Una novela que refleja la vergüenza del maltrato machista en la España posnapoleónica

Una novela que refleja la vergüenza del maltrato machista en la España posnapoleónica

Francisco Gallardo. EFE/Raúl Caro.

Un héroe de la Guerra de la Independencia ve cómo su esposa le presenta una «demanda de divorcio», por el maltrato al que la somete, en los días del abandono de Sevilla por parte del ejército napoleónico, un hecho real ahora novelado por Francisco Gallardo y que revela la vergüenza del maltrato machista.

«Áspera seda de la muerte» (Algaida), ganadora de la última edición del Premio de Novela Ciudad de Badajoz, es la obra que Francisco Gallardo, especialista en Medicina y Traumatología del Deporte, ha dedicado a unos hechos reales que, hace dos siglos, supusieron algo inaudito, que una mujer recurriera a la justicia en busca de amparo ante el reiterado maltrato por parte de su marido.

Gallardo ha dicho sobre el tema de la que es su tercera novela que «desgraciadamente es muy actual; ha sido muy frustrante comprobar que, doscientos años después de la acción de esta novela, las cosas apenas hayan cambiado en lo que respecta a la violencia de género; no ha sido confortable escribir esta novela».
No obstante ha añadido que «el escritor tiene que salir de su refugio y en temas tan terribles como éste alzar la voz de sus personajes; esto no puede seguir así; es una vergüenza que siga habiendo maltrato a la mujer».

La novela premiada por un jurado integrado, entre otros, por Juan Manuel de Prada, Carmen Amoraga, Luis Albero de Cuenca y Fernando Marías, parte de un hecho histórico que le fue proporcionado al autor por su amigo el historiador Bibiano Torres, quien ordenando y clasificando los archivos de la sevillana iglesia de San Ildefonso encontró el requerimiento que un abogado dirigía al párroco de esta iglesia.
En ese requerimiento se pedía información del marido de una feligresa que había solicitado a la autoridad militar una demanda de divorcio en el año 1813 para defenderse de los «malos tratamientos» a la que la sometía su marido.

El autor empleó dos años de trabajo en rastrear en archivos históricos de Andalucía hasta encontrar más información sobre este caso y sobre otras cinco demandas de divorcio por motivos similares datadas entre 1800 y 1830, y de las mujeres cuya vida se reflejaba en aquellos papeles surgió la protagonista -ya personaje de ficción- de su novela.

Francisco Gallardo ha aclarado que aunque entonces se escribiera «demanda de divorcio», «lógicamente no era un divorcio como lo conocemos en la actualidad» sino «una separación de mesa, habitación y cama».
«La protagonista real de la historia seguía perteneciendo al marido; mientras no hubiera sentencia no era libre», por lo que, durante meses, era «depositada» en un convento, el Beaterio de San Antonio.

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