Enfrentando al patriarcado y su doble moral, doble discurso y corrupción

Enfrentando al patriarcado y su doble moral, doble discurso y corrupción

En México, la Maestra Arely Gómez ocupó el cargo de Procuradora General de la República del mes de marzo de 2015 al mes de octubre de 2016. En ese tiempo ocupó el cargo de Subprocurador Especializado en Investigación de la Delincuencia Organizada, Gustavo Salas Chávez, a partir de septiembre de 2015 y hasta el 13 de diciembre de 2016. Y fue en un poco más de un año, que este tipo, con una visión absolutamente patriarcal, que llenó sus oficinas de minifaldas y funcionarias jóvenes, mucho se rumoró, re-estableció una práctica que en México se conoce como “el entre” y que consiste en entregar el 25% de los gastos de investigación que tienen un mecanismo flexible de comprobación al Titular de la Dependencia.

Pero eso no fue lo peor, fustigó, persiguió y calumnió a una funcionaria de excelencia, la Mta. Adriana Lizárraga, quien en ese entonces era la Titular de la Unidad Especializada en Investigación de Tráfico de Menores, Indocumentados y Órganos (UEITMIO) de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), hasta que logró que presentara su renuncia, y por qué, pues, simplemente porque no se prestó a sus corruptelas y manipulaciones y llegó a tal grado que sacó de la Unidad una investigación contra los dueños de unos “Men’s Clubes” donde se explotaba la prostitución de mujeres, las más extranjeras, o sea víctimas de trata, de Ucrania, Colombia, Argentina, Venezuela, Paraguay, etc., y una que otra mexicana, que eran reclutadas ofreciéndoles trabajo de bailarinas, con salarios muy atractivos y ofreciéndoles vivienda y alimentos pagados, lo que por supuesto, cuando ya estaban aquí se les decía que ganarían el 25% de cada boleto que lograran: por baile privado eran 6 boletos y por explotación de la prostitución eran 10, les cobraban la vivienda, la comida, la peinadora, el vestuario y la maquillista. Y lo más grave es que se trata de una red internacional de tratantes y explotadores de la prostitución de mujeres, que tenía filiales en Praga, en Las Vegas, en Los Ángeles, en Nueva York, en San Martins, en Macau, varios en la Ciudad de México y Cancún, entre otros.

A los dueños se les imputa trata de mujeres, beneficio de la explotación de la prostitución, delincuencia organizada y lavado de dinero, sin embargo, y como lo mencioné líneas arriba, en un hecho totalmente irregular Salas Chávez sustrajo el expediente de la Unidad que estaba integrando la investigación y los delitos, con una Ministerio Público que había probado ser deshonesta y que sospechamos vendieron la investigación, por mucho dinero, y mantiene a las víctimas hasta el día de hoy, esperando justicia.

Y cuando hablo de doble moral, me refiero precisamente a uno de los despachos más caros y prestigiados del país, conformado por dos ex procuradores generales de la república: Antonio Lozano Gracia, Arturo Chávez Chávez, y otro político muy famoso, ex senador de la república, Diego Fernández de Ceballos, los tres provenientes del partido de derecha denominado Partido Acción Nacional, el que propugna por criminalizar el aborto aún en casos de violación, sólo reconoce como matrimonio el que se da entre hombres y mujeres y niega la posibilidad de que las parejas del mismo sexo puedan adoptar.

Pero por otro lado, corrompen defendiendo a tratantes y explotadores de la prostitución de las mujeres, con un alto nivel de tráfico de influencias lo que se facilita por los puestos que ocuparon y por eso digo que hay doble moral y doble discurso. Son integrantes del Partido del ex presidente Fox que llamó a las mujeres “lavadoras de dos patas”, y que inclusive Diego Fernández de Ceballos, refiriéndose a las mujeres mexicanas nos llamó “el viejerío” expresiones que dejan claramente ver el valor que le dan a las mujeres y su postura heteropatriarcal recalcitrante.

Pero lo más grave es que yo, en una cita privada, le hice estos comentarios a la hoy Secretaria de la Función Pública, cuando era Procuradora General de la República y nunca hizo nada y no sólo eso, sino que se ha prestado para golpear e instrumentar una serie de recursos por procedimientos a una funcionaria pública honesta, incorruptible, sensible con las víctimas, comprometida en la lucha contra la trata, la explotación sexual, la violencia contra las mujeres y por eso le digo a usted, Maestra, puede dar la cara con la frente muy en alto, porque nunca nos ha fallado a las mujeres, a las niñas, a las víctimas. Si a todas y todos los funcionarios públicos se les iniciaran recursos ante los órganos de control interno por procedimientos, nos quedaríamos sin funcionarios.

Este caso es paradigmático para demostrar:

  • Que el que llegue una mujer a un alto cargo no es garantía de compromiso en la defensa de los derechos de las mujeres, y
  • Que efectivamente, a pesar de la tragedia que han vivido las víctimas, el patriarcado las ha enfrentado con su maquinaria letal, la doble moral, el doble discurso, el doble rasero y la corrupción.
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