Como decían las sabias, espera, escucha y observa

Como decían las sabias, espera, escucha y observa

 

Dicen las sabias del lugar que, si quieres ver la verdadera inteligencia de una persona, debes esperar, escuchar y observar.

Hace unos años me impactó un programa donde una joven periodista convivió con unas chicas que sufrían anorexia. Para entender mejor su situación, se convirtió en una de ellas. Al cabo de un tiempo confesó que a raíz de esa experiencia, tuvo desórdenes alimenticios.

No entendí cómo para impactar y ganar audiencia se ponía en peligro la salud de una persona. Ahora lo entiendo muy bien. Durante unos años me olvidé de ella, hasta que salió de nuevo en algún medio diciendo que se arrepentía de ser madre. Ayer mismo, en un programa de televisión dijo:

“De la maternidad siempre me han contado «lo bonito» y que hay toda una parte «de sacrificio», de «llevarte al límite». «Yo he llegado a tener dolor físico por agotamiento que si me lo llegan a contar antes yo me lo pienso tres veces”.

Debe de pensar que las criaturas se alimentan, limpian y cuidan ellas solas, porque sinceramente, no puedo entender que no supiera el trabajo que supone criar y cuidar.

Esta misma periodista que asegura que criar puede ocasionar dolor físico y agotamiento, afirma que: “ Yo me haría puta”, y “Si yo quiero prostituirme mañana por 3000 euros el polvo; por qué no lo voy a poder hacer?” Todo en la misma noche y el mismo programa. Tiene su mérito poder llevar el absurdo al límite en tan poco tiempo.

Ignoro si lo de ser puta, le resultaría igual de atrayente, si tuviera que pararse en una esquina, medio desnuda en pleno mes de diciembre para felar a un hombre tras otro, por el módico precio (con suerte} de 20 euros, acabando la jornada sin ningún tipo de dolor físico ni agotamiento. No contenta con contarnos que “hay un colectivo de prostitutas emancipadas, empoderadas, profesionales y con alternativas, que podrían trabajar en otra cosa”,  y apostillando que “ la trata debe erradicarse”, aparece hoy, en una felicitación navideña con un individuo acusado de trata y otras cosas que ya no recuerdo.

¿Cómo se atreve a asegurar que hay que erradica la trata y horas después compartir en redes sociales una imagen con un tipo al que se ha acusado de beneficiarse de ella? ¿Cómo puede afirmar que ser madre causa dolor y agotamiento mientras defiende las bondades de la prostitución como medio de vida?

No obstante, la peor torpeza de esta señora es, sin duda lo claro que nos ha dejado quién está detrás de su discurso. Hay constancia de ello. Como decían las sabias, espera, escucha y observa.

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