La cultura de la violación, la cultura de la impunidad

La cultura de la violación, la cultura de la impunidad

 

La cultura de la violación, acuñado como concepto en los años setenta, vincula la violación y la violencia sexual a la cultura de una sociedad en la que lo habitual es normalizar, excusar, tolerar e incluso perdonar la violación, y al mismo tiempo, culpabilizar a la víctima

(Nuria Varela)

En los San Fermines de 2016, la Manada, un grupo de cinco hombres muy machos, salieron de caza, como ellos mismos denominan a su forma de diversión: violar entre todos a una chica en un portal, con premeditación, brutalidad y saña. Una violación que se suma a las innumerables violaciones y agresiones sexuales que las mujeres tenemos que sufrir en nuestra cotidianidad, muchas en silencio por el miedo, la culpa, la vergüenza, la condena social y sobre todo porque la justicia esta PATRIARCALMENTE PODRIDA.

En este caso la joven denunció. Ahora, casi un año y medio después, se esta celebrando el juicio por esta terrible violación múltiple y la gravedad del asunto ha hecho que de forma urgente el movimiento feminista de España convoque una concentración en todas las capitales. La rabia e indignación colectiva estan bien sustentadas, la manada esta recibiendo el apoyo patriarcal y misogino de la justicia, el apoyo necesario para lograr la impunidad, para perpetuar la dominación masculina en las calles y en cualquier espacio, porque la función principal de la violación esta muy clara: la amenaza e intimidación constante de las mujeres, que garantice nuestro encierro y sometimiento.

La violación de esta joven y de otras tantas por el mundo, no termina con la agresión de estos hombres desalmados y bien entrenados por el patriarcado (no olvidemos que la industria del sexo es la principal aliada de la cultura de la violación, con la pornografía como telón de fondo, cómo medio de instrucción y educación sexual). Ahora la violencia machista continua de la mano del juez que ha admitido como prueba el informe aportado por un detective privado de uno de los acusados, un informe que documenta la vida personal e íntima de la víctima durante meses después de la brutal violación, un informe que a todas luces busca desculpabilizar a los perpetradores y demostrar que ella se lo buscó.

Este acusado no tuvo suficiente con asegurarse su masculinidad en el acto de violar, también y porque sabe que puede, debe asegurarse su impunidad y de paso la del resto de su manada, persiguiendo a la víctima y tratando de borrar el rastro de la crueldad y el odio, como sí aquí nada hubiera pasado, como sí la víctima fuera la sospechosa y a la que hay que perseguir por el mero hecho de ser una mujer que se atreve a ir sola por la calle. Con ello se activan todos los mecanismos y los mitos que logran situar a la mujer como la causante de la violación, la que provoca, la que busca, la que da su consentimiento, la que merece ser violada! Con este apoyo y complicidad clara y rotunda, la justicia pone en evidencia su entramado patriarcal, sus armas para seguir aleccionando a las mujeres.

De paso este mismo juez ha desestimado una de las pruebas mas claras sobre este crimen, los mensajes de whatsApp que los agresores se intercambiaban antes y después del asalto a la joven. Unos mensajes basados en el terror, en la muestra de una masculinidad extremadamente agresiva y deshumanizada por completo: «Tengo reinoles (rohypnoles) tiraditas de precio. Para las violaciones». «Hay que empezar a buscar el cloroformo, los reinoles, las cuerdas… para no pillarnos los dedos porque después queremos violar todos»»Follándonos a una entre los 5, puta pasada de viaje»

Unos mensajes que ponen en evidencia la preparación colectiva del crimen sexual, la premeditación, el disfrute y el goce de los agresores antes y después. Un goce basado en la dominación y el poder. Mensajes de felicitación mutua, como si de una hazaña y conquista se tratara… Así lo describía Beatriz Gimeno en su articulo publicado hace unos meses por el diario.es Para ser un hombre, naturalmente, hace falta que otros lo vean. La masculinidad es una performance que necesita público

Una perfomance que se lleva por delante a miles de mujeres y niñas en todo el mundo, una performance avalada, sustentada y creada por los estados, los gobiernos, las intituciones y la justicia. Admitir a prueba la persecución de la víctima durante meses por un detective privado no es un acto de justicia, ni de lucha contra el crimen sexual organizado, es un acto de misoginia y de aliento a esos hombres que orgullosos se autodenominan La Manada, es una bofetada de patriarcado para la victima y para toda las mujeres.

Por eso hoy con rabia y mucha indignación hago un llamamiento a toda la ciudadanía para que se una a esta manifestación en repulsa a la cultura de la violación, porque como dice Nuria Varela, el silencio, la sumisión y el miedo no protegen.

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