Victoria Kent en la reforma penitenciaria

Victoria Kent en la reforma penitenciaria

 

“Termino mi relato con esta afirmación: las cárceles, tal como funcionan y están concebidas hoy —centros de deformación humana—desaparecerán, serán sustituidas por clínicas especializadas y talleres de formación profesional. Evidentemente habrá siempre un cierto número de delincuentes cuya especie criminológica necesite un período de aislamiento más o menos prolongado. Pero esas prisiones estarán en manos de un personal técnico capaz de poner al recluso en camino de reincorporarse en la sociedad. Esta es mi profunda convicción.”
Victoria Kent (en Tiempo de Historia, nº 17, abril de 1976)

Una de las personalidades más destacadas en la historia de las reformas penitenciarias en España es, sin lugar a dudas, Victoria Kent, inspirada en las ideas de otra mujer excepcional, Concepción Arenal. En este breve trabajo esbozamos las líneas generales de lo que hizo esta mujer capital en la historia contemporánea española.

Victoria Kent fue nombrada directora general de Prisiones en el primer gobierno de la II República, por decisión de Alcalá-Zamora, y ocupó esta responsabilidad hasta el año 1934. Seguramente fue la primera mujer en desempeñar un cargo de este tipo en el mundo. Victoria Kent estableció el final del carácter punitivo exclusivo de las penas, defendiendo la reeducación de los presos, en nuestro país. En la cárcel se podía rehabilitar la persona privada de libertad para que luego pudiera regresar a la sociedad. La nueva directora general terminó con los grilletes y cadenas en las prisiones españolas, y llegó a cerrar más de cien recintos penitenciarios por sus pésimas condiciones. Estableció los permisos por razones familiares, mejoró la alimentación de los presos, y permitió la libertad de cultos dentro de los recintos carcelarios, en consonancia con lo dispuesto en materia religiosa en la Constitución de 1931.

Victoria Kent mandó construir la Cárcel de Mujeres de las Ventas, y creó el primer cuerpo de funcionarias de prisiones para encargarse del trabajo en las cárceles de mujeres. El Instituto de Estudios Penales fue otra de sus creaciones; para dirigirlo se nombró al eminente jurista Luis Jiménez de Asúa.
Victoria Kent se preocupó, además, de la delincuencia juvenil. Para atender este creciente problema instauró una serie de albergues para la reeducación de los chicos.

Todo este profundo y extenso trabajo reformista generó una fuerte oposición de la derecha, cuando no la más pura burla. La idea de la reeducación frente al castigo era muy moderna y no fue entendida, además de considerarse inviable por los sectores más reaccionarios.
Dimitió, como ella misma expresó, cuando el gobierno se opuso a su propuesta de reforma del cuerpo de prisiones masculino
Podemos consultar la obra de Luis Gargallo Vaamonde, El sistema penitenciario de la Segunda República. Antes y después de Victoria Kent (1931-1936), Madrid, 2011.

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