Literatura: ‘Oculto sendero’, de Elena Fortún

Literatura: ‘Oculto sendero’, de Elena Fortún

 

Tribuna Feminista, en colaboración con Clásicas y Modernas, asociación para la igualdad de género en la cultura.

Hay algo que hace tiempo que vengo pensando, que intuyo, aunque tengo que seguirlo investigando, y es esto: los textos que las escritoras dejan inéditos a su muerte son un filón. Quiero decir, que quizá lo más audaz, lo más a contracorriente, lo más nuevo, que expresan las mujeres que escriben… es lo que no se atreven a publicar en vida.

Ya lo pensé cuando, al aparecer La vida escrita por las mujeres, esa antología en cuatro volúmenes, dirigida por Anna Caballé, de las autoras españolas e hispanoamericanas desde la Edad Media a nuestros días, vi cómo a menudo las cartas, diarios y otros papeles privados se adentraban por terrenos más vírgenes y espinosos que los poemas o novelas. He vuelto a pensarlo últimamente, repasando, para alguna conferencia o artículo, los diarios de Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, Virginia Woolf, todos ellos inéditos cuando sus autoras se suicidaron. Y lo pienso una vez más cuando cierro este volumen, este gran descubrimiento que es la novela inédita y póstuma de Elena Fortún, Oculto sendero.

Quizá lo más audaz, lo más a contracorriente, lo más nuevo, que expresan las mujeres que escriben… es lo que no se atreven a publicar en vida.

Oculto sendero es la historia, obviamente autobiográfica, de una niña que “quería ser mayor, pero no quería ser mujer”, como ella misma dice. Es la historia de cómo y por qué esta niña va claudicando, y haciendo, una por una, todas esas cosas que no deseaba, que le repelen incluso: casarse con un hombre, acostarse con él, ser madre, obedecer y servir a su marido, mantenerse en un segundo plano, renunciar a su vocación creadora… Todo esto nos lo va contando Elena Fortún con una lucidez impresionante, y a la vez, con la viveza y amenidad que la caracterizan. No diré cómo acaba, pero sí que, al final, se atisba la emancipación, es decir, la realización del doble deseo: sexual y de autoría. No es, desde luego, un “final feliz” -hay demasiada amargura, demasiada conciencia de derrota-, sino más bien incierto (con razón Nuria Capdevila-Argüelles habla de la “autoría incierta” como un rasgo común de tantas escritoras españolas del siglo XX), pero con una luz de esperanza al fin y al cabo.

Terminaré con esta preciosa cita de Adrienne Rich, que esta novela, me parece, ilustra y corrobora: “Cada vez más, creo que solo la voluntad de compartir la experiencia privada, y a veces dolorosa, puede dar a las mujeres la posibilidad de crear una descripción colectiva del mundo que sea verdaderamente nuestra”.

Oculto Sendero

Elena Fortún

Edición de Nuria Capdevila-Argüelles y María Jesús Fraga

495 páginas

Editorial Renacimiento

 

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