Yo, mujer y protagonista del cambio político

Yo, mujer y protagonista del cambio político

 

Es mi derecho. Como tantas otras mujeres, pero aún insuficientes, vamos a defender nuestro derecho a ser protagonistas del cambio político, sin cortapisas, sin complejos, sin sucumbir a las críticas ni a los obstáculos del patriarcado, provengan de hombres o de otras mujeres.

Creo en mi poder de cambiar el mundo que me rodea y en el poder de convencer a otras para que sean mis compañeras de cambio. ¿Qué nos impide ser protagonistas? ¿Quién se cree con el poder de censurarnos?

Las nuevas protagonistas son mujeres diversas, no han heredado su posición de liderazgo sino que probablemente llegan a él bregadas en el activismo social, sindical, estudiantil, o con muchas horas de un asociacionismo menos vistoso pero claramente tejedor de redes sociales, vecinales, culturales y que construye comunidad.

Aún quedan muchas mujeres a las que reconocer y visibilizar, y habrá que darles ese espacio, ampliando el nuestro, compartiendo tribuna, cediendo el altavoz que en algún momento, generosamente, otras ya nos cedieron antes a nosotras para que ahora podamos estar aquí. Porque ceder espacio no es perder protagonismo para una, sino multiplicarlo para todas, ampliando nuestros derechos y fortaleciendo los logros conseguidos con tanto esfuerzo.

Porque ceder espacio no es perder protagonismo para una, sino multiplicarlo para todas, ampliando nuestros derechos y fortaleciendo los logros conseguidos con tanto esfuerzo.

Entre los nuevos partidos se habla a menudo de la necesidad de politizar a la ciudadanía que aún no es activa, se habla en especial de politizar a la juventud, mucho más desafectada de la política, o al menos de los partidos. Queremos que este 8 de marzo, y siempre que tengamos ocasión, alentemos a una mujer y si es joven, aún mejor, a ser protagonista y partícipe del cambio político. Esas mujeres amigas, parejas, compañeras que deben participar para dignificar la política, para hacer realidad la democracia, para aportar su fuerza y sus cualidades a una construcción nueva, la de la nueva política en igualdad.

La perspectiva de género en todas las políticas debe ser hoy la temática central del ecofeminismo, que partiendo de una visión de género en la conciencia ecologista plantea una conexión entre la degradación del planeta y la opresión de las mujeres, y por tanto plantea alternativas donde la equidad y el reparto de las riquezas y los recursos también suponga reequilibrar las relaciones, las oportunidades, la teoría y la práctica de lo que suponen los derechos y la superación del paradigma patriarcal.

Es de justicia agradecer aquí a las muchas protagonistas y líderes del ecologismo, como Berta Cáceres, Jane Goodall, Naomi Klein, Wangari Maathai, Rachel Carson y su Primavera Silenciosa.

Es el 8 de marzo, día de memoria y reconocimiento como también lo es de señalar los retos que nos quedan por delante, como sociedad, como democracia, como mujeres. Es el día de gritar, por si decirlo no es suficiente, que han existido mujeres valientes que han pronunciado en voz alta “es mi derecho”, y han exigido sus derechos civiles iniciando una vida de activismo político. Es de justicia agradecer aquí a las muchas protagonistas y líderes del ecologismo, como Berta Cáceres, Jane Goodall, Naomi Klein, Wangari Maathai, Rachel Carson y su Primavera Silenciosa.

Valoremos a todas las mujeres que contribuyen a construir una sociedad inclusiva, diversa, pacifista, sostenible e inconformista, que se preocupa de los derechos y el bienestar de las personas y que solo es posible dentro de un modelo económico, social y medioambientalmente sostenible, y donde exista una igualdad de género real.

Alentemos a las mujeres para que sean protagonistas de la transición hacia un nuevo modelo económico y productivo como eje del cambio político.

Justicia social y justicia ambiental van de la mano y solo un cambio de modelo productivo, de consumo y de convivencia va a incluir las demandas feministas. Sólo conseguiremos una sociedad verdaderamente justa, democrática y sostenible si conseguimos desmontar las estructuras y dinámicas patriarcales.

Alentemos a las mujeres para que sean protagonistas de la transición hacia un nuevo modelo económico y productivo como eje del cambio político. Todas, tú, nosotras, vamos a ser protagonistas de este cambio urgente y necesario.

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