Se deniega el 97 % de peticiones de asilo de mujeres que huyen de la violencia en Centroamérica

Se deniega el 97 % de peticiones de asilo de mujeres que huyen de la violencia en Centroamérica

Crónica del Encuentro Internacional «De las violencias contra las mujeres en Guatemala y Centroamérica a la (des)protección internacional«, organizado por la Asociación de Mujeres de Guatemala (AMG)

Por Gloria López

El pasado martes tuvo lugar el encuentro internacional «De las violencias contra las mujeres en Guatemala y Centroamérica a la (des)protección internacional», organizado por la Asociación de Mujeres de Guatemala (AMG) con la colaboración de Madrid Igualdad, en la Casa de la Villa, Madrid. El objetivo: acercar la comprensión de estas violencias a las personas que llevan a cabo las políticas de asilo. “Esperemos que haya un cambio en la mirada”, deseaba Mercedes Hernández, presidenta de AMG en la inauguración de la jornada, acompañada por Celia Mayer, delegada del Área de Gobierno de Políticas de Género y Diversidad del Ayuntamiento de Madrid.


El encuentro, celebrado con motivo del Día Internacional de las Personas Refugiadas, estuvo dedicado a pensar las violencias que fuerzan a las mujeres a abandonar sus vidas y sus territorios en Centroamérica, y los obstáculos que encuentran a su llegada en Estados como el español, donde el 97 por ciento de las peticiones de asilo son denegadas. Hay crímenes de lesa humanidad que se están perpetrando en toda la región, como bien relataron activistas y expertas.

En la mesa «Del feminicidio y la violencia sexual en tiempos de guerra y tiempos de paz» intervinieron Rita Segato (Argentina), Paula Barrios (Guatemala), Brendy Susana Cuy (Guatemala) y Mercedes Hernández (Guatemala).

La violencia contra las mujeres, un “crimen menor”

Rita Segato explicó un “error conceptual” que impide afrontar adecuadamente la violencia contra las mujeres. “El crimen que se ejercita contra las mujeres en nuestra conciencia es un “crimen menor”. Sin ese cambio del paradigma en el que pensamos el problema de la desigualdad y la violencia no hay salida”, afirmó. La experta criticó la “privatización del espacio doméstico”, lo cual vulnera a las mujeres, y denunció que las guerras y formas de dominación se realizan en el cuerpo de las mujeres.

Paula Barrios, directora de la Asociación Mujeres Transformando el Mundo (MTM) habló del contexto en el que se produjo el incendio del ‘Hogar Seguro Virgen de la Asunción’, en Guatemala, donde 41 niñas murieron calcinadas y otras 15 sobrevivieron con graves lesiones. Un contexto complejo, en el que la violencia se está focalizando en los y las jóvenes y donde se producen de 600 a 700 feminicidios al año. En estos momentos, además, se están aprobando leyes que favorecen la impunidad a la vez que se persigue y se clausuran organizaciones sociales. Junto a Paula Barrios, “para que las voces de las 56 niñas calcinadas no estén calladas”, brindó su testimonio Brendy Susana Cuy Urizar, que perdió a su sobrina Yohana Desiré Cuy Urízar en el incendio ocurrido el 8 de marzo de 2017 y que no ha recibido ningún tipo de respuesta por parte de las autoridades.

La intersección de la lógica colonialista, patriarcal y capitalista

Mercedes Hernández profundizó en la raíz de esos feminicidios. “Es un amplio abanico de violencia”, aseguró, “es la intersección de la lógica colonialista, patriarcal y capitalista”.

Hernández se refirió a estas violencias como “la cara sexualizada del genocidio”. Violencia sexual, esclavitud laboral, matrimonios forzosos, extracciones fetales abdominales –para sacar la semilla del enemigo-, mutilación de los órganos sexuales, son formas de violencia que conviven y se realimentan en casos como Sepur Zarco y se recrudecen en las guerras.

La experta dijo que la justicia tiene que ser reparadora y no revictimizante y abogó por concepciones comunitarias del significado de la justicia. En ese sentido su intervención puso en valor los tribunales trasnacionales que convierten determinados casos en “patrimonio para la justicia de las mujeres”.

Merecedes Hernández concluyó su intervención con un llamado a occidente: “Tenemos que entender, como sociedad globalizada, que no podemos sostener el doble discurso de hacer que las fronteras sean permeables al capital y a todo lo que puede ser convertido en mercancía y que se eleven muros frente a las personas y los derechos de las personas”.

En la mesa «Riesgos y desafíos de la defensa de los Derechos Humanos, del territorio y contra los fundamentalismos», se pudo escuchar a Miriam Miranda (Honduras), Ana Marcela Montanaro (Costa Rica) y Jamileth Chavarria (Nicaragua); con la moderación de Itziar Ruiz-Gimenez Arrieta.

Dictadura, oligarquía, trasnacionales, ejércitos y fundamentalistas

Miriam Miranda se refirió a la “crisis civilizatoria”: el cambio climático es irreversible y esto es un tema de todos y todas. “Nos obligaron a vivir dependientes del sistema capitalista, depredador e inhumano”, aseguró, “y es necesario plantear que el modelo no va”. La activista denunció que es la pugna por el control de los recursos naturales, en mano de las poblaciones indígenas, lo que está llevando al asesinato de líderes y lideresas defensoras de los territorios y esto se está normalizando. Es uno de los “riesgos” de las dictaduras existentes en la región, “dóciles” con la oligarquía y las transnacionales, que responden militarmente a la protesta política y sustentadas también por “fundamentalistas mesiánicos” en auge.

En ese sentido, la intervención de Marcela Montanaro denunció el avance de formas de integrismo religioso y de la llamada “ideología de género” impulsada por la Iglesia católica y evangélica en la región. Pero recordó que “Centroamérica es diversa. Hay mucho dolor, pero también resistencia” y abogó por un “feminismo desobediente que salga a construir comunidad donde no ha sido construida”.

“No hay forma de parar los flujos migratorios dentro del modelo actual. Hay que desarrollar nuestros países para que la gente se quede”

También la activista Miriam Miranda recordó que la gente que migra no encuentra una vida fácil precisamente cuando llega a Europa o EEUU. “No hay forma de parar los flujos migratorios dentro del modelo actual. Hay que desarrollar nuestros países para que la gente se quede”. 

Después de la comida colectiva, apoyada por Calala Fondo de Mujeres | Calala Fon de les Dones, tuvo lugar la última mesa de la jornada: «El derecho de asilo: un derecho humano postergado para las mujeres», con las intervenciones de Lolita Chávez (Guatemala), Nuria Esther Landaverde (El Salvador), Arsenio Cores y Eva Menéndez Sebastián; moderada por Mauricio Valiente. Clausuraron el encuentro María Naredo, Mauricio Valiente y Mercedes Hernández.

Foto: archivo AmecoPress

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