Las mujeres laboristas en 1927

Las mujeres laboristas en 1927

 

Las mujeres laboristas celebraron durante un tiempo sus propios congresos, algo no usual en el seno de los partidos socialistas. En este trabajo nos acercamos al análisis del Congreso de las laboristas, celebrado en la primavera del año 1927. La importancia de estas reuniones puede marcarse por el número de delegadas, en torno al millar.

El Congreso tuvo lugar a mediados del mes de mayo en Huddersfield. Queremos destacar una serie de asuntos que allí se trataron porque nos aportan información muy valiosa sobre las preocupaciones y trabajos de las laboristas británicas en el período de entreguerras, en temas tan importantes como el control de la natalidad o todo lo relacionado con mejoras laborales y salariales para las trabajadoras, además de comprobar el debate interno.

Uno de los principales temas que se discutió fue el de la limitación de la natalidad. Las laboristas aprobaron por una amplísima mayoría (581 votos contra 71) una demanda dirigida al ministro de Sanidad para que retirara la prohibición para que se enseñase en los servicios de Maternidad la limitación de la natalidad a las mujeres que lo deseasen. Al parecer, el debate fue animado, destacando la postura de Mrs. Bosworth, al señalar que en esta cuestión había una clara desigualdad en relación con las mujeres de condición burguesa que, al parecer, sí recibían información. Por otro lado,

Mrs. Quim, una destacada sufragista que sufrió prisión por sus actividades, se manifestó radicalmente en contra de la moción porque consideraba que la limitación de la natalidad era reaccionaria. Aludió a cómo las mujeres liberales acaban de aprobar esa limitación, en el Comité de la Limitación de la Natalidad, formada por mujeres de alta condición social, incluidos títulos nobiliarios. Para Mrs. Quim este control era rendirse al capitalismo, y constituía una política de “cobardía”. Pero, como hemos visto, el laborismo femenino se decantó claramente por la defensa del control de natalidad. Debemos recordar que se estaba en plena polémica sobre este asunto. Al respecto, en 1921, Marie Stopes, junto con su marido, creó la primera clínica de control de natalidad en el país. Stopes, además, editaba Birth Control News, publicación con amplia información sobre los métodos anticonceptivos, además de escribir numerosos libros, como el publicado en 1918 sobre la “maternidad sabia”.

Las laboristas aprobaron por una amplísima mayoría (581 votos contra 71) una demanda dirigida al ministro de Sanidad para que retirara la prohibición para que se enseñase en los servicios de Maternidad la limitación de la natalidad a las mujeres que lo deseasen.

Una de las representantes de la Sociedad Fabiana, Miss Towney, presentó una proposición para pedir al gobierno que procediese con urgencia a reformar la legislación obrera para que las mujeres jóvenes obreras no trabajasen sesenta horas semanales. Fue aprobada por unanimidad. Por su parte, Rockham, también miembro de la Sociedad Fabiana, propuso que se solicitase la elevación hasta los diecisiete años de la edad legal para que la mujer pudiera contraer matrimonio. También salió adelante.

Se aprobó también una propuesta sobre aumento del número de inspectoras sanitarias, visitadoras de higiene, niñeras escolares y empleadas en los centros sanitarios. El aumento del empleo debía ir acompañado de mejoras en el servicio y en los haberes a percibir.

El Congreso aprobó por unanimidad pedir un plan nacional de subsidios familiares.

Se acordó protestar contra la política de fuerza en China.

En el Congreso participó como invitado en la tribuna de oradores, George Hick, presidente del Consejo de los sindicatos. También habló Juana Burnett, una delegada ciega, en defensa de los derechos laborales de los ciegos, haciendo hincapié en la derogación del trabajo a destajo de los ciegos.

Una de las delegadas preguntó la razón por la que no se había cursado una invitación a una delegación rusa, como agradecimiento por la ayuda prestada a los mineros. La doctora Marion Philips contestó que no se había hecho porque el Partido Laborista había roto con los comunistas. Philips (1881-1932) fue una destacada laborista y diputada en los Comunes, y una de las líderes que más hicieron por la incorporación de la mujer al Partido y por la organización femenina en el mismo. Por otro lado, esta ruptura provocaría que no se dejara hablar en el Congreso a Miss Bond, porque se había demostrado su militancia comunista.

Hood, la presidenta del Congreso, pronunciaría un discurso contra las leyes antiobreras, cuya intención era atacar al Partido Laborista ante el crecimiento del mismo, además de atacar derechos de los trabajadores. En este sentido, el Congreso aprobó por mayoría simple censurar la firma del Informe Blanesbrugh sobre seguros de paro, a pesar de la firme defensa del mismo que hizo Margaret Blondfield, una de las firmantes. Blondfield (1873-1953) fue una muy destacada sindicalista y política laborista, y que en 1929 sería nombrada ministra de Trabajo. La señora Bamber llegó a expresar en el Congreso que era una vergüenza que un laborista, fuera hombre o mujer, hubiera participado en ese acuerdo, porque solamente otorgaba ocho chelines por semana a las mujeres.

Se aprobó una moción de homenaje a los mineros por su “heroica lucha” en el último conflicto, y se prometió apoyo en futuras luchas. Las laboristas concluyeron afirmando que la mejor manera de acabar con la situación que se padecía era trabajar para lograr un gobierno laborista que anulase la ley de ocho horas en las minas y que las nacionalizase.

Ellen Wilkinson (1891-1947), otra de las grandes protagonistas femeninas del laborismo británico, una apasionada de la política, y una de las protagonistas de la Cruzada Jarrow en 1936, tuvo una participación destacada en el Congreso, al defender que se aceptase con agrado la propuesta del premier Stanley Baldwin sobre igualdad de derechos para los dos sexos, pero llamando la atención también al jefe del gobierno del proyecto laborista presentado recientemente para que fuera apoyado.

Hemos consultado los números 5795 y 5706 de El Socialista.

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