Escándalo en la corona británica

Escándalo en la corona británica

 

Hace unos días, en el periódico The Guardian”, la exintegrante del Parlamento Europeo, Mary Honeyball, (MEP Laboral para Londres y Vocera para género e igualdad del Partido Laborista publicó una carta que le escribió a la Reina de Inglaterra, debido a que una “extrabajadora sexual” de Nueva Zelandia fue distinguida como Dama de Compañía de la Reyna en el día de su cumpleaños por los servicios prestados a la industria.

Entre otras muchas cosas, la carta decía:

…”Honrar a Catherine Healy en el día de honor del cumpleaños de la Reina por su trabajo en la promoción de la prostitución, es algo que la nueva Duquesa de Sussex, quien se ha auto-proclamado feminista, seguramente habrá tenido que ver en esto”.

Es bien sabido que los esquemas piloto en el Reino Unido para establecer zonas de tolerancia, fueron probados y no funcionaron. La más notable fue la establecida en el área de Holbeck de Leeds, donde se creó una zona de tolerancia para que las mujeres pudieran “trabajar” en una aparente seguridad. Y fue justo entonces, durante esta prueba piloto y dentro de la zona de tolerancia, donde se perpetró un brutal asesinato (feminicidio) de una “trabajadora sexual”.

Las mujeres permanecen vulnerables aún en un aparente ambiente o zona controlada. Nunca es seguro trabajar como “trabajadora sexual” y crear estas zonas no ayuda en nada para proteger a las mujeres. Cuando más, crea una zona o gueto en el cual pueden operar.

Celebrar o reconocer el activismo de alguien que ha sido clave en la descriminalización total de la industria del sexo, algo que ha tenido consecuencias tan negativas en mujeres vulnerables y partes tan vulnerables de la sociedad es una vergüenza. Normalizar la prostitución no es una cosa que deba celebrarse, y no ayuda a las mujeres vulnerables de modo alguno.

El “trabajo sexual” tiene consecuencias catastróficas y devastadoras en la vida de las mujeres. Concediéndole ese honor por su trabajo que puede tener terribles consecuencias de por vida es completamente inapropiado.”

Junto con esta carta miles de militantes abolicionistas de todo el mundo, pero sobre todo sobrevivientes y combatientes de la industria del sexo, se dieron a la tarea de mostrar de diversas maneras su condena a este reconocimiento que se constituye en un reconocimiento al patriarcado, al abuso de poder, a la violencia contra las mujeres y a la discriminación, ya que se reconoció una actividad que mercantiliza y objetiviza a las mujeres.

Y cómo pedirle a su Majestad la Reina Isabel que dimensione esta acción desde el hecho de que la primera abolicionista del mundo, Josephine Butler, que a finales del Siglo XIX, cuando se logró abolir la esclavitud, levantó la bandera de abolir la prostitución, secundada por ilustres intelectuales de la corriente humanista de toda Europa. Ella, igual que la Reina Isabel son inglesas, y estoy segura que nunca compartirían el punto de vista de la nueva Duquesa de Sussex.

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