario, ellas regalándonos unas letras llenas de reivindicaciones y renovadas propuestas.

Rosalía dijo que ella era y se sentía feminista y yo creo que este nuevo tema es un himno sobre aquella afirmación.

Sabemos que a muchas mujeres el feminismo les ha salvado, eso dicen “el feminismo me salvó la vida”, pero ¿por qué llegamos al feminismo?, está claro que podemos dar con él de diferentes formas. Hace tiempo leía que está “la vía blanda”, es decir,  a través de la formación y la educación, leyendo a Judith Butler, Simone de Beauvoir, Virginia Woolf, etc., a través de grandes profesoras y profesores que incluyan la coeducación en las aulas, e incluso teniendo una perspectiva mental muy desarrollada que nos haga pensar con “El Quijote”, donde ya él promovía el lenguaje inclusivo en algunos de sus párrafos. Pero también encontramos “la vía dura”, por la que yo no desearía que ninguna mujer tuviera que pasar, es la vía del padecimiento, es dar con el feminismo porque sufres las consecuencias del machismo, por ejemplo, del “mal querer” de un hombre.

Y creo que en un análisis muy completo de “Malamente” de Rosalía entendemos eso, nosotras trabajando contra la “vía dura”, nosotras produciendo contra el machismo, nosotras levantándonos, alzándonos, convirtiéndonos en roles activos.

Vamos a analizarlo.

El vídeo comienza con un chico, de semblante serio y enfadado en un pabellón aprendiendo a torear, y este ha sido el mensaje que ha inducido a error a muchas de las críticas, bajo mi propia perspectiva, yo desde luego creo que no habla del toreo, ni del mundo de los toros. Una de las primeras escenas básicas para entender el contenido que propongo es la de Rosalía en esa gran avenida perseguida por un hombre,  persecución ante la que la protagonista reacciona corriendo, eso es, huyendo, en esta escapada ella impacta contra un coche y tiene un accidente, de esta secuencia podemos desprender varios aspectos importantes, el primero es que Rosalía ya nos adelanta como este videoclip es pura poesía, vamos a atender a  un poema visual en los siguientes 2:30 minutos, como todo poema nos vamos a encontrar con mucha simbología que debemos ir descifrando, la primera de ella nos cuenta que ese accidente revela la dificultad de huir, escapar o finalizar una relación, esta secuencia nos habla de una manera casi evidente de que ese hombre que la persigue, sí, su ex, es alguien que la atosiga, que no quiere dejarla ir…

Encontramos también una crítica a las tareas del cuidado de la mujer, eso es al menos lo que yo interpreto de la escena en la que la cantante limpia el sudor del aprendiz de torero, donde vemos como pasa el paño por el tatuaje de la Virgen (Virgen representada como Madre de todas las madres) llorosa.

Enseguida nos vamos al minuto 0:49, donde Rosalía es recogida del suelo, ¿quién la recoge?, de nuevo, unos hombres entran a escena y son los encargados de transportarla con una máquina elevadora desde el suelo hacía el interior de un camión, encontramos otra alegoría, Rosalía se siente adormecida, inconsciente, manipulada en esta relación.

Hay algo que la cantante ha hecho de una manera muy consiente y muy pertinente en esta crítica hacía el patriarcado, y es que en todo momento el rol masculino se encuentra aprendiendo, lo vemos claramente en esos aprendices de toreros, sin embargo el rol femenino se encuentra enaltecido, con mirada desafiante, en pie, activo; por ello en cuanto la depositan en el camión, comienza la coreografía del conjunto de chicas, y este baile solo es, de nuevo, un cúmulo de simbolismo.

Una escena importante es la del minuto 1:28 donde se muestra una cabeza de toro colgada de una pared, los tiros no apuntan a una postura en contra o a favor de la tauromaquia como he leído estos días, creo que representa la infidelidad, la deslealtad, en secuencias siguientes veremos como ella es toreada, reforzando el significado de esta imagen.

Minuto 1:30, en frontera exacta para completar el vídeo hay detalles que quedan claros, el hombre está continuamente representado por lo religioso, lo tradicional, lo manipulador, etc., imagen que confronta con ellas que por fin adoptan roles que habían estado reservados para ellos, mujeres en un descampado, mujeres bebiendo, desafiantes, mujeres que pilotan camiones y motocicletas.

Y aquí esta la secuencia más bella de todo el vídeo, minuto 1:34, Rosalía se enfrenta a un hombre que la torea, pero ella ya no es un toro de cabeza cortada y colgada en la pared, ella es un rol activo fuerte. Rosalía ya no quiere que le claven “banderillas” en las espaldas (minuto 1:34, el bordado de su chaqueta), ella ya no quiere un hombre que cuelga en sus paredes posters de mujeres semidesnudas y perfectas (minuto 1:27), nosotras ya no queremos hombres que han sido educados en una sociedad moderna de vertiginosos cambios tecnológicos y sociales bajo una enseñanza tradicionalista, de opresión y maltrato (minuto 1:26, secuencia de jóvenes aprendices de torero posando al lado de modernos coches sosteniendo la capota).

Durante la coreografía se suceden dos de los momentos más sutiles en esta simbología de poética visual, minuto 1:44, una de las bailarinas que se sitúa en primera posición nos muestra fugazmente el mensaje de “boy bye” en su camiseta (adiós chico), y en el minuto 1:56 Rosalía en uno de los pasos de baile eleva el puño, mientras suena de fondo su voz rota y desafiante diciendo: “¡Mira!”, esta imagen me hizo pensar dos cosas, la primera a la protagonista adoptando una postura entendida como masculina, en la que se enseña el músculo, la fuerza, además me hizo remitir a esa fotografía que todas las feministas recordaremos, de una obrera exclamando “we can do it!” (nosotras podemos hacerlo).

Nos encontramos al mismo tiempo a un chico vestido de nazareno patinando en skate, donde se confronta de nuevo la cultura del deporte del patín como algo transgresor, novedoso, moderno, y por otro lado, la figura del nazareno  tradicional y clásica, ¿no nos habla acaso Rosalía de las apariencias?, de la apariencia que le transmitió este hombre como moderno en el que se escondía una mentalidad conservadora. Una dicotomía perfecta para hablar sobre las fachadas que concluye en una secuencia donde el skater-nazareno  desaparece de plano al sobrepasar una cruz cristiana, en este mismo momento en las primeras visualizaciones pensé “que cruz de relación”, nunca mejor dicho, además creo que simboliza la muerte, el final de la relación.

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