Palabra y pensamiento

Palabra y pensamiento

 

Cuando escuchamos a alguien hacer un comentario desafortunado sobre la situación de las mujeres hoy día, o cuando sabemos de alguien que hace chistes relacionados con la violencia machista, solemos preocuparnos por lo que dicen, es decir, por las palabras que pronuncian.

Esto es algo perfectamente normal, pero pensemos más allá. Ante ese tipo de comentarios se pueden ofrecer distintas reacciones, como enfrentarse a esa persona, o hacer “oídos sordos”. Así parece solucionarse la situación ya que podemos conseguir que esas palabras que tan mal nos suenan dejen de ser pronunciadas, o simplemente adoptamos una postura de indiferencia que hace que los comentarios o chistes machistas caigan en saco roto. Esto, a pesar de parecer una solución, no lo es.

Empezamos a pensar sobre cómo ha llegado una persona a tener tan enquistado en su pensamiento el parásito del machismo como para hacer chistes sobre ello.

Lo verdaderamente preocupante es el pensamiento que hay tras esas palabras que no nos gusta escuchar. Cuando un individuo hace un chiste sobre la violencia machista, el problema no es el chiste en sí, sino el pensamiento de dicho individuo que valora ese tema como algo risible.

Esto nos hace ver que el problema que parece coyuntural (un chiste en un momento dado), es en realidad estructural, ya que empezamos a pensar sobre cómo ha llegado una persona a tener tan enquistado en su pensamiento el parásito del machismo como para hacer chistes sobre ello.

A estas alturas, es probable que defensores del llamado “humor” machista argumenten que lo que digo son exageraciones, que son solo chistes y nada más. Yo entonces contestaré citando a Sigmund Freud; “Todo chiste, en el fondo, encubre una verdad”, y por tanto, cuando alguien encuentra graciosa la violencia machista está siendo partícipe y promulgador incruento de esta.

Por tanto, aunque siempre que escuchemos comentarios o bromas machistas debemos mostrar nuestro desacuerdo, también hemos de tener presente que el problema radica en el pensamiento de todos aquellos que se unen a la violencia machista disfrazándola de chiste.

 

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