El empleo público, refugio laboral de las mujeres

El empleo público, refugio laboral de las mujeres

 

Las mujeres en la Administración nos preguntamos ¿Para cuándo la reconquista? ¿Para cuándo la dirección de la Administración en manos de las mujeres?

Si las mujeres aprueban más las oposiciones de los grupos superiores en un 62%, si hay más universitarias que universitarios, ¿cómo es que todavía no hemos llegado a la categoría suficiente para ser designadas en puestos de responsabilidad y no podemos dirigirla?.

El espacio laboral público, la vocación de servicio público ofrece a las mujeres la estabilidad, la autonomía y la tranquilidad suficiente para poder abordar grandes o pequeñas aventuras sin ser penalizadas con el descuelgue o la brusca salida del mundo laboral.

En estos días se han producido grandes avances en lo público vía sentencias como han sido: el derecho a pago de las guardias de una médico que la había dejado de realizar durante el embarazo obligando a la Administración a restituirla el plus y además a indemnizar a la empleada pública por daños morales.

O fuera del espacio público la bonificación del 50% a las empresas que destinen a las embarazadas de riesgo a otro puesto adaptado dentro de la misma empresa (medida incluida en la disposición adicional del proyecto de Ley de Presupuesto 2017).

Hace unos días aparecía un titular en un periódico digital “Soy mujer, tengo más de 40 años, niños y voy a aprobar”. Los datos de la última encuesta de población activa muestra el techo de parados en España. De los 6.202.700 parados, un millón corresponden a jóvenes pero los otros 5 restantes superan los 40 años.

Según los datos de las academias que preparan para oposiciones, el perfil del nuevo opositor se corresponde con una mujer de más de 35 años, con cargas familiares y estudios superiores, que viene de una situación de desempleo de larga duración

Según los datos de las academias que preparan para oposiciones, el perfil del nuevo opositor se corresponde con una mujer de más de 35 años, con cargas familiares y estudios superiores, que viene de una situación de desempleo de larga duración y que ha sido despedida de su puesto o que ha tenido trabajos de escasa calidad.

La pregunta de por qué son más las mujeres que deciden hacer una oposición es obvia. Son mujeres con un nivel académico medio, racionan mejor el esfuerzo y su experiencia les hace enfocar con más tino en sus decisiones. Hacen cuentas y capitalizan la indemnización del despido a los dos años de subsidio y se lanzan a la aventura de la oposición, una carrera de obstáculos que les permitirá finalmente ejercer una profesión de futuro, un trabajo de calidad donde se respeten sus derechos laborales.

Ese escenario que debería resultar el normal resulta ser el ideal, el no alcanzado todavía en España que sigue penalizando especialmente a las mujeres en el ámbito laboral. Esas mujeres que, ya cansadas de pasar por miles de entrevistas y que han sido rechazadas en multitud de ofertas, demandan dar el paso al frente y buscar un espacio laboral donde puedan desarrollar sus capacidades con una selección objetiva y no basada en subjetividades como el estado civil, el físico o la edad.

Ese refugio laboral que años atrás nos vendieron en el emprendimiento femenino, no ha dejado las cifras esperadas porque el efecto que producen en las vidas personales de las mujeres es un coste demasiado elevado.

Esta es nuestra realidad y esta nueva esperanza que se ha abierto con la ambiciosa oferta de empleo público 2017 que CSI.F ha firmado con el nuevo Gobierno con más de 250.000 nuevos puestos resulta ser una luz al final del puente para una gran cantidad de mujeres con ganas de trabajar con capacidad, ilusión que todo gran país necesita para seguir siendo próspero y progresar.

Ese refugio laboral que años atrás nos vendieron en el emprendimiento femenino, no ha dejado las cifras esperadas porque el efecto que producen en las vidas personales de las mujeres es un coste demasiado elevado.

Un país que apueste por la conciliación que permita opciones y no renuncias a las mujeres es un país de futuro. El empleo público que ha pasado estos últimos años por malas épocas, donde parecía ser una profesión a extinguir, vuelve a suscitar el interés para mujeres desempleadas que tienen que realizar un gran esfuerzo pero que comenzarán con esa ilusión tan necesaria para transformar la ya feminizada Administración donde falta que por fin, sea liderada también por ellas, por nosotras, las mujeres.

 

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