Una mirada feminista del conflicto de Gamonal

Una mirada feminista del conflicto de Gamonal

 

11 de enero de 2014, el Diario de Vurgos informa: “Bulevar Vs Gamonal: crónica de un conflicto anunciado”. Dicho diario se define como “un medio de comunicación libre y horizontal”, y advierten que “políticos, especuladores, curas y Diario de Burgos” recomiendan no leer su contenido. Semanas antes, el barrio burgalés de Gamonal, se cubrió de carteles anunciando las diferentes concentraciones. Éstas se sucederían con motivo de las obras programadas en la calle Vitoria, cuyo fin era construir un bulevar.

Dichas obras fueron paralizadas gracias la movilización popular del barrio, cuyo lema era “Gamonal no quiere bulevar”. Este proyecto fue entendido como un pacto de conveniencia entre el alcalde de Burgos, Francisco Javier Lacalle, y el empresario Antonio Miguel Méndez Pozo, que buscaban de enriquecerse a costa de la ciudadanía. De esta manera, pretendían invertir cantidades desorbitadas de dinero, ignorando las reclamas sociales que se venían exigiendo.

Tras varias protestas desoídas tanto por los medios, como por el propio alcalde, comenzaron los disturbios. Éstos se saldaron con 47 personas detenidas. Este clima de represión generalizado, alentó la solidaridad en múltiples puntos del Estado español.

Una vez más, las portadas y testimonios publicados reflejaron la sobrerrepresentación masculina que rige la realidad actual. De esta manera, el trabajo que realizaron las mujeres, tanto el más atractivo para los medios (acciones directas), como el más infravalorado (cuidados), quedó totalmente silenciado.

Resistencia, represión y cuidados: el papel de las mujeres

Antea, una de las activistas que participó en las movilizaciones, hace el siguiente análisis: “Al ser Gamonal un barrio obrero, con una media de edad más alta que en otros puntos de Burgos, la participación de las mujeres es diferente.”. Además, nos comenta una situación análoga a la obra “Historia de una Maestra” de Josefina Aldecoa: “Quizá muchas no dedicaron tanto tiempo a la lucha en la calle, porque las tareas domésticas se siguen asociando con las mujeres. Creo que muchos hombres salieron a las calles ignorando la carga que supondría para ellas”.

Antea participó en la Plataforma Contra el Bulevar y posteriormente en la Asamblea de Gamonal: bulevar no. Así vivió los primeros días: “El primer día que logramos impedir el paso del camión, fuimos mayoritariamente mujeres. Pero en general, siempre había muchas mujeres en primera línea y eso es algo que los medios no han contado”.

«Quizá muchas no dedicaron tanto tiempo a la lucha en la calle, porque las tareas domésticas se siguen asociando con las mujeres. Creo que muchos hombres salieron a las calles ignorando la carga que supondría para ellas”.

En materia de represión, Libertad explica que “del total de personas detenidas, se contabiliza una única mujer”. Aparentemente puede parecer algo positivo para nosotras, pero las vecinas de Gamonal apuntan que nos perjudica en tanto que “se nos asocia sistemáticamente con sujetos pasivos dentro de los conflictos sociales”. Entre los testimonios de las personas encausadas, encontramos el de la única mujer como el más desgarrador. El trato que recibió fue desproporcionado con respecto a los hombres, según apuntan las activistas: “Su celda era la más pequeña y además, al ser la única mujer, tuvo que estar separada del resto de sus compañeros. Fue sin duda la que se llevó la peor parte”.

«La resistencia no habría sido posible sin las personas que se ocuparon de preparar comida y bebida caliente. Este trabajo fue realizado fundamentalmente por mujeres»

Uno de los trabajos más costosos y a su vez infravalorados, también fue protagonizado por mujeres: “Las protestas comenzaban a las 6 de la mañana y se alargaban hasta las 12 de la noche. La resistencia no habría sido posible sin las personas que se ocuparon de preparar comida y bebida caliente. Este trabajo fue realizado fundamentalmente por mujeres”. Además, también destacan el importante papel que tuvieron durante todos los procesos judiciales. Las familias, especialmente las madres de las personas encausadas, lucharon sin descanso para que se sintieran apoyadas y arropadas.

En innegable que, asociar sistemáticamente la esfera de los cuidados con las mujeres, es profundamente patriarcal. Pero, por otro lado, no sería lícito no reconocer este trabajo, sin olvidar que la participación en estas tareas se debe equilibrar y valorar. En este caso, los cuidados permitieron la resistencia y, consecuentemente, la victoria contra las élites especuladoras.

Todavía sigue siendo necesario analizar los conflictos sociales desde una perspectiva de género

Como nos cuentan en «Gamonal, la historia desde abajo«, esta no es la primera vez que la mujeres se unen para acabar con los problemas desde la raíz. Una de ellas: la huelga de Plastimental, en 1963, en la cual “las mujeres tomaron la decisión de parar y fueron desalojadas”. Uno de los trabajadores afirma: “Recuerdo a las mujeres haciendo un pasillo a los hombres que entrábamos a trabajar”. También la lucha de las trabajadoras de la fábrica ORY tuvo mucho peso: “Fue una de las huelgas más importantes, una referencia nacional. Se llegaron a encerrar en la catedral”.

Todavía sigue siendo necesario analizar los conflictos sociales desde una perspectiva de género, por mucho que el motivo que encienda la mecha, sea justo y compatible con la teoría feminista. La invisibilización, unida a la falta de testimonios que hablen de los problemas que atañen a las mujeres, evidencia la necesidad de seguir construyendo espacios feministas que nos otorguen el espacio que merecemos.

 

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