Judith Butler en Barcelona no aclara en que sentido «la tolerancia y respeto hacia el colectivo LGTBI deben ser diferentes en cada país»

Judith Butler en Barcelona no aclara en que sentido «la tolerancia y respeto hacia el colectivo LGTBI deben ser diferentes en cada país»

 

La filósofa norteamericana Judith Butler ha exhortado a los jóvenes a «pensar en el género como un espacio de libertad» y a combatir la homofobia y la transfobia desde la raíz para que «los insultos y agresiones» a estas personas «se reduzcan al mínimo absoluto».

Butler ha mantenido en Barcelona un encuentro con 300 jóvenes de tercero y cuarto de ESO, bachillerato y ciclos formativos, ante quienes ha definido el género como «el sentido social que el sexo asume en una vida», ya que «no hay nada físico o natural en la identidad de género que socialmente se nos asigna en el momento de nacer».

«Existen convenciones sociales muy fuertes ligadas a la definición de sexo», ha afirmado Butler ante los jóvenes, por lo que «muchas personas sufren al tener que suprimir una parte de su ser para ser aceptadas socialmente».

Tras su intervención, le han formulado preguntas a la filósofa como si cree que las escuelas son responsables de la no aceptación de la variedad de géneros, a lo que Butler ha contestado que «en las escuelas hay mucho miedo a abordar esta temática» y que, en cualquier caso, se trata de «educar en la aceptación, de prescribir menos y de aceptar más».

A la pregunta de una chica sobre la razón por la que existe homofobia, Butler ha contestado que «a veces los comportamientos homófobos existen para reforzar una heterosexualidad poco definida».
«No deberíamos tener miedo de los deseos de los demás», ha trasladado la filósofa, dado que «lo que escoja otro no debe influir en mi camino».

¿La inferioridad de la mujer se irá debilitando con el tiempo?

Acerca de las diferencias de reconocimiento social, económico y laboral en función del género por las que ha preguntado otro joven, la filósofa ha contestado que «se debe romper con la división del trabajo según el género» y que la naturaleza «no determina la inferioridad de la mujer ante el hombre, cuya dominación se irá debilitando con el tiempo», ha vaticinado.

Algunos hombre temen al feminismo porque «tienen miedo de perder su dominación, ven amenazados sus puestos de trabajo y a la mujer como fuente de placer», mientras que algunas mujeres «prefieren el papel de subordinadas por seguridad y comodidad», ha añadido.

Los modelos legales de tolerancia y respeto hacia el colectivo LGTBI «deben ser diferentes en cada país, ya que cada uno guarda su propia esencia» y, en este sentido, ha señalado el caso de Turquía, donde «se debe combatir la violencia contra el colectivo ‘trans’ a partir de un modelo propio y no con imposiciones legales calcadas de otros modelos como el norteamericano, porque no encajarían».

Esta afirmación la hizo sin explicar en que consiste «guarda su propia esencia»  lo que a todas luces resulta inquietante dado que esas expresiones pueden reforzar la idea de que siempre es respetable la cuestión cultural, anteponiendo tradiciones a Derechos.

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