Azúa y su mundo sin mujeres

Agarraos, que vienen curvas: Félix de Azúa (ya estaba tardando) en una tribuna titulada Burradas, llama analfabeta a Irene Montero.

Él, para demostrar que no lo es, cita primero a Wittgenstein y, luego, a Trias y argumenta que el lenguaje no es algo baladí, “El lenguaje es lo único capaz de darnos a conocer el milagro de la existencia del mundo de modo sensible. No hay ética sin estética ni mundo sin lenguaje. De modo que quienes arruinan el lenguaje son gente inmoral y deforme”.

Vale, de acuerdo, no hay mundo sin lenguaje. Esto lo tenemos clarísimo las feministas y por eso nos empeñamos en que se nos nombre.

Una vez aceptado tal principio, cito una frase literal del libro de Azúa Historia de un idiota contada por él mismo. Dice«Téngase en cuenta que la mayoría de la población juvenil y adulta adquiría esos conocimientos en las casas de putas».

Teniendo en cuenta que las mujeres somos algo más de la mitad de la población, para formar esa mayoría de la que habla, hay dos opciones:

  1. TODOS los hombres y MUCHAS mujeres (muchas, al menos el 10% de las mujeres, digo, para formar mayoría) iban de putas.
  2. TODOS los hombres iban de putas y MUCHAS mujeres (muchas, o sea, entre 300 000 y 400 000) no iban de putas pero eran putas.

Como ambos supuestos son demenciales, queda otra interpretación que seguramente es la cierta: Azúa cree que las mujeres NO SOMOS POBLACIÓN. Somos cosas que andan por ahí al servicio (doméstico o sexual) de “la población” (o sea, de los varones). Para Azúa somos, si acaso, como las vacas o las gallinas, pero “población”, no.

Cierto, “no existe el mundo sin lenguaje” y, por lo tanto Azúa, al no nombranos, nos borra. Somos la mitad de la humanidad pero para él no existimos. Por otra parte, él, tan remirado, no conoce o se burla del significado de “población» que, según la definición del DRAE, es“Conjunto de personas que habitan en un determinado lugar”. Embrutecido por su machismo, Azúa “arruina el lenguaje”.

Comparado con esto, el barbarismo de portavoza es peccata minuta, nadería. Lo de Azúa sí que es una auténtica burrada (por devolverle sus propios improperios). Y, por seguir citando sus palabras, él si resulta un ser “inmoral y deforme”. Conclusión: Azúa NO TIENE NI ÉTICA, NI ESTÉTICA, NI VERGÜENZA.

De verdad, me cuesta creer que algunos sean tan inmundos. Pero lo son.

 

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