La UCA clausura en Tánger un proyecto de cooperación con mujeres marroquíes

La UCA clausura en Tánger un proyecto de cooperación con mujeres marroquíes

La Universidad de Cádiz junto a la Universidad Abdelmalek Essâadi ha clausurado en Tánger el proyecto de cooperación con mujeres marroquíes Género, tecnología e innovación social, que ha contado con la financiación de la Agencia Andaluza de Cooperación para el Desarrollo. Más de un centenar de alumnas han participado en sus actividades y talleres a lo largo de más de un año de formación.

La coordinadora de este proyecto, la profesora del departamento de Marketing y Comunicación de la UCA, Lucía Benítez, junto a la representante del alumnado, Hasnae Mghizou, el coordinador local, Jamal Benamar, y la presidenta del Observatoire Marocain de la Femme, Laila Hilal, han protagonizado el acto de cierre de esta iniciativa de intervención, donde se han recogido las impresiones de las estudiantes y las entidades participantes en su desarrollo.

En primer lugar, Hasnae Mghizou ha defendido el valor de la formación recibida en los cursos impartidos por profesionales españoles, que calificó de “formidable”; al igual que ha destacado la importancia de haber podido aplicar sobre el terreno los conocimientos a través de talleres en asociaciones y replicar el conocimiento: “La formación no es sólo la formación sino el aprendizaje transformativo de formar a otras personas que a su vez continuarán la cadena”. Terminó señalando la continuidad y durabilidad que tendrá la iniciativa por este efecto multiplicador y por el hecho de permitir a los estudiantes participar en el desarrollo local de la región. Como portavoz de las entidades que han intervenido en el proyecto, Laila Hilal ha resaltado la transformación que se había registrado entre sus beneficiarias durante la evolución del proyecto. Señaló que la percepción de las mujeres es que “el mundo cambia a partir de pequeñas cosas”, por eso anunció que continuarían “con esta cascada de formación” en pro de la transferencia propuesta desde esta iniciativa de la cooperación interuniversitaria.

Por otra parte, Lucía Benítez ha felicitado a todos por el esfuerzo realizado y por la generosidad y colaboración que habían mostrado en las actividades “en las que habían recogido con valentía el espíritu de la innovación social”. Y por último, Jamal Benamar ha recordado las oportunidades que tanto para las mujeres como para las organizaciones había supuesto estar presentes en el proyecto de la UCA.

En el acto, al que acudieron más de un centenar de personas, se entregaron los títulos de Agente de dinamización social, gestión de tecnologías e innovación social, que reconoce la formación lograda por las estudiantes, y se entregaron también los diplomas de los talleres impartidos por estas mujeres a la sociedad civil. Asimismo, se entregaron ordenadores a las asociaciones implicadas en su formación.

El proyecto Género, Tecnología e Innovación social, propuesto por la Universidad de Cádiz, ha estado orientado a la formación y la práctica de las mujeres como agentes de desarrollo local de cara a sus comunidades, en las que, a partir de los conocimientos adquiridos en el uso de las tecnologías digitales y en las prácticas comunicativas, poder fomentar el uso de espacios colaborativos de emprendimiento, de innovación social y de transformación con perspectiva de género.

Sus organizadores han explicado que para tratar de contribuir a la mejora de la situación, “se diseñó como un conjunto de actividades de investigación, formación presencial y virtual, en un proceso de transferencia multiplicador desde las instituciones académicas a las sociales”. El planteamiento tecnológico ha incorporado “la sensibilización, la capacitación, la visibilidad de la posición y el trabajo de las mujeres”, a través de una agenda de género que se refuerza a través del conocimiento de los derechos digitales y el empoderamiento, pero también “con atención a la economía del cuidado, a partir de la participación de estudiantes y colectivos implicados”.

Los resultados e impacto previstos, han continuado, “superan las expectativas y triplican el diseño previo realizado. Se ha producido una mayor transferencia y apropiación de los contenidos y prácticas, se ha registrado una demanda social por parte de organizaciones y entidades, así como también de los estudiantes universitarios, de formación sobre la innovación social, las tecnologías y las formas de comunicación en red. Dentro de la perspectiva de género, el análisis cualitativo del impacto es positivo en una doble dimensión. De una parte, “en las condiciones de vida de las mujeres, gracias a la formación y autonomía adquiridas, y de la otra, en la relación entre personas de diferente género. Varias organizaciones civiles han demandado a las mujeres beneficiarias del proyecto más formación sobre las temáticas abordadas”.

Asimismo, se ha logrado además, la intervención de las mujeres y su representación en ámbitos institucionales, así como en el rol de interlocutoras en la comunidad. Este vínculo “empieza a ser un embrión de red en el que las asociaciones visualizan las oportunidades que les brinda la relación universidad-sociedad, la intervención y experiencia de las alumnas formadoras, así como el recurso del conocimiento profesional especializado en sus actividades y en su proyección social”.

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