Las mujeres autistas quieren comunicarse contigo

Las mujeres autistas quieren comunicarse contigo

Cada 2 de abril se celebra una jornada mundial dedicada a la concienciación del autismo, este año bajo el lema Romper juntos barreras por el autismo. Hagamos una sociedad accesible. Es un objetivo justo pero aún lejano porque los prejuicios sobre esta condición, que no enfermedad, son frecuentes hasta el punto de que su mero enunciado evoca el estigma de lo asocial, incompatible con el paradigma de la “normalidad” que la psiquiatría y la psicología mantienen vigente.

Cifras oficiales estiman que una de cada cien personas en el mundo padece algún trastorno del espectro autista (TEA) y cada vez son más numerosos los diagnósticos, no porque haya más casos si no porque se detectan mejor. Hasta ese momento, muchos niños y mayores, significativamente más en el sexo femenino, deben superar una larga carrera de obstáculos ya que sus manifestaciones son muy diversas y no hay un reconocimiento generalizado en la sociedad de quienes pueden serlo realmente, y quienes no. El síndrome de Asperger es especialmente difícil de confirmar pues puede darse en personas con grandes capacidades intelectivas, capaces de disimular sus diferencias sensoriales o comunicativas.

Para las mujeres asperger el diagnóstico se hace casi imposible, incomprendidas por quienes no creen que pudieran superar las dificultades de adaptación a las convenciones sociales que las hacen diferentes. Pueden, o no, ser madres, profesionales, mujeres corrientes con capacidades y aspiraciones como tantas otras y con las mismas dificultades que el género conlleva por el machismo predominante, pero con el añadido de sus diversidades funcionales. Recientemente un grupo de mujeres asperger se han constituido como Comité para la defensa de las mujeres y niñas autistas (Cepama) conscientes de que desde el auténtico conocimiento que tienen de su realidad pueden moverse mejor para llamar la atención de la sociedad y dotar de herramientas útiles a quienes se saben autista y a quienes estén en su entorno. Previamente lograron que el Congreso de los Diputados aprobara una Proposición No de Ley para estudiar a fondo su realidad y producir los cambios legislativos y de gobierno necesarios para que se sientan ciudadanas visibilizadas, respetadas, e incluídas en lo colectivo y en lo privado, auto representadas sin tutelas de organizaciones que a veces se ocupan más de las dificultades de adaptación para quienes están en su entorno que de ellas mismas

Más vale que se haga visible la doble discriminación que supone ser mujer y autista en nuestra sociedad y es, en primer lugar, una obligación ética y sorora de nosotras, feministas. Sólo por una de ellas valdría la pena luchar pero tenemos un millón de razones para hacerlo, tantas como mujeres autistas habría en España donde pueden llegar a ser el 5% de toda la población: 930.000.
Si queréis movilizaros por su causa, contactad con CEPAMA entrando aquí
Si queréis saber cómo se sienten y se vindican por si mismas, podéis escucharlas en este link

Y ya me contaréis…

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