¿Qué dice la OMS sobre la lactancia materna?

¿Qué dice la OMS sobre la lactancia materna?

 

Del 1 al 7 de agosto se ha celebrado en más de 170 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna, destinada a fomentar la lactancia materna, o natural, y a mejorar la salud de los bebés de todo el mundo.

Con la Semana Mundial se conmemora la Declaración de Innocenti, formulada por la OMS y el UNICEF en agosto de 1990 con el fin de proteger, promover y respaldar la lactancia materna.

La lactancia natural es el mejor modo de proporcionar al recién nacido los nutrientes que necesita. La OMS la recomienda como modo exclusivo de alimentación durante los 6 primeros meses de vida; a partir de entonces se recomienda seguir con la lactancia materna hasta los 2 años, como mínimo, complementada adecuadamente con otros alimentos inocuos.

Alimentación del lactante. Datos y cifras

  • De acuerdo con la Convención sobre los Derechos del Niño, todas las y los lactantes (y niñas/os) tienen derecho a una buena nutrición.
  • Un 45% de las defunciones infantiles se asocia a la desnutrición.
  • Se calcula que en 2017, a nivel mundial, 155 millones de niñas/os menores de 5 años sufrían retraso del crecimiento y 52 millones presentaban un peso bajo para su talla; 41 millones tenían sobrepeso o eran obesos.
  • Aproximadamente un 40% de lactantes de 0 a 6 meses se alimentan exclusivamente con leche materna.
  • Son pocas y pocos los niños que reciben alimentación complementaria segura y adecuada desde el punto de vista nutricional; en muchos países, menos del 25% de niñas y niños de 6 a 23 meses cumplen los criterios de diversidad de la dieta y frecuencia de las comidas apropiados para su edad.
  • Si todos los niños y niñas de 0 a 23 meses estuvieran amamantados de forma óptima, cada año se les podría salvar la vida a más de 820.000 niños/as de menos de 5 años. La lactancia materna mejora el coeficiente intelectual y la asistencia a la escuela, además de asociarse a mayores ingresos en la vida adulta.
  • La mejora del desarrollo infantil y la reducción de los costos sanitarios gracias a la lactancia materna generan beneficios económicos para las familias y también para los países.

Visión general

La cifra estimada de muerte infantil debida a la desnutrición es de 2,7 millones, lo cual representa el 45% de todas las muertes en la infancia. La alimentación del lactante y de niños/as pequeñas es fundamental para mejorar la supervivencia infantil y fomentar un crecimiento y desarrollo saludables. Los primeros dos años de la vida son especialmente importantes, puesto que la nutrición óptima durante este periodo reduce la morbilidad y la mortalidad, así como el riesgo de enfermedades crónicas, y mejora el desarrollo general.

Una lactancia materna óptima tiene tal importancia que permitiría salvar la vida de más de 820.000 menores de 5 años todos los años.

La OMS y el UNICEF recomiendan:

  • inicio inmediato de la lactancia materna en la primera hora de vida
  • lactancia exclusivamente materna durante los primeros seis meses de vida
  • introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados a partir de los seis meses, continuando la lactancia materna hasta los dos años o más

Sin embargo, muchos lactantes y niños no reciben una alimentación óptima. Por ejemplo, por término medio solo aproximadamente un 36% de los lactantes de 0 a 6 meses recibieron lactancia exclusivamente materna durante el periodo de 2007-2014.

Las recomendaciones se han revisado para tener en cuenta también las necesidades de los lactantes cuyas madres están infectadas por el VIH. Los tratamientos antiretrovíricos actuales permiten que estos niños tengan una lactancia exclusivamente materna hasta los 6 meses y sigan recibiendo lactancia materna al menos hasta los 12 meses con un riesgo significativamente menor de transmisión del VIH.

Lactancia materna

La lactancia exclusivamente materna durante los primeros seis meses de vida aporta muchos beneficios tanto al menor como a la madre. Entre ellos destaca la protección frente a las infecciones gastrointestinales, que se observa no solo en los países en desarrollo, sino también en los países industrializados. El inicio temprano de la lactancia materna (en la primera hora de vida) protege al recién nacido de las infecciones y reduce la mortalidad neonatal. El riesgo de muerte por diarrea y otras infecciones puede aumentar en lactantes que solo reciben lactancia parcialmente materna o exclusivamente artificial.

La leche materna también es una fuente importante de energía y nutrientes para las y los lactantes de 6 a 23 meses. Puede aportar más de la mitad de las necesidades energéticas entre los 6 y los 12 meses, y un tercio entre los 12 y los 24 meses. La leche materna también es una fuente esencial de energía y nutrientes durante las enfermedades, y reduce la mortalidad infantil de niñas y niños con malnutrición.

Menores y adolescentes que recibieron lactancia materna tienen menos probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad. Además, obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia y tienen mayor asistencia a la escuela. La lactancia materna se asocia a mayores ingresos en la vida adulta.

La mayor duración de la lactancia materna también contribuye a la salud y el bienestar de las madres. Reduce el riesgo de cáncer de ovarios y de mama y ayuda a espaciar los embarazos.

Medidas que ayudan a proteger, fomentar y apoyar la lactancia materna

Las madres y las familias necesitan apoyo para que sus hijos reciban una lactancia materna óptima. Entre las que destacan:

  • La adopción de políticas como el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo sobre la Protección de la Maternidad (N.º 183) o la recomendación N.º 191 que complementa dicho convenio postulando una mayor duración de la baja y mayores beneficios.
  • El Código Internacional de Comercialización de los Sucedáneos de la Leche Materna y las posteriores resoluciones pertinentes de la Asamblea Mundial de la Salud.
  • La aplicación de los Diez pasos hacia una feliz lactancia natural que se especifican en la iniciativa «Hospitales amigos del niño», tales como:
    • contacto entre la piel del recién nacido/a y de la madre inmediatamente después del parto e inicio de la lactancia materna en la primera hora de vida
    • lactancia materna a demanda
    • alojamiento conjunto, para que madre y bebé permanezcan juntos las 24 horas del día
    • interdicción de otros alimentos y bebidas, incluida el agua, a no ser que sea necesario por motivos médicos
  • El apoyo de los servicios de salud, proporcionando asesoramiento sobre la alimentación del lactante, como las consultas prenatales y posnatales, las consultas infantiles o las vacunaciones.
  • El apoyo de la comunidad, como pueden ser grupos de apoyo a las madres o actividades comunitarias de promoción de la salud y educación sanitaria.

Las prácticas de lactancia materna responden muy bien a las intervenciones de apoyo, y es posible mejorar en pocos años la prevalencia de la lactancia exclusivamente materna y su continuidad.

Alimentación complementaria

Alrededor de los seis meses, las necesidades de energía y nutrientes del lactante empiezan a ser superiores a lo que puede aportar la leche materna, por lo que se hace necesaria la introducción de una alimentación complementaria. A esa edad también está suficientemente desarrollado para recibir otros alimentos. Si no se introducen alimentos complementarios alrededor de los seis meses o si son administrados de forma inadecuada, el crecimiento del niño puede verse afectado. Los principios rectores de una alimentación complementaria apropiada son:

  • Seguir con la lactancia materna a demanda, con tomas frecuentes, hasta los dos años o más.
  • Ofrecer una alimentación que responda a las necesidades infantiles (por ejemplo, darles de comer y ayudar a comer a los niños y niñas mayores; darles de comer lenta y pacientemente, alentándolos a que coman, pero sin forzarlos; hablarles mientras tanto, y mantener el contacto visual).
  • Mantener una buena higiene y manipular los alimentos adecuadamente.
  • Empezar a los seis meses con pequeñas cantidades de alimentos y aumentarlas gradualmente a medida que va creciendo.
  • Aumentar gradualmente la consistencia y variedad de los alimentos.
  • Aumentar el número de comidas: dos a tres al día para lactantes de 6 a 8 meses, y tres a cuatro al día para los de 9 a 23 meses, con uno o dos refrigerios adicionales si fuera necesario.
  • Ofrecer alimentos variados y ricos en nutrientes.
  • Utilizar alimentos complementarios enriquecidos o suplementos de vitaminas y minerales si fuera necesario.
  • Durante las enfermedades, aumentar la ingesta de líquidos, incluida la leche materna, y ofrecerles alimentos blandos y favoritos.

Alimentación en circunstancias extremadamente difíciles

Las familias y las/os niñas/os en circunstancias difíciles necesitan una atención especial y apoyo práctico. Siempre que sea posible, las madres y bebés deben permanecer juntos y tener el apoyo que necesiten para recibir la opción alimentaria más apropiada entre las disponibles. La lactancia materna sigue siendo la modalidad de alimentación preferida en casi todas las circunstancias difíciles, tales como:

  • lactantes prematuros o con bajo peso al nacer
  • madres infectadas por el VIH
  • madres adolescentes
  • lactantes y niños pequeños malnutridos
  • familias que estén sufriendo las consecuencias de emergencias complejas

VIH y alimentación del lactante

La lactancia materna, y en especial la lactancia exclusivamente materna y precoz es una de las formas más importantes de mejorar las tasas de supervivencia de lactantes. Sin embargo, las mujeres infectadas por el VIH pueden transmitir el virus a sus bebés durante el embarazo o el parto, y también a través de la leche materna.

Las pruebas existentes revelan que la administración de antirretrovíricos a la madre infectada por el VIH o al menor con exposición al virus puede reducir de forma significativa el riesgo de transmisión a través de la leche materna y también mejorar la salud de la madre.

La OMS recomienda actualmente que todas las personas infectadas por el VIH, incluidas las embarazadas y las madres que amamantan a sus niñas y niños, tomen medicamentos antirretrovíricos de por vida en cuanto sepan que han contraído la infección.

Las madres que viven en lugares de alta prevalencia de morbimortalidad por enfermedades diarreicas, neumonía o malnutrición y donde las autoridades sanitarias recomiendan amamantar deberían alimentar a sus niños/as exclusivamente con leche materna hasta que estos cumplan seis meses y, a partir de ese momento, añadir una alimentación complementaria adecuada y mantener la lactancia hasta que cumplan un año.

Documentación asociada

Declaracion_innocenti_1990

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