Barbra Streisand, en la galería de las clásicas

Barbra Streisand, en la galería de las clásicas

 

Hay un momento especialmente emotivo en el concierto que Netflix acaba de estrenar de Barbra Streisand. Estamos a finales de 2016 y Trump (incomprensiblemente) ha ganado las elecciones presidenciales. La cantante, ya casi al final del espectáculo, se dirige al numeroso público y le anima a que continúe persiguiendo sus sueños. La cámara se detiene en el rostro de una niña y Barbra añade: aunque quieras ser presidenta de los Estados Unidos. Demócrata convencida, feminista, combativa con los derechos de la comunidad LGTB, Barbra fue una de las voces que pidió el voto para Hillary Clinton. Y aunque menciona un par de veces el tema (sin hacer excesiva leña) durante el show, ese gesto final, cargado de elegante ironía, lo dice todo.

El concierto, como no podía ser de otro modo, es un repaso a toda su carrera. Una carrera repleta de éxitos, como nos recuerda ella misma. Desde sus primeros pasos a ese último disco que ha grabado con algunas conocidas voces del mundo de la interpretación. Enlaza con anécdotas y comentarios sobre su vida y sus películas una canción con otra. Y el público, enfervorecido, rompe una y otra vez en aplausos. Mujeres y hombres con una edad parecida a la suya, y también más jóvenes, y niñas como esa que antes enfocaba la cámara y que tal vez sueñe algún día con convertirse en presidenta de los Estados Unidos. Confiemos -aunque no nos lo pongan demasiado fácil- en que para entonces el mundo haya mejorado un poco. Y que la misoginia no siga campando a sus anchas de manera tan absurda y despiadada. (Es incuestionable: Hillary Clinton, con todas sus sombras, era una persona infinitamente más preparada para el cargo que el presidente elegido).

Dejemos la política y volvamos al espectáculo. Barbra ha asegurado que esta es su última gira. Que la realizó para comprarse un Modigliani y desayunar todos los días contemplando su belleza. Es cierto que también aseguró lo de su retirada en otras ocasiones, y posteriormente retornó a los escenarios. Quién sabe. Buena actriz y directora (es una pena que no haya dirigido más películas, y una injusticia que no fuese nominada a los Oscar por ‘El príncipe de las mareas’, su mejor trabajo tras las cámaras), y extraordinaria cantante, la Streisand hace ya tiempo que forma parte de la galería de las clásicas.

 

 

 

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