Después de la Trata

Después de la Trata

 

Hace un par de décadas que la lucha y prevención para frenar la Trata de Personas con fines de explotación sexual es una de las prioridades para las metas de los principales organismos internacionales más reconocidos a nivel global. Así se entiende después de leer el documento Agenda 2030 desarrollado por la ONU, OIT (Organización Internacional del Trabajo), OIM (Organización Internacional para las Migraciones) entre otros. Pero qué ocurre en cuanto a la instancia de reinserción de las víctimas luego del rescate  ¿estamos preparados como sociedad global para brindar justicia, apoyo y asistencia a las personas que se liberan de dicho crimen? Las víctimas de la trata de personas que logran liberarse de su cautiverio quedan profundamente marcadas. Estamos ante la presencia de personas a las cuales se las ha sometido a condiciones de trabajo crueles e incluso inhumano; personas que se hallaron en situaciones peligrosas e ilegales. Estando lejos de su hogar fueron forzadas por los tratantes a ejercer la prostitución, a trabajar bajo un régimen de explotación y seudo esclavitud, o a realizar otras actividades ilícitas ¿qué les espera una vez que son rescatadas o logran huir de dicha violencia?

Las personas que salen del círculo de trata generalmente presentan cuadros psicológicos complejos de abarcar. Como consecuencia de este trauma, aparecen una serie de características y disfunciones cuya recuperación necesitan de atención y tratamiento especializados, sobre todo considerando que las mismas no desaparecen con el simple paso del tiempo. Una vez percibido el daño, su reparación no puede venir sino de la mano de la vía terapéutica profesional y especializada para este tipo específico víctimas. Parte de la recuperación integral de una víctima involucra tanto al servicio de atención médica y salud mental como así también posteriormente su correcta re-inserción social. Debe ser el conjunto articulado de instituciones sociales a nivel internacional las que brinden el apoyo necesario para recuperar a una víctima; teniendo como objetivo que esta última consiga reintegrarse socialmente, regresar a su origen, como a así también recomponerse a nivel emocional.

Entonces cabe preguntarnos qué tipo de sociedad les espera a las personas que fueron víctimas de trata. Esto es, reflexionar acerca del tipo de espacio terapéutico y de recuperación integral que la sociedad le puede brindar a alguien que ha sido víctima de este crimen. En otras palabras, se trata de considerar a nivel social ¿qué vida van a tener las personas que fueron víctimas de trata una vez que son liberadas?

Según lo confirma el informe de la Relatoría de la ONU (2015) se han detectado vacíos evidentes en la asistencia integral a las víctimas, en las siguientes instancias:

Las alternativas para la inclusión social de las víctimas de la trata, como el acceso a la vivienda, la protección social, la atención de la salud, la educación y el empleo, son vitales en los países de destino, tránsito y origen. En la mayoría de los casos, la capacidad de los países para ofrecer alternativas de inclusión social viables a largo plazo a las víctimas, en particular las que regresan a su país de origen, es limitada, debido a factores como la pobreza, el desempleo y la debilidad de las estructuras sociales. Por otra parte, en los países de destino la inclusión social se ve obstaculizada por diversos factores, como las políticas migratorias restrictivas y las deficiencias en las reglamentaciones del mercado de trabajo. El resultado es que en muchos países las víctimas de la trata de personas, incluso después de haber sido identificadas como tales y haber emprendido un proceso de rehabilitación y reintegración, no tienen autorización para trabajar o regularizar su situación de residencia; muchas veces son repatriadas al término de las actuaciones penales. Si no existen alternativas viables de inclusión social para las víctimas de la trata, será difícil romper el ciclo de la trata inicial y repetida.

En definitiva, estamos ante un crimen que involucra a distintos Estados, Naciones e inclusive a la sociedad civil, que al no estar sensibilizados en cuanto a la recuperación de las víctimas de trata, continúan reproduciendo malas prácticas en lo que al cuidado integral respecta. Partimos de la base de que las víctimas de trata padecen de un trauma y que el mismo es producto de una reacción psicológica. En este sentido, cualquier acontecimiento de este tipo quiebra el sentimiento de seguridad de la persona afectando también la confianza que se deposita en las demás personas que la rodean. El elemento clave es la perdida de confianza básica. Inclusive este trauma va mas allá de la perdida de la dignidad personal: es la perdida de la integridad del propio yo. Una persona víctima de este delito es una persona cuya identidad está fragmentada. Y nuestra labor en tanto sociedad es brindar el apoyo para recomponer a esta persona y simultáneamente proporcionar el acompañamiento necesario para reinscribir a la víctima en el tejido social.

Una persona víctima de este delito es una persona cuya identidad está fragmentada. Y nuestra labor en tanto sociedad es brindar el apoyo para recomponer a esta persona y simultáneamente proporcionar el acompañamiento necesario para reinscribir a la victima en el tejido social.

La Psiquiatra Judith Herman argumenta en su libro «Trauma y Recuperación» que los sobrevivientes de acontecimientos traumáticos tienen problemas esenciales con la confianza básica, la autonomía y la iniciativa. Se enfrentan a labores que son propias de adultos –como establecer la independencia y la intimidad- teniendo que soportar el deterioro de funciones tan fundamentales como el cuidado de una misma, el funcionamiento cognitivo y la memoria, la identidad y la capacidad para formalizar relaciones estables. En otras palabras, las víctimas siguen siendo prisioneras de lo que les ocurrió. Y al intentar crearse una nueva vida, se reencuentran con el trauma una y otra vez. La autora afirma que en el curso de años de asistencia a víctimas que estuvieron en situación de cautiverio, cuando una persona de estas características no es apoyada de manera integral, el grado del trauma tiende a profundizarse generando un complejo traumático crónico.

Las personas que fueron objeto de trata necesitan tiempo, así como un entorno seguro y tranquilo para desligarse del poder y la influencia de sus traficantes.

Sin que lo dicho hasta aquí suponga que salir de los escombros de la violencia sea un anhelo inalcanzable para las víctimas, hay que afirmar por el contrario, que no sólo es posible sino además que la fases de la recuperación de la supervivencia las devuelven a la plenitud de quienes debieron ser en cuanto aparten de su vida los obstáculos que les impidieron serlo. Como sociedad tenemos el deber ético de brindarles herramientas de toda clase. El empoderamiento debe estar dirigido a reforzar el aprendizaje de luchar para sí mismas, valorar todas sus potencialidades y por tanto a reencontrase con su propia afectividad. El objetivo de la red institucional debería permitirles restablecer un contacto sano con los demás y encontrar la razón de su existencia para sobrellevar y quizá resolver el trauma. Las personas que fueron objeto de trata necesitan tiempo, así como un entorno seguro y tranquilo para desligarse del poder y la influencia de sus traficantes. El uso asertivo del tiempo de recuperación debe estar dirigido para garantizar que se les facilite asesoramiento acerca de sus derechos, se les ofrezca apoyo jurídico, y asistencia en cuidados de salud para comenzar a recuperarse de la terrible experiencia. Posteriormente, el sentido de la recuperación de las víctimas de trata debe estar dirigido a orientarlas en la toma de decisiones sobre qué quieren hacer en un futuro.

Para que esto sea posible, la clave de la atención multidisciplinaria debe contemplar trabajar desde el marco de trauma-informado (OIM, LSHTM & UN.GIFT, 2012). Como hemos mencionado, las personas que han estado en situación de trata con frecuencia presentan una constelación de síntomas y experiencias traumáticas. La pérdida de control personal sobre el propio cuerpo y acciones pueden tener una influencia negativa sobre la salud psicológica y física de la persona afectada. Por ello, es importante para los profesionales restaurar el poder de decisión en cada sujeto. Fomentar la participación de las víctimas en la toma de decisiones a lo largo de la atención puede contribuir a la autodeterminación personal, como así también a evitar traumatizar nuevamente a los sobrevivientes de trata. El trauma-informado se basa en los siguientes principios y acciones: 1) Atención Médico-Legal, 2) Cuidados en Salud Mental, 3) Cuidados en Salud Sexual y Reproductiva. En definitiva, en tanto profesionales, organismos e instituciones estatales que combaten la trata de personas, debemos comprender que el objetivo final de una intervención con una víctima es que esta deje de ser víctima.

La lucha por la integración social de las víctimas después de la trata solo se hará posible en un contexto que cuestione el estado actual de la agenda política en cada país respectivamente

En resumen, el cuidado de las víctimas supervivientes de trata es un proceso que se encuentra en una constante lucha con la tendencia de desacreditar a la víctima o hacerla invisible por un lado; y por otro con el vacío y/o los vicios institucionales a nivel nacional e internacional. Asimismo, las más de las veces tanto los estados, como el sistema judicial y la misma sociedad civil continúan responsabilizando a las víctimas sobre lo ocurrido. Esta revictimización funciona como un claro índice de la falta de profesionales actualizados, recursos administrativos, desidia política prejuicios e ignorancia que existen internacionalmente. Por consiguiente, la correcta re-inserción social de estas personas depende del apoyo de la sociedad y los gobiernos en su conjunto. Es decir, la lucha por la integración social de las víctimas después de la trata solo se hará posible en un contexto que cuestione el estado actual de la agenda política en cada país respectivamente. Y los avances en este campo solo ocurrirán cuando sean apoyados por un movimiento social y político lo suficientemente contundente para que se transforme en política de estado en cada nación. De esta manera podremos contrarrestar los habituales procesos sociales de silencio y vacío; ya que los vicios institucionales y la negación de derechos son fenómenos frecuentes a nivel social e individual como así también global.

 

Fuentes:

– HERMAN, J. (2004). “Trauma y recuperación. Cómo superar las consecuencias de la violencia”. Espasa Calpe, Madrid.
– Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Escuela de Londres para la higiene y medicina tropical (LSHTM) & Iniciativa Global para la lucha contra la trata de personas de Naciones Unidas (UN.GIFT) (2012). Cuidados para la salud y la trata de personas: Guía para los proveedores de salud. Buenos Aires: OIM.
– Principios básicos sobre el derecho de las víctimas de la trata de personas a una reparación efectiva, art. 9 (A/69/269, anexo); ACNUDH, Principios y Directrices recomendados sobre los derechos humanos y la trata de personas, principio 6; Convenio del Consejo de Europa sobre la Lucha contra la Trata de Seres Humanos, art. 15, párr. 4.
– http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/
– 2015 – Informe de la Relatora Especial sobre la trata de personas, especialmente mujeres y niños, Maria Grazia Giammarinaro. Asamblea General de las Naciones Unidas, 31 de marzo.

 

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