Ni mujer, ni heterosexual

Ni mujer, ni heterosexual

 

¿Quiénes somos? ¿En qué nos basamos para definirnos? Profesión, estudios, sexo, género… Conceptos que son meras construcciones sociales que solo sirven para catalogar, etiquetar… y así jugar a juzgar y jerarquizar.

Poco a poco, abres los ojos y oyes un click, todo encaja; ahora entiendes parte del por qué. Vivimos en la superficialidad y el individualismo ambicioso del capitalismo, donde la inmediatez y el egoísmo nos dominan. La investigadora Coral Herrera define la relación capitalismo-patriarcado de forma contundente: el capitalismo nos quiere solas, con poca autoestima. Nos vende que nunca seremos suficiente; nunca seremos perfectas. El patriarcado nos quiere oprimidas, sumisas y esclavas.

El género nos define como mujeres y el sexo como reproductoras y cuidadoras. El capitalismo nos somete quitándonos autoestima, el patriarcado nos domina con roles sumisos y la heterosexualidad obligatoria nos organiza socialmente.

Estoy (un poco) harta de tener que argumentar siempre el concepto de heterosexualidad obligatoria. Igual que también lo estoy al tener que definirme con una sola palabra.

Soy mujer, femenina y heterosexual por imposición. Nadie nos preguntó si queríamos dedicar nuestra vida a los cuidados, la reproducción, la maternidad y a la pareja. Etiquetas impuestas desde el nacimiento por el simple hecho de no tener pene.

Empezar a ser consciente de nuestra falta de libertad es empoderarse. Es responsabilizarse de una misma y poder decidir ser lo que quieras ser.

Decidir no ser heterosexual como decisión política. Atreverse a romper con las estructuras de dominación social. La heterosexualidad obligatoria es organizarse de dos en dos y formar familias nucleares para así (re)producir mano de obra.

Dejar de ser heterosexual para liberarse, cambiar los patrones normativos que tenemos a la hora de relacionarnos y crear lazos sexo-afectivos desde otras perspectivas. Ser lesbiana, bisexual, gay… no te exime de vivir fuera de esta heterosexualidad.

Soltarnos de etiquetas. Desocuparnos de la doctrina patriarcal y autogestionarnos y autocuidarnos por y para nosotras y así dejar de juzgar y jerarquizar.

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