Educar en igualdad: algo más que una asignatura pendiente

Educar en igualdad: algo más que una asignatura pendiente

 

La falta de contenidos sobre educación afectivo-sexual y la eliminación de Educación para la Ciudadanía del currículum educativo de primaria y secundaria han restado oportunidades para que nuestros jóvenes -futuros adultos y adultas- tengan unas bases sólidas con las que relacionarse en igualdad.

Una situación que incluso ha dado para muchos debates políticos y que incluso ha sido criticada por Naciones Unidas y su Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW).
Algunas comunidades autónomas están supliendo esa carencia con contenidos propios o recuperando parte de la anterior asignatura (Castilla –La Mancha, por ejemplo, inició su implantación durante el presente curso), además de los talleres y cursos que muchos ayuntamientos ofrecen de forma periódica aunque puntual.

En cualquier caso, es imprescindible volver a tener un marco estatal, que regule y garantice que la perspectiva de género en la educación es efectiva y no solo un principio sin desarrollar.
Y es que una cuestión como esta debería ser asunto de Estado, más allá de acuerdos, pactos y discursos, desarrollando presupuestos y medidas estratégicas para poner fin a la violencia machista, la brecha salarial, los techos de cristal, los empleos a tiempo parcial, entre tantas cuestiones que se pusieron de relieve en las exitosas marchas del pasado Día Internacional de las Mujeres.

Todos esos problemas (y más) tiene su raíz en el machismo y en los mitos e ideales que se fundamentan en este, por lo que solo cortando su transmisión a través de la educación, conseguiremos acabar con la desigualdad.
Para ello, se requiere del compromiso de familias y entornos además de actuar a través la educación 0-3, primaria y secundaria, pero también reforzar los itinerarios formativos de grado medio, superior y universitarios con asignaturas que introduzcan la igualdad de género, con especial atención a algunos ámbitos: por ejemplo, no se entendería que queramos mejorar la prevención de la violencia machista si quienes estudian temas sociales, jurídicos, sanitarios o educativos no reciben las claves para conseguirlo.
En todo caso, no podemos obviar que algunos institutos ofertan un Ciclo Formativo de Grado superior sobre igualdad, o la oferta en masters y postgrados con los que un gran número de universidades introducen la igualdad de género en su oferta formativa: sobre violencia de género, comunicación y género, de especialización para agentes de igualdad, empleo y género, etc.
Sin embargo, hace años que la Universidad Rey Juan Carlos, la única universidad española que ofrecía una carrera sobre género e igualdad, la eliminó de su plan de estudios. Un tipo de grado que viene siendo habitual en facultades europeas y americanas pero que ahora mismo es inexistente en nuestro país.

La última propuesta y en este caso una buena noticia, nos llega de la Universitat Autónoma de Barcelona, que ha anunciado que para el próximo curso 2018-2019 oferta el Grado de Estudios de Género, de 180 créditos ECTS y 3 años de duración.

Como ven, la lista de tareas es larga, pero inaplazable. Contamos con algunas buenas experiencias, pero aún así se podría decir que tenemos “una asignatura pendiente”: la educación en igualdad.

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