136 años del nacimiento de Virginia Woolf

136 años del nacimiento de Virginia Woolf

Virginia Woolf, (Londres, 25 de enero de 1882-Lewes, Sussex, 28 de marzo de 1941), es considerada una de las más destacadas figuras del modernismo literario del siglo XX y del feminismo internacional.

Durante el período de entreguerras, Woolf fue una figura significativa en la sociedad literaria de Londres y un miembro del grupo de Bloomsbury. Sus obras más famosas incluyen las novelas La señora Dalloway (1925), Al faro (1927), Orlando: una biografía (1928), Las olas (1931), y su largo ensayo Una habitación propia (1929), con su famosa sentencia «Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción».

Fue redescubierta durante la década de 1970, gracias a este ensayo, uno de los textos más citados del movimiento feminista, que expone las dificultades de las mujeres para consagrarse a la escritura en un mundo dominado por los hombres.

La joven Virginia fue educada en su literario y bien relacionado hogar; asiduos visitantes al domicilio de los Stephen fueron, por ejemplo, Alfred Tennyson, Thomas Hardy, Henry James y Edward Burne-Jones. Aunque no fue a la escuela, Woolf recibió clases de profesores particulares y de su padre.

Sin embargo, según las memorias de Woolf, sus recuerdos más vívidos de la infancia no fueron de Londres sino de St Ives en Cornualles, donde la familia pasó sus vacaciones de verano entre 1882 y 1894. La casa de veraneo de los Stephen, Talland House, tenía vistas a la playa de Porthminster y al faro de Godrevy. Todavía se alza en el mismo lugar, aunque en cierta medida alterada. Recuerdos de esas vacaciones familiares e impresiones del paisaje, especialmente el faro de Godrevy, impregnaron la ficción que Woolf escribió en años posteriores, principalmente Al faro.

Pronto padeció Virginia la primera de sus depresiones, con la repentina muerte de su madre, el 5 de mayo de 1895, cuando Virginia tenía trece años de edad, y la de su hermana Stella dos años después, quien había tomado las riendas del hogar familiar tras la muerte de Julia Stephen.

La muerte de su padre por cáncer en 1905 provocó un ataque alarmante y fue brevemente ingresada.​ Sus crisis nerviosas y posteriores períodos recurrentes de depresión estuvieron también influidos por los abusos deshonestos que ella y su hermana Vanessa padecieron a manos de sus hermanos George y Gerald Duckworth​ (que Woolf recuerda en sus ensayos autobiográficos A Sketch of the Past y 22 Hyde Park Gate). Las circunstancias exactas no se conocen bien, pero se cree que contribuyeron al problema psicológico que sufrió la autora, un trastorno bipolar.​ En su texto autobiográfico A Sketch of the Past, la propia Virginia Woolf solo aludió a estas desdichadas experiencias de forma velada, de acuerdo con la rígida moral de la época victoriana.

Su biógrafa Hermione Lee escribió que: «Las pruebas son suficientes, pero también lo bastante ambiguas como para posibilitar interpretaciones psicobiográficas contradictorias, que presentan imágenes completamente diferentes de la vida interior de Virginia Woolf».

A lo largo de su vida, Woolf se vio acosada por periódicos cambios de humor y enfermedades asociadas. Aunque esta inestabilidad a menudo influyó en su vida social, su productividad literaria continuó con pocas interrupciones hasta su suicidio.

Bloomsbury

Después de la muerte de su padre, y segunda crisis nerviosa de Virginia, Vanessa y Adrian vendieron el número 22 de Hyde Park Gate y compraron una casa en el número 46 de Gordon Square en Bloomsbury.

Se estableció con su hermana Vanessa –pintora que se casaría con el crítico Clive Bell– y sus dos hermanos en el barrio londinense de Bloomsbury, que se convirtió en centro de reunión de antiguos compañeros universitarios de su hermano mayor, entre los que figuraban intelectuales de la talla del escritor E. M. Forster, el economista J. M. Keynes y los filósofos Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein, y que sería conocido como el grupo o círculo de Bloomsbury.

Varios miembros del grupo de Bloomsbury atrajeron notoriedad en 1910 con el Engaño del Dreadnought, en el que Virginia participó disfrazada de un miembro de la familia real abisinia. Su charla completa en 1940 sobre el engaño del Dreadnought ha sido descubierta recientemente y está publicada en las memorias recogidas en la versión extensa de The Platform of Time (2008). Los artistas del grupo de Bloomsbury compartían ciertos criterios estéticos. Mostraban cierto rechazo hacia la clase media alta a la que pertenecían, y se consideraban herederos de las teorías esteticistas de Walter Pater que tuvieron resonancia a finales de siglo XIX. Dentro de este grupo hubo intensas relaciones intelectuales, pero también emotivas y personales. Formaron parte de él, la pintora Dora Carrington y los escritores Gerald Brenan y Lytton Strachey, entre otros.

En 1912, cuando contaba treinta años, se casó con el escritor Leonard Woolf, economista y miembro también del grupo de Bloomsbury. A pesar de su bajo rango social y económico –Woolf se refirió a Leonard durante su compromiso como un «judío sin un céntimo»– la pareja compartió un lazo muy fuerte. De hecho, en 1937, Woolf escribió en su diario: «Hacer el amor –después de 25 años que no podemos tolerar el estar separados– … ver que es un enorme placer ser deseado: una esposa. Y nuestro matrimonio tan completo». Los dos colaboraron también profesionalmente, fundando juntos en 1917 la célebre editorial Hogarth Press, que editó la obra de la propia Virginia y la de otros relevantes escritores, como Katherine Mansfield, T. S. Eliot, Sigmund Freud, Laurens van der Post y otros.

La ética del grupo de Bloomsbury estaba en contra de la exclusividad sexual, y en 1922, Virginia conoció a la escritora y jardinera Vita Sackville-West, esposa de Harold Nicolson. Después de un comienzo tentativo, comenzaron una relación sexual que duró la mayor parte de los años 1920.​ En 1928, Woolf regaló a Sackville-West la obra Orlando, una biografía fantástica en la que la vida del héroe epónimo abarca tres siglos y ambos sexos. Nigel Nicolson, hijo de Vita Sackville-West, la consideró «la carta de amor más larga y encantadora en la historia de la literatura».

Después de que acabara su romance, las dos mujeres siguieron siendo amigas hasta la muerte de Woolf en 1941. Virginia Woolf también permaneció estrechamente relacionada con sus parientes supervivientes, Adrian y Vanessa; Thoby había muerto de enfermedad a los veintiséis años de edad.

Suicidio
Durante su vida, sufrió una enfermedad mental hoy conocida como trastorno bipolar. Después de acabar el manuscrito de una última novela (publicada póstumamente), Entre actos, Woolf padeció una depresión parecida a la que había tenido anteriormente. El estallido de la Segunda Guerra Mundial, la destrucción de su casa de Londres durante el Blitz y la fría acogida que tuvo su biografía sobre su amigo Roger Fry empeoraron su condición hasta que se vio incapaz de trabajar.

El 28 de marzo de 1941, Woolf se suicidó. Se puso su abrigo, llenó sus bolsillos con piedras y se lanzó al río Ouse cerca de su casa y se ahogó. Su cuerpo no fue encontrado hasta el 18 de abril. Su esposo enterró sus restos incinerados bajo un árbol en Rodmell, Sussex.

Obra
Woolf comenzó a escribir profesionalmente en 1905, inicialmente para el Times Literary Supplement con una pieza de periodismo sobre Haworth, hogar de la familia Brontë.

Su primera novela, Fin de viaje, se publicó en 1915 por la editorial de su medio hermano, Gerald Duckworth and Company Ltd. En esta novela, como en Noche y día la escritora ya se muestra dispuesta a romper los esquemas narrativos precedentes, pero apenas merecieron consideración por parte de la crítica.

Sólo tras la publicación de La señora Dalloway y Al faro, los críticos comenzaron a elogiar su originalidad literaria. En estas obras llaman ya la atención la maestría técnica y el afán experimental de la autora, quien introducía además en la prosa novelística un estilo y unas imágenes hasta entonces más propios de la poesía. Desaparecidas la acción y la intriga, sus narraciones se esfuerzan por captar la vida cambiante e inasible de la conciencia.

La obra de Woolf puede entenderse como un diálogo con Bloomsbury, particularmente su tendencia (informada por G.E. Moore, entre otros) hacia el racionalismo doctrinario.

Influida por la filosofía de Henri Bergson, Woolf experimentó con especial interés con el tiempo narrativo, tanto en su aspecto individual, en el flujo de variaciones en la conciencia del personaje, como en su relación con el tiempo histórico y colectivo. Así, Orlando (1928) constituye una fantasía libre, basada en algunos pasajes de la vida de Vita Sackville-West, en que la protagonista vive cinco siglos de la historia inglesa.​ Se distingue del resto de novelas al intentar representar a una persona real, hacer «Una biografía», como dice el subtítulo.

En Las olas (1931) presenta el «flujo de conciencia» de seis personajes distintos, es decir, la corriente preconsciente de ideas tal como aparece en la mente, a diferencia del lógico y bien trabado monólogo tradicional y crean un ambiente de poema en prosa.

La última obra de Woolf, Entre actos (1941) resume y magnifica sus principales preocupaciones: la transformación de la vida a través del arte, la ambivalencia sexual y la reflexión sobre temas del flujo del tiempo y de la vida. Es el más lírico de sus libros, escrito principalmente en verso.

Escribió asimismo una serie de ensayos que giraban en torno de la condición de la mujer, en los que resaltó la construcción social de la identidad femenina y reivindicó el papel de la mujer escritora. En Una habitación propia revela la evolución de su pensamiento feminista. Destacó a su vez como crítica literaria, y fue autora de dos biografías: una divertida recreación de la vida de los Browning a través de los ojos de su perro (Flush) y otra sobre el crítico R. Fry (Fry). Asimismo, junto a E. M. Forster, llegó a escribir una carta a varios periódicos ingleses sobre el efecto que la censura tenía sobre el ánimo de los escritores, a raíz del intento del Sunday Express de condenar la novela de temática lésbica El pozo de la soledad (The Well of Loneliness, en inglés), de Hall.

La obra novelística de Virginia Woolf recibe influjos de Marcel Proust, James Joyce, Dorothy Richardson, Katherine Mansfield y posiblemente Henry James. Lo que le es realmente característico, lo que la hace prominente entre sus contemporáneos es precisamente que trató de hallar un camino nuevo para la novela, apartándose y dejando de lado el realismo imperante y abandonando la convención de la historia así como la tradicional descripción de los personajes.

Woolf siguió publicando novelas y ensayos como una intelectual pública con éxito tanto de crítica como de público. Gran parte de su obra la publicó a través de la Hogarth Press. Ha sido saludada como una de las grandes novelistas del siglo XX y una de las más destacadas modernistas.​

Woolf está considerada una de las grandes renovadoras del idioma inglés. En sus obras ella experimentó con la corriente de pensamiento y lo psicológico subyacente así como los motivos emocionales de los personajes. La reputación de Woolf declinó profundamente después de la Segunda Guerra Mundial, pero su eminencia fue restablecida con el auge de la crítica feminista en los años 1970.

Su obra fue criticada por epitomar el estrecho mundo de la intelectualidad inglesa de clase media. Algunos críticos juzgaban que carecía de universalidad y hondura, sin el poder de comunicar nada de relevancia emotiva o ética al desilusionado lector medio, cansado de los estetas de los años veinte. También la criticaron por anti-semita, a pesar de estar felizmente casada con un judío. Este antisemitismo se saca del hecho de que ella a menudo escribió sobre personajes judíos en arquetipos y generalizaciones estereotípicos.

El creciente antisemitismo de los años veinte y treinta tuvo una influencia inevitable en Virginia Woolf. Escribió en su diario, «No me gusta la voz judía; no me gusta la risa judía.» Sin embargo, en una carta de 1930 a la compositora Ethel Smyth, citada en la biografía de Nigel Nicolson, Virginia Woolf, recuerda que presumía del judaísmo de Leonard confirmando sus tendencias snob, «Cómo odié casarme con un judío – Menuda snob que era, pues ellos tienen una inmensa vitalidad.» En otra carta a su querida amiga Ethel Smyth, Virginia da una mordaz denuncia del Cristianismo, apuntando a su «egotismo» con pretensiones de superioridad moral y afirmando que «mi judío tiene más religión en la uña de un pie –más amor humano, en un pelo.»

Virginia y su esposo Leonard Woolf realmente odiaban y temieron al fascismo de los años treinta con su antisemitismo sabiendo que ellos estaban en la lista negra de Hitler. Su libro de 1938 Tres guineas era una censura al fascismo.

Las peculiaridades de Virginia Woolf como escritora de ficción han tendido a oscurecer su fuerza central: Woolf es sin duda la más grande novelista lírica en el idioma inglés. Sus novelas son altamente experimentales: una narrativa, frecuentemente sin acontecimientos y lugares comunes, se refracta – y a veces casi se disuelve—en la conciencia receptiva de los personajes. Un intenso lirismo y virtuosismo estilístico se funden para crear un mundo abundante con impresiones auditivas y visuales.

Interpretaciones y erudición modernas

Recientemente, los estudios sobre Virginia Woolf se han centrado en temas feministas y lésbicos en su obra, como en la colección de 1997 o ensayos críticos, Virginia Woolf: Lesbian Readings, edición de Eileen Barrett y Patricia Cramer. Más controvertidamente, Louise A. DeSalvo interpreta la mayor parte de la vida y carrera de Woolf a través de la lente del abuso sexual incestuoso que experimentó Woolf cuando era joven en su libro de 1989 Virginia Woolf: The Impact of Childhood Sexual Abuse on her Life and Work.

La ficción de Woolf también se estudia por su penetración en temas como neurosis de guerra, guerra, clase y la moderna sociedad británica. Sus mejores obras de no ficción, Una habitación propia (1929) y Tres guineas (1938), examinan las dificultades que las escritoras e intelectuales tienen que afrontar porque los hombres tienen un poder legal y económico desproporcionado, y el futuro de las mujeres en la educación y la sociedad.

El libro de Irene Coates Quién teme a Leonard Woolf: un caso por la cordura de Virginia Woolf asume la tesis de que el tratamiento que Leonard Woolf dio a su esposa fomentó su mala salud y al final fue el responsable de su muerte. La tesis, no aceptada por la familia de Leonard, ha sido ampliamente investigada y llena algunos de los vacíos en el relato habitual de la vida de Virginia Woolf.

Por el contrario, el libro de Victoria Glendinning Leonard Woolf: A Biography, que tiene aún más amplia investigación y está apoyado en testimonios contemporáneos, argumenta que Leonard Woolf no sólo apoyó ampliamente a su esposa, sino que la permitió vivir todo ese tiempo proporcionándole la vida y la atmósfera que necesitaba para vivir y escribir. Relatos del supuesto anti-semitismo de Virginia (Leonard fue un judío secular) no sólo se toman en su contexto histórico sino gravemente exagerados. Los propios diarios de Virginia apoyan este punto de vista del matrimonio de los Woolf.

En vida de Virginia Woolf apareció al menos una biografía. El primer estudio autorizado de su vida se publicó en 1972 por su sobrino, Quentin Bell. En 1992, Thomas Caramagno publicó el libro The Flight of the Mind: Virginia Woolf’s Art and Maniac-Depressive Illness.

La biografía de Hermione Lee Virginia Woolf (1996) proporciona un examen riguroso y fidedigno de la vida y obra de Woolf.

En 2001 Louise DeSalvo y Mitchell A. Leaska editaron The Letters of Vita Sackville-West and Virginia Woolf.

La obra de Julia Briggs, Virginia Woolf: An Inner Life, publicada en 2005, es el examen más reciente de la vida de Woolf. Se centra en los escritos de Woolf, incluyendo sus novelas y sus comentarios sobre el proceso creativo, para arrojar luz sobre su vida.

La obra de Rita Martin Flores no me pongan (2006) considera los últimos minutos de la vida de Woolf para debatir temas polémicos como la bisexualidad, el judaísmo y la guerra. Escrito en castellano, la obra fue interpretada en Miami con dirección de la actriz Miriam Bermúdez.

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