No soy machista, pero…

No soy machista, pero…

 

Si hace unos días hablábamos, desde estas mismas páginas, de todos los “peros” habidos y por haber que se añaden a la frase “soy feminista”, como si fuera preciso andar todo el día justificándose o pidiendo perdón por no hacer otra cosa que luchar por la igualdad, hoy le hincaré el diente a otros “peros” que le andan a la zaga.

Seguro que les suena. Seguro que lo han oído o leído alguna vez, en conversaciones de café, comentarios en redes sociales, tertulias televisivas y hasta en artículos pretendidamente sesudos.

Y es que ser machista no está bien visto, desde luego. Por eso aquí nadie es machista. Faltaría más. Eso sí, hay que dejar claritas algunas cosas para que nadie se lleve a engaño. Y ya se sabe, cuando tanto hay que aclarar es porque la cosa no está tan clara como parece.
Así que, tratando de dejar las cosas tan limpias y claritas como si las hubieran lavado con Perlan, nos encontramos estas cosas:

No soy machista, pero me hacen gracia algunos chistes que cuentan

No soy machista, pero me gusta ver las fotos de tías que envían en los grupos de whatsap

No soy machista, pero no veo nada de malo en que las camareras vayan ligeritas de ropa

No soy machista, pero me gusta ver las azafatas en short premiando a los deportistas

No soy machista, pero reconozco que hay mujeres que van provocando

No soy machista, pero disfruto viendo un buen culo si me lo ponen a tiro

No soy machista, pero no estoy de acuerdo con las cuotas

No soy machista, pero pienso que exageran con eso de las canciones

No soy machista, pero no doy importancia a que los niños jueguen con coches y las niñas con muñecas

No soy machista, pero reconozco que mi mujer lleva la casa como nadie

No soy machista, pero no me gusta que los niños jueguen a cosas de niñas

No soy machista, pero me parece bien que los niños vayan de azul y las niñas de rosa

No soy machista, pero creo que las mujeres crían mejor a los niños

No soy machista, pero el lenguaje inclusivo me parece una sandez

No soy machista, pero empleo el término “nenaza” como un insulto

No soy machista, pero no veo la necesidad de andar todo el día exaltando a las mujeres

No soy machista, pero creo que no es necesaria una ley de violencia de género

No soy machista, pero afirmo que la violencia no tiene género

No soy machista, pero sé que hay un montón de denuncias falsas de las que nadie habla

No soy machista, pero me pone de los nervios el dineral que gastan en cosas de mujeres

No soy machista, pero no me gustan las etiquetas

No soy machista, pero tampoco soy feminista

Y eso no es todo. Para acabar de rizar el rizo, esa última afirmación puede venir acompañada de un impagable “soy persona” con el que nos obsequió una famosa, como si se pudiera ser machista o feminista sin serlo –jamás he sabido de un calamar o un cactus machista o feminista-.

O, mejor todavía, con el colofón de “estoy en contra de los ismos”, como si cosas como el expresionismo, el imperialismo, el periodismo o el constitucionalismo fueran un espejismo que merece ser arrojado por el abismo.

Y es que en esto del machismo con peros, viene a cuento más que nunca aquello de “excusatio non petita, acusatio manifiesta” que, perdóneseme la pedantería, viene a ser algo así como que cuanto más te justificas, menos justificación tienes.
La cosa es mucho más simple. Si alguien no es machista, no hace ni dice cosas machistas. Ni siquiera las consiente. Como no consentiría que se metieran con un negro o un homosexual por el hecho de serlo, para luego arreglarlo con una sonrisita diciendo “no soy racista, pero..” o “no soy homófobo, pero…”. Aunque también en estos casos haya quien usa de los peros tratando de justificar lo injustificable.

O se quiere la igualdad, o no se quiere. No hay más. No vale querer la igualdad pero sólo a cachitos, o a ratos, o cuando no me toca las narices. O se es machista o no se es. Y no hay peros que valgan.

O tal vez haya uno. No somos machistas, pero si consentimos actos machistas tal vez lo seamos sin saberlo. Pensémoslo antes de volver a poner el dichoso “pero” tras afirmar que no somos machistas

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