Mi heroína de 2017: Kim Worthy


Esta señora de la imagen* se llama Kim Worthy y está luchando para que se procesen miles de “kits de violación” en la ciudad estadounidense de Detroit (Michigan, Estados Unidos), y por consiguiente, enviar a violadores a la cárcel.
Pero vayamos por partes. ¿Qué es un “kit de violación”? Parte de las medidas para denunciar una violación es pasar por un proceso, el cual puede durar varias horas, en el que la víctima es interrogada y se toman muestras de ADN como pruebas forenses para investigar el crimen. Se toman muestras de ADN de saliva, bajo las uñas, de esperma en la ropa etc, con un bastoncillo de algodón. Dependiendo de varios factores, es posible que la víctima incluso pueda tener que pasar por un examen ginecológico y que le tomen fotos de las heridas. Es un proceso largo y que puede llegar a ser bastante doloroso (estamos hablando de una violación despues de todo) y que se debe realizar únicamente por personal cualificado. El ADN tiene “mejor calidad” (por llamarlo de alguna manera) si la víctima lo proporciona lo más pronto posible tras el ataque, y sin haberse lavado. El nombre “kit” que en castellano se traduciría como “conjunto de objetos” se refiere a los materiales para tomar las muestras, y a los documentos y las muestras en sí guardadas en una caja.
La obtención del ADN y el resto del proceso son fundamentales por varios motivos: Es una forma de reconocer oficialmente que esa persona ha sufrido una violación, o sea, que hablamos de un crímen. Y esto es importante para la víctima. El ADN se incluye como una prueba principal en la investigación y también en una base de datos que puede servir para ayudar a evitar y resolver otros crímenes.

es un crímen que, por culpa de la cultura de la violación en la que vivimos, no se toma en serio.

El problema es que en muchísimos casos, estas pruebas forenses no son procesadas. Se abandonan. O sea, que la investigación no procede y el caso se queda sin investigarse y sin resolverse. En otras palabras, se deja a los violadores que campen a sus anchas y sigan violando y a las víctimas sin justicia. Se dice que el problema principal es que cuesta dinero procesar cada “kit” (entre $500 y $1000 cada uno), pero en realidad, lo que ocurre es que es un crímen que, por culpa de la cultura de la violación en la que vivimos, no se toma en serio.
Por ejemplo, en la ciudad de Detroit, en 2009 se encontraron unos 11.000 de esos kits abandonados en un guardamuebles que pertenecia a la policía. En 2014, la revista Daily Beast denunció en un artículo (en inglés) en el que se estimaba que existían unos 400.000 de esos kits abandonados en varias ciudades por todo el país.

Ha sido crucial que el gobernador del estado de Michigan Rick Snyder aprobara una ley en 2017 obligando a que se procesaran los kits lo más pronto posible, con un máximo de 90 días por “kit”

Volviendo a Kim Worthy, fiscal del condado Wayne en Detroit, organizó un grupo de profesionales que se ocuparon de procesar 10.000 de esos kits (algunos tenían fecha de hace 30 años), investigar 1.947 casos y meter a 817 violadores en serie en la cárcel. Este artículo, traducido al castellano, explica cosas muy interesantes. Worthy dice que si en un condado tenían más de 11.000 “kits” sin procesar y se supone que en el país hay como 400.000, eso significa que hay más violaciones de las que la gente se imagina sobre todo teniendo en cuenta que hay muchas víctimas que no denuncian. Muchos violadores repetirán varias veces, y el no hacer nada con el ADN significa que se les da luz verde para seguir violando. Ha sido crucial que el gobernador del estado de Michigan Rick Snyder aprobara una ley en 2017 obligando a que se procesaran los kits lo más pronto posible, con un máximo de 90 días por “kit”. Worthy también ha luchado para que se le dé un tratamiento más humano a las víctimas cuando son interrogadas por la policía. Han habido investigaciones que han reconocido que en algunos casos la policía ha pasado bastante de una víctima de violación porque no pensaban que ella se estaba comportando como ellos pensaban que debían. Y también en otras ocasiones la policía han cerrado casos cuando las víctimas eran mujeres prostituidas o mujeres con enfermedades mentales. No las creían, no se las tomaba en serio. Cuenta Worthy que en la zona donde ella trabaja, la mayoría de esos kits sin procesar son de víctimas que no son blancas en 86% de los casos. Eso significa que debido al racismo una víctima de otra raza tiene muchas más papeletas para que su caso se ignore.
Kim Worthy es mi heroína de 2017 porque es una profesional que se enfrenta a la cultura de la violación para que las víctimas consigan justicia.


*Imagen obtenida de una captura de pantalla de un vídeo tomado durante un evento en el que apareció Kim Worthy

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