Feminismo a la altura de sus tacones

Feminismo a la altura de sus tacones

 

Los hombres que quieren ser feministas no necesitan que se les de un espacio en el feminismo. Necesitan coger el espacio que tienen en la sociedad y hacerlo feminista.

Kelley Temple

Por supuesto: siempre es necesario poner sobre la mesa la igualdad (y la equidad) real y efectiva, visibilizar la cuestión de género. Lástima perder oportunidades magníficas para hacerlo con criterio y hasta con originalidad (un poco de chispa inteligente siempre es bienvenida).

Muchas reacciones ha provocado la intervención del presentador de los Goya. Nosotras, siempre tan radicales y exageradas, las que vemos no tres, sino cinco o más patas al gato, nos preguntamos por qué hacerlo con un mensaje tan confuso. No me vengan con lo de «lo subliminal»: el chaval en tacones no se pone en «los zapatos» de ninguna porque la metáfora está cogida con pinzas. Y desde luego deconstruir, lo que se dice deconstruir, no deconstruye nada, no creo yo que en ese guión aparezca lo «cuir» por ningún lado.

No me vengan con lo de «lo subliminal»: el chaval en tacones no se pone en «los zapatos» de ninguna porque la metáfora está cogida con pinzas.

Esto no tiene nada que ver con que el chaval encargado de conducir el evento en cuestión nos caiga mejor o peor, sea majete y salao o no. Ese no es el punto. Por otro lado, si están preparando una arenga sobre el humor, permítanme comentarles que Ellen Degeneres lo hace muy bien, que las feministas sabemos reírnos de nuestra falibilidad y al contrario de lo que podría pensarse, incluso nos cuestionamos y muchas llevamos tacones.

Lo que tenemos aquí es que, una vez más, la intención es buena pero fallan las formas. O no se percataron ustedes de cómo en el speech inicial nos colaron un «hijodeputa»? Ya, van a decirme que cosillas así siempre dan mucha salsa a los monólogos y seguro que hasta alguno podría soltarme un argumento cipotista y revertiano sobre el lenguaje «campechano». Yo, sin embargo no entiendo en qué momento se les ocurrió que uno de los calificativos con más carga simbólica machista quedaba «simpático» en un acto que pretendía abrazar la bandera feminista.

Ser aliados en esta lucha no pasa por escudarse en el «luego os quejáis de que los señores no nos implicamos», tampoco por solapar o robar protagonismo en los espacios feministas, sino por marcarse en aquellos que no lo son, cuestionarse los privilegios y apoyar.

Veo con tristeza cómo se repite lo de siempre: un hombre cis que expone una reivindicación feminista parece dotar de más legitimidad a cualquiera de nuestras demandas. Los medios se hacen eco, hay fuegos artificiales, sonrisas de dicha, las imágenes se hacen virales, las rrss arden con la soflama del. ahora sí, verdadero feminismo. Ay… hay que ver lo afortunadas que somos y lo malagradecidas, que nunca estamos a gusto con nada y así no se puede.

Ya.

Ser aliados en esta lucha no pasa por escudarse en el «luego os quejáis de que los señores no nos implicamos», tampoco por solapar o robar protagonismo en los espacios feministas, sino por marcarse en aquellos que no lo son, cuestionarse los privilegios y apoyar.

¿Por qué los tacones del presentador (y el presentador a raíz de todo ello) es lo que nos ocupa y no el chal de Cuca Escribano reivindicando más papeles para las actrices?

Llevo días escuchando «lo felices que tenemos que estar» porque un hombre se solidarice con la lucha «y encima, venís con exigencias». Pues va a ser que sí. Venimos con exigencias: las nuestras. No necesitamos que «nos permitan tener voz» porque la tenemos y es fuerte, poderosa y solidaria. Tenemos también compañeros que se mantienen a nuestro lado, comprometidos, que se plantean cómo trascender lo aprendido para crecer mientras caminamos juntes. Y por cierto, incluso tienen sentido del humor (por si acaso hay duda).

Por eso, lo que me pregunto es: ¿han olvidado ustedes todos los mensajes feministas que se oyeron en esa gala? ¿Las palabras de tantas? ¿Por qué los tacones del presentador (y el presentador a raíz de todo ello) es lo que nos ocupa y no el chal de Cuca Escribano reivindicando más papeles para las actrices?

Ahí lo dejo.

 

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