La investigadora Dolores Corella, Premio Rey Jaime I en Investigación Médica 2018

La investigadora Dolores Corella, Premio Rey Jaime I en Investigación Médica 2018

EFE/Elvira Urquijo A.

La investigadora Dolores Corella, Premio Rey Jaime I en Investigación Médica 2018, quiere ahondar en la investigación que le ha valido este reconocimiento y considera que hay factores ambientales como la dieta o la actividad física que «contribuyen a contrarrestar la susceptibilidad genética de las enfermedades» y que entroncan en la «nueva medicina personalizada».

«Lo importante es que hacerte un análisis genético no significa que vas a tener cien por cien la enfermedad, sino que todo se puede modular por factores ambientales», ha destacado en declaraciones a EFE y ha añadido que se trata de dar a conocer «los factores de riesgo de cada paciente, que son únicos, y darle unas medidas preventivas específicas en lugar de algo general».

Pionera en la integración del conocimiento de los factores genéticos en la investigación epidemiológica tradicional, centrada solo en los factores de riesgo de las enfermedades, Corella ha asegurado que «tiene objetivos muy interesantes» y «mucho que trabajar» en esa línea.

Por tanto, dedicará la cuantía del premio (100.000 euros) en seguir porque las disciplinas «ómicas» requieren mucha inversión: «Son muy caras».

Ha asegurado que para un científico que dedica «muchas horas, con muy pocos medios y mucho sacrificio» recibir un galardón «siempre es una alegría», pero, si además son del «prestigio» de los Jaime I, los cuales «abren tantas puertas, la alegría es mucho mayor».

Corella ha explicado que tuvo la «suerte» de vivir la época de transición de la investigación clásica, en la que los estudios epidemiológicos solo investigaban factores de riesgo pero sin tener en cuenta las «ómicas» (disciplinas como la genómica) «porque no se conocían», a la de la innovación.

«Si queríamos saber los factores de riesgo de un cáncer de mama, lo máximo era preguntar por los antecedentes familiares, pero no teníamos técnicas para sacarle sangre y ver si tenía los genes susceptibles a ese cáncer porque no sabíamos cuáles eran, y la técnica era difícil y cara», ha explicado.

Con esa idea, inició una investigación «pionera» que le ha valido ahora el Premio Jaime I: en 1998 montó en el departamento de Medicina Preventiva de la Universitat de València la primera unidad de investigación de España para integrar el conocimiento de los factores genéticos a la investigación epidemiológica tradicional.

«Integrar el mirar la predisposición genética que cada persona tiene a cada enfermedad junto a los factores ambientales clásicos (lo que no es genómico) era algo «pionero», ha apuntado para explicar que trataron de determinar si » tener una mutación genética suponía un cien por cien de riesgo de desarrollar la enfermedad o, a pesar de tenerla, los factores ambientales del estilo de vida podían revertir este mayor riesgo».

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