Las mujeres poetas han sido invisibles

Las mujeres poetas han sido invisibles

 

Acercarnos al estudio de las mujeres poetas no ha sido fácil porque no abundan las monografías en nuestro país, especialmente en el ámbito de la alta divulgación. Pero desde 2014 contamos con un libro que podemos considerar de cabecera, escrito por la poeta Cinta Montagut, y que lleva por título Tomar la palabra. Aproximación a la poesía escrita por mujeres, y que ha publicado la editorial Aresta.

La autora es una poeta comprometida desde muy joven, en un ámbito que sigue sin recibir la atención que se merece en la república de las letras de nuestro país. Y no lo ha recibido por la doble condición de ser una literatura que sigue costando que llegue al público en general, y por una evidente cuestión de género. Montagut ha publicado muchos poemarios desde Cuerpo desunido del año 1979. Podemos citar entre otros, los siguientes: Como un lento puñal (1980), Par (1993), Teoría del Silencio (1997) o La voluntad de los metales (2006), o Sin tiempo (2014). También es autora de un  libro sobre las poetas italianas del Renacimiento, otro ejercicio de intenso humanismo y no sólo por la época que trata sino por la propia vocación de su autora.

El libro que se publicó a  fines del año 2014 es un estudio muy detallado de las mujeres que han escrito poesía en la historia occidental.

Se trata casi de una pequeña enciclopedia en la que se encuadran a las autoras en los distintos contextos históricos y literarios,  y se analizan sus obras. La autora ha tenido que elegir porque, a pesar de lo que podría imaginar el lector, hay un sinfín de mujeres poetas nada o muy poco conocidas junto a las que todos conocemos porque han tenido más fortuna en la ruleta de la literatura. Toda elección es dolorosa pero imprescindible si se quiere cumplir el objetivo de abordar un tema casi nunca tratado en nuestro país, e intentar llegar, con calidad a un público amplio. Pero las sugerencias de Cinta Montagut nos parecen sugestivas y nos invitan a profundizar por nuestra cuenta, una virtud que deben tener, a nuestro juicio, este tipo de libros. No cabe duda de que estamos tratando con una profesora de literatura, pero que no ha escrito un manual ortodoxo o al uso, sino una obra con gran tensión y pasión por lo que parece, si se nos permite la osadía, su vocación personal.

Las mujeres poetas han sido invisibles. Hoy el velo de la ignorancia o del desprecio hacia todo lo que han emprendido las mujeres en la historia es algo menos tupido, más liviano o traslúcido, gracias a esfuerzos como éste, que merecen nuestra atención tanto si estamos interesados en la literatura por motivos académicos y profesionales, como si nuestra motivación es leer la belleza que desde la Grecia clásica hasta la era digital algunas mujeres, contra viento y marea, y luchando contra obstáculos de todo tipo, nos han brindado. A lo mejor comenzaremos a entender las motivaciones de las poetas para coger un cálamo, una pluma, un bolígrafo, un lapicero o presionar una tecla, y ofrecernos un poema, un ejercicio de intensa generosidad.

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