La niña de Rajoy no puede ser Directiva

La niña de Rajoy no puede ser Directiva

 

En el mes de Diciembre, el Instituto de la Mujer canceló las subvenciones destinadas a la pequeña y mediana empresa y a otras entidades para la elaboración e implantación de Planes de Igualdad.

Me ha venido a la cabeza con esta noticia, la historia que nos contó Rajoy en el debate electoral con Zapatero en el año 2008, la historia de “la niña”. Esa niña de la que decía: «Quiero que se sienta orgullosa de ser española, una nación vieja y admirable, que sea una mujer madura y responsable. Eso quiero y nada nos impide lograrlo».

Esa niña ya ha crecido y se enfrenta ahora al mundo del trabajo; voy a seguir yo con su historia…

Esa niña, ya mujer, que llega a una entrevista de trabajo y le preguntan cuántos hijos tiene (por las hijas nunca preguntan), cuantos más piensa tener, cómo piensa organizarse para los viajes que tiene que hacer en el puesto al que aspira, etc, etc, etc.

En el mes de Diciembre, el Instituto de la Mujer canceló las subvenciones destinadas a la pequeña y mediana empresa y a otras entidades para la elaboración e implantación de Planes de Igualdad.

Esa niña, ya mujer, que cuando por fin consigue un trabajo (cobrando menos que su compañero hombre aunque el trabajo que hace es el mismo) decide ser madre y si tiene suerte y no la despiden cuando se enteran; decide reducir su jornada laboral porque su pareja tiene un “mejor trabajo”, “más importante” y gana más… y porque gran parte de las personas que la rodean le dicen que la mujer es ella y las mujeres cuidamos mucho mejor a nuestras/os hijas/os porque eso lo llevamos dentro, muy dentro, en nuestros genes. Le dicen también que el pecho es buenísimo que es una pena “teniendo leche” dar un biberón. Y eso hace esa mujer, dar el pecho, reducirse la jornada o coger una excedencia y dedicarse a lo que “de verdad” sabe hacer y para lo que está en el mundo, para ser madre y esposa ante todo; el trabajo es secundario si no innecesario. Esa gente no le cuenta que si decide mandar a paseo a su pareja porque está harta de él, porque se ha desenamorado, o simplemente porque le da la gana; o si es su pareja la que decide mandarla a paseo a ella por las mismas razones, lo que le va a pasar es que se va a encontrar sin experiencia laboral o desconectada del mercado o cobrando un mísero sueldo porque tiene una reducción de jornada, que además no podrá aumentar porque tendrá que seguir cuidando a sus hijas/os ya que en la mayoría de los Juzgados en caso de separación lo siguen teniendo claro, la custodia para las madres, otro ejemplo clarísimo del calado que tiene el machismo en nuestra sociedad.

Esa niña, ya mujer, que cuando se jubila, y suponiendo que haya cotizado lo suficiente, tiene una mísera pensión con la que tendrá una mísera vida también.

Sigamos con esa niña, ya mujer, que como no tiene tiempo para nada, porque por supuesto el peso de las tareas de la casa lo va a llevar también ella, no puede formarse y por tanto no puede acceder a puestos de responsabilidad, esos puestos que siguen siendo ocupados mayoritariamente por hombres. Además trabajando por las mañanas poco va a poder participar en las reuniones en las que se toman decisiones importantes y que generalmente se hacen por las tardes.

Esa niña, ya mujer, que seguramente a lo largo de su vida laboral, se va a encontrar con compañeros de trabajo que harán comentarios y chistes sobre su aspecto físico, su ideología o su orientación sexual, comentarios ni pedidos ni agradables y recibirá también invitaciones comprometedoras e incluso algún contacto físico ni necesario ni deseado y todo esto como poco.

Claro que la historia de esta mujer podría ser muy distinta:

La historia podría ser la de una mujer que envía su CV a las empresas sin nombre y sin foto y a la que van a valorar por su formación y por su experiencia en igualdad de condiciones que un hombre y a la que, por supuesto, en la entrevista que le hagan no le van a preguntar por su vida privada.

La de una mujer que cuando ya está trabajando (en igualdad de condiciones salariales que su compañero hombre), decide ser madre y compartir su baja maternal con su pareja, incorporarse a su puesto de trabajo a jornada completa y dar o no el pecho como opción elegida libremente, no por imposición. A esa mujer en su entorno le dirán que les parece estupendo, que vale mucho y que no puede quedarse en casa limpiando y cuidando a su hija/o, que ese engaño mantenido durante siglos ya no cuela. Que su hija/o va a estar perfectamente atendida/o con su padre que está igual de preparado que ella para el cuidado y que no le dará el pecho pero sí unos biberones estupendos.

La de una mujer que tiene una relación más sana con su pareja porque es mucho más igualitaria pero que aún así, si decide dejar esa relación por cualquier motivo, se encontrará con un trabajo a jornada completa y con un sueldo digno que le permita mantenerse sin necesidad de depender económicamente de nadie. Esta jornada completa la podrá mantener porque probablemente decida junto con su expareja compartir la custodia de las/os hijas/os comunes y probablemente también en cualquier Juzgado esa decisión será entendida como la justa, correcta y lógica en condiciones de acuerdo mutuo.

La de una mujer que cuando se jubila tiene un sueldo adecuado que le permite seguir viviendo de forma autónoma y sin tener que depender de nadie.

La de una mujer que tiene tiempo para ella, para cuidarse, para quererse y para formarse y poder optar a puestos de responsabilidad en los que en otra época sólo había hombres.

La de una mujer, que a lo largo de su vida laboral, se va a encontrar con compañeros de trabajo que la van a respetar y a valorar porque entienden que el hecho de ser mujer no la hace inferior a ellos.

El objetivo de estas ayudas es favorecer la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres y eliminar la discriminación por razón de sexo en las empresas y promocionar y fomentar las condiciones que posibilitan la igualdad social de ambos sexos

Qué historia más distinta de la misma mujer, ¿verdad?

Pues la niña de la que hablaba Rajoy en su discurso era la de la primera historia, para que fuera la de la segunda historia, él tendría que cumplir lo que afirmaba: “Eso quiero y nada nos impide lograrlo”.

Pues sí, hay muchas cosas que impiden lograrlo. El Gobierno ha cancelado las subvenciones destinadas a la pequeña y mediana empresa y a otras entidades para la elaboración e implantación de Planes de Igualdad, ha cancelado unas ayudas se vienen convocando desde el año 2008, el año siguiente a la entrada en vigor de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de Mujeres y Hombres.

Ha cancelado también las subvenciones para la pequeña y mediana empresa y otras entidades para la implantación de medidas para avanzar en la Igualdad Salarial de Mujeres y Hombres y las destinadas a la realización de Postgrados de Estudios de Género y actividades del ámbito universitario relacionadas con la Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres.

El objetivo de estas ayudas es favorecer la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres y eliminar la discriminación por razón de sexo en las empresas y promocionar y fomentar las condiciones que posibilitan la igualdad social de ambos sexos y la participación de esa niña de la que hablaba, ya mujer, en todos los ámbitos de la vida política, económica, cultural y social.

Nos contaron que habían destinado una partida presupuestaria de más de 930.000€ para las primeras, 350.000€ para las segundas y 300.000€ para las terceras, es decir más de 1.500.000€. La única explicación que dan ahora es que les han “sobrevenido unas causas” y no han tenido más remedio que cancelarlas. Para cancelar ayudas de este tipo cualquier causa que sobrevenga es buena. Les ha faltado añadir en la resolución que no sabían en que estaban pensando cuando las convocaron…

 

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