Lebowitz dialoga sobre Hujar y Wojnarowicz con motivo de exposición en Madrid

Lebowitz dialoga sobre Hujar y Wojnarowicz con motivo de exposición en Madrid

La escritora, periodista y comentarista cultural Fran Lebowitz ha recordado hoy las obras que en su día le regalaron los artistas Peter Hujar y David Wojnarowicz de quienes ha señalado que «ahora, cuando veo el precio de sus subastas, me doy cuenta de que uno no sabe valorar lo que tiene cerca».

La autora estadounidense Fran Lebowitz. EFE/PETER FOLEY

Lebowitz ha dialogado en Madrid con la galerista neoyorquina Gracie Mansion con motivo de la exposición dedicada a ambos artistas organizada por la Fundación Loewe y que forma parte de PHotoESPAÑA 2018.
«Me acuerdo cuando no paraban de regalarme sus obras. Llegó un momento que no me cabían en la basura, tenía que saltar encima del cubo para que entraran» ha afirmado Lebowitz (Nueva Jersey, 1950), amiga íntima de ambos artistas.

Más de 60 fotografías originales, cedidas por coleccionistas privados y por el archivo Hujar de Nueva York, han sido traídas por primera vez a la capital y conforman esta exposición que trata de plasmar la polémica relevancia de dos artistas homosexuales que retrataron la evolución social de la Manhattan de los 70 y 80, acogida por la Galería Loewe hasta el 26 de agosto.

Peter Hujar (Nueva Jersey, 1934 – Nueva York, 1987), conocido por su carisma y «carácter difícil», conectó con un grupo de artistas, poetas y «performers» con los que compartió vida y que le ayudaron a cimentar su posición como figura referente de la vida cultural de Nueva York.
La ambivalencia que sentía hacia el éxito del trabajo comercial le llevó a sufrir dificultades económicas, hasta que, en torno en 1970, decidió abandonar su trabajo en las revistas para dedicar su vida a retratar el mundo que le rodeaba a través de su cámara, ha explicado la escritora.
Dos décadas después que Hujar, según narra Lebowitz, nació Wojnarowicz (Nueva Jersey, 1954 – Nueva York, 1992), un joven que creció bajo la «violencia de un padre alcohólico» y que, movido por ese trauma, abandonó su hogar con 16 años, pasando a vivir la difícil vida del «autostop» y capturar las calles mediante imágenes para contar sus vivencias.

Hujar y Wojnarowicz se conocieron en 1980, lo que empezó siendo un intercambio de creatividad acabó siendo una profunda conexión romántica que se mantuvo más allá de la muerte de Hujar en 1987 a causa del SIDA.
La exposición se centra, sobre todo, en el impacto que tuvo Hujar en la vida de Wojnarowicz, quien fue su mentor, y la influencia mutua que se apreció en la obra de los dos artistas.
«Toda su obra estaba dedicada a Hujar. Antes de que ocurriera, su comodidad consistía en que iba a morir más joven que su amado y, cuando murió, se le rompió el corazón», ha explicado Mansion.

Tras morir Hujar, la obra de Wojnarowicz pasó a ser muy política y trató de reflejar los estragos de la enfermedad con el consecuente estímulo del debate en Estados Unidos y dando voz a miles de personas.
La crónica elaborada por ambos artistas destacó por la «enorme influencia» que generaron en su entorno, añade Mansion, un constante desafío a la normas establecidas que marcó el terreno de un importante sector marginado por la sociedad.

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