Col·lectiu Punt 6: «El urbanismo no es neutro y se ha configurado sobre las bases y los valores de una sociedad patriarcal»

Col·lectiu Punt 6: «El urbanismo no es neutro y se ha configurado sobre las bases y los valores de una sociedad patriarcal»

 

Desde su estudio en Barcelona nos reciben a través de Skype Sara Ortiz Escalante y Blanca Gutiérrez Valdivia, dos de las componentes de Col·lectiu Punt 6. Esta vez son ellas las que nos responderán a todas las cuestiones que vamos a plantearles; sin embargo, este es un trabajo que, al igual que la arquitectura y el urbanismo que proponen, hacen de forma conjunta y no siempre son las mismas las encargadas de responder a las preguntas que formulamos los curiosos por esta “nueva” forma de aproximarse al urbanismo en nuestro camino para conseguir ciudades con mayor igualdad. Son las diez de la mañana y tras las pertinentes presentaciones comenzamos con la entrevista…

¿Cómo surge Col·lectiu Punt 6?

Sara Ortiz Escalante: Col·lectiu Punt 6 comienza en el año 2004 como una forma diferente de desarrollar los espacios urbanos. En el año 2005, Zaida Muxí Martínez, a través de la organización del Taller “La Casa sin Género” vinculado al a las jornadas de Urbanismo y Género organizadas en Catalunya, decide comenzar a trabajar desde este punto de vista y crea Col·lectiu Punt 6.

Además de esto, la Ley de Barrios llevada a cabo por la Generalitat, que introducía la necesidad de pensar esos espacios urbanos desde una perspectiva de género, ayudó a que esta forma de crear lugares públicos adquiriera unas connotaciones feministas adecuadas para que el Col·lectiu pudiera comenzar a desarrollar su actividad.

Blanca Gutiérrez Valdivia: Es importante señalar que Zaida Muxí Martínez después de comenzar el Col·lectiu continuó desarrollando su actividad pero siempre construyendo escuela y ampliando los vínculos, y así las integrantes que formamos parte en la actualidad nos fuimos añadiendo al grupo de forma natural gracias a charlas o talleres en los que fuimos participando y que nos permitieron conocer a Zaida Muxí Martínez. Así, el funcionamiento del propio Col·lectiu Punt 6 tiene una relación directa con la transversalidad que llevamos a cabo también en los proyectos en los que trabajamos. Actualmente ella, se encuentra trabajando como Directora de urbanismo del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet, lo que nos ayuda a pensar que estamos avanzando en la forma de crear y desarrollar espacios y cada día son más las instituciones públicas y privadas que tienen en cuenta estas formas de desarrollo.

¿Cuál es su objetivo?

(“¡Cambiar el mundo!” se oye a lo lejos)

(Risas)

Blanca Gutiérrez Valdivia: Bueno, el objetivo principal es cambiar la forma en la que ciudades, barrios y zonas comunes se han venido desarrollando bajo la lógica capitalista y patriarcal en la que vivimos. Esto contribuye a reproducir las desigualdades por género, por condición socioeconómica, por origen…

En todo el desarrollo urbano prima el trabajo productivo frente a las tareas reproductivas dentro de la familia y eso hace que tanto calles, plazas, parques como cualquier espacio público dentro de la ciudad hayan sido pensados para generar flujos de movimiento en los que es más importante la velocidad con la que recorremos esos espacios que el carácter de cooperación y comunidad que puedan llegar a crear. Es por ello que a través de una perspectiva feminista, ecologista, anticapitalista… creemos que podemos transformar los espacios para contribuir a la creación de una sociedad más justa.

El urbanismo tradicional ha reproducido los valores de una sociedad patriarcal ligados a los valores de una sociedad capitalista que prima el beneficio y el trabajo remunerado por encima de la vida y las condiciones laborales de las personas.

Sara Ortiz Escalante: El urbanismo tradicional ha reproducido los valores de una sociedad patriarcal ligados a los valores de una sociedad capitalista que prima el beneficio y el trabajo remunerado por encima de la vida y las condiciones laborales de las personas. Así, la mayoría de las ciudades poseen carreteras para que los coches puedan desplazarse dejando a un lado el tránsito peatonal o acorralándolo en un área de proporciones ínfimas frente al resto del territorio. Además, otro ejemplo, es cómo el transporte público aumenta la regularidad durante las horas en las que se supone que la mayor parte de la población accede a su puesto de trabajo y, sin embargo, en horarios de colegio cuando existen labores de acompañamiento por parte de las familias con sus hijos, se ven reducidos. Toda la lógica de la ciudad se mueve en torno a esos trabajos productivos y económicos dejando de lado las interacciones humanas y personales. De esta forma, la gente que está fuera de la esfera productiva queda totalmente apartada de la ciudad. Por ello, el urbanismo feminista surge para visibilizar y valorar otros tiempos y otras actividades, sobre todo aquellas relacionadas con el trabajo reproductivo, doméstico y de cuidado de personas.

Blanca Gutiérrez Valdivia: En muchas ocasiones, las esferas políticas u otros movimientos acaban por apropiarse de reivindicaciones que parten desde el feminismo, invisibilizando así el origen de las luchas o de estas propuestas. Un caso muy significativo en la actualidad es la lucha por la conciliación de los horarios que muchas instituciones o partidos tratan hoy en día de adjudicarse como propia y que es algo que el movimiento feminista lleva décadas reclamando y poniendo en cuestión.

¿Por qué Col·lectiu Punt 6?

Sara Ortiz Escalante: Col lectiu Punt 6 debe su nombre a la anteriormente mencionada Ley de Barrios de la Generalitat. En la misma, dentro del contenido de los proyectos y las actuaciones, el punto 6 recoge que las intervenciones deben acometer cambios en el ámbito de “La equidad de género en el uso del espacio urbano y de los equipamientos.” Por esta razón, el Col·lectiu toma el Punt 6 dentro del nombre de la cooperativa.

¿Cómo contribuye el urbanismo a la desigualdad de género?

Blanca Gutiérrez Valdivia: Aquí es importante señalar que nosotras trabajamos no solamente desde una perspectiva de género, sino con una perspectiva interseccional. Las mujeres no podemos ser tratadas como un colectivo homogéneo, ya que dentro de las mujeres, las necesidades y los problemas que existen no son los mismos para una mujer blanca, de clases media en un determinado contexto que para una mujer inmigrante o una con dificultades para la movilidad. De esta forma se podrá comprender mejor la lógica de las opresiones y los privilegios.

Desde las calles poco iluminadas y centradas principalmente en el tráfico rodado, hasta la frecuencia de paso en el transporte público, pasando por la ocupación del espacio público, las desigualdades de género están presentes en todos y cada uno de los elementos urbanísticos que tenemos a nuestro alrededor.

Un ejemplo muy claro y con el que trabajamos a menudo es el patio de los colegios. En la mayoría de estos lugares, el campo de fútbol ocupa el 80% del espacio. Sin embargo, solamente el 10% de los niños lo utilizan para tal fin, con lo que el resto quedan desplazados a otros lugares o a otros momentos para poder hacer uso del espacio común que todos tienen dentro del colegio.

Desde las calles poco iluminadas y centradas principalmente en el tráfico rodado, hasta la frecuencia de paso en el transporte público, pasando por la ocupación del espacio público, las desigualdades de género están presentes en todos y cada uno de los elementos urbanísticos que tenemos a nuestro alrededor.

Sara Ortiz Escalante: Como hemos comentado, el urbanismo ha basado su desarrollo en la esfera del trabajo productivo, dejando a un lado el trabajo reproductivo y de cuidados. Por este motivo, a pesar de que las mujeres hace tiempo que nos hemos incorporado al mundo del trabajo productivo, seguimos siendo las encargadas mayoritarias de realizar los trabajos de cuidados y domésticos. Por tanto, si el urbanismo no responde a los problemas que se presentan en ese ámbito, acaba contribuyendo a las desigualdades y, en este caso, en mayor medida sobre las mujeres.

Esto es más evidente si paseamos por cualquier parque de nuestro barrio y nos fijamos en que los parques han sido ocupados por adolescentes, en su mayoría chicos, que colonizan el espacio sin dejar ninguna posibilidad de uso para el resto de habitantes.

Los ejemplos podrían ser interminables, como el caso de los baños públicos. Las mujeres, bien sea por la menstruación, por el embarazo, que disminuye la capacidad de retención, u otros motivos, tienen una necesidad mayor de uso de los baños que los hombres. Sin embargo, los baños públicos han sido diseñados en lugares poco accesibles en la mayoría de los casos, y de nuevo apropiados por hombres para diferentes situaciones, y los baños de lugares como librerías, restaurantes, tiendas de ropa… son, en el mejor de los casos, de uso exclusivo para clientes. De nuevo, vemos un uso del espacio de forma productiva. Lo que debería ser un derecho para todos los y las habitantes del área, se convierte en un elemento privativo de uso para aquellos que consumen, independientemente de las necesidades de la población.

¿Qué es el urbanismo feminista?, ¿a quién beneficia el urbanismo desde la perspectiva feminista?

Blanca Gutiérrez Valdivia: El urbanismo feminista es el tipo de urbanismo entendido desde un punto de vista transversal en el que todos los agentes involucrados toman parte durante los procesos de creación. El urbanismo no es neutro y se ha configurado sobre las bases y los valores de una sociedad patriarcal que han determinado las formas físicas de los espacios para perpetuar ese sistema.

El urbanismo no es neutro y se ha configurado sobre las bases y los valores de una sociedad patriarcal que han determinado las formas físicas de los espacios para perpetuar ese sistema.

Sara Ortiz Escalante: Por el contrario, a través del urbanismo feminista, las personas recuperan el espacio central que les corresponde en el diseño y la toma de decisiones para la creación de barrio o ciudad. Por esta razón, el urbanismo feminista incorpora a todas las personas teniendo en cuenta las diferentes necesidades que se crean en función de la edad, el origen, la identidad sexual, la clase social o la diversidad funcional entre otros. Una ciudad feminista debe dar respuesta a las necesidades en las siguientes cuatro esferas: el trabajo de cuidados, el trabajo comunitario, el trabajo político y el tiempo propio y de ocio. De esta manera, el urbanismo debe contribuir a que las tareas dentro de estos ámbitos sean responsabilidad de todas y de todos mediante su visibilización y la mejora de las condiciones en las que se producen las relaciones personales entre los habitantes de un barrio o ciudad. Por último, el urbanismo feminista lo que hace es visibilizar el trabajo de las mujeres en la creación de las ciudades, es decir, poner en relieve el trabajo de las mujeres como constructoras de las ciudades y promover su participación en la creación del urbanismo, algo que ha sido totalmente ignorado a lo largo de la historia en el desarrollo tradicional.

¿Cuáles son las actividades y trabajos que Col lectiu Punt 6 lleva a cabo?

Sara Ortiz Escalante: Desde Col lectiu Punt 6 creemos que la propia transversalidad que reclamamos al urbanismo ha de ser tratada también en la forma en la que desarrollamos nuestros trabajos. Por este motivo, trabajamos en cinco áreas diferentes para tratar de conseguir el objetivo de un urbanismo inclusivo:

  • Arquitectura y planificación urbana
  • Dinamización comunitaria
  • Sensibilización
  • Formación
  • Investigación

Dentro de arquitectura y planificación urbana podemos encuadrar todos aquellos proyectos que se encuentran en la construcción, el diseño, la planificación… es decir, todo aquello que se relaciona más con lo que se considera arquitectura tradicional o aquellos trabajos más propios de un estudio de arquitectura. Sin embargo, realizamos trabajos de auditoría y diagnósticos desde una perspectiva de género. A través de una serie de indicadores tratamos de comprobar si los espacios responden a ciertas características y criterios de género. Y por último, dentro de este ámbito, también realizamos auditorías de seguridad urbana.

Los barrios y la ciudad deben ser entendidos e interpretados desde la visión de los propios habitantes. Por esta razón, nuestra segunda área de trabajo consiste en la dinamización comunitaria a través de procesos participativos y acciones y talleres comunitarios en los que todos los habitantes del barrio tienen la oportunidad de opinar y dar su punto de vista sobre los problemas que el barrio presenta para cada uno de ellos. Esto, tiene una doble función, en primer lugar nos ayuda a nosotras a entender el lugar en el que nos encontramos y la forma en la que debemos afrontar futuras acciones. Y en segundo lugar, acerca a los y las habitantes del barrio y pone sobre la mesa problemas que muchos de ellos quizás antes no se habían planteado debido a las diferencias (sociales, edad…) que existen entre ellos.

A través de una serie de indicadores tratamos de comprobar si los espacios responden a ciertas características y criterios de género.

El tercer ámbito en el que desarrollamos actividades es el de la sensibilización. En este apartado, principalmente, contamos con recorridos, charlas o exposiciones que nos permiten mostrar a la comunidad criterios y experiencias con una perspectiva de género.

Creemos que además, a través de la formación podemos generar también nuevos espacios donde repensar la ciudad. Por este motivo, con cursos y talleres tratamos de aunar teoría y práctica sobre el entorno habitado tratamos de mostrar a los habitantes ejemplos y experiencias del día a día que les hagan entender la necesidad y la importancia del desarrollo urbano con perspectiva de género. La formación se realiza tanto con personas que pertenecen al sector institucional como con estudiantes en el ámbito universitario como otros grupos que no tienen que estar directamente relacionados con la arquitectura.

Por último, la investigación es un pilar fundamental de nuestro colectivo y lo consideramos un elemento esencial para seguir desarrollando, creciendo y comprendiendo el espacio en el que nos relacionamos cada día. Un claro ejemplo de esto es que muchas de nosotras estamos inmersas aún en la realización de un doctorado o seguimos acudiendo a charlas, debates, congresos o conferencias tanto para formar parte como ponentes o como oyentes. Tenemos una vocación por ir construyendo teoría y metodología con el fin de compartir la información que vayamos obteniendo.

¿Tienen todos los barrios y ciudades los mismos problemas? ¿Podemos encontrar puntos comunes?

Sara Ortiz Escalante: Es cierto que cada localidad tiene casos particulares que deben ser analizados y estudiados en profundidad. Sin embargo, la dinámica capitalista y el sistema de continua producción y consumo han puesto los medios privados de transporte en el primer lugar de las ciudades y eso ha influido en sobremanera en la forma que estas se han venido desarrollando. Esto, unido a los problemas de seguridad que se ven reflejados tanto en agresiones sexuales como el miedo a las mujeres en el uso cotidiano de las calles y plazas presentes en sus barrios y ciudades.

Por esta razón, a pesar de las características especiales con las que cuentan cada espacio, región, barrio o localidad, podemos encontrar muchos puntos comunes que afectan al urbanismo de gran parte de las ciudades españolas y el mundo.

Blanca Gutiérrez Valdivia: Es importante también llamar la atención sobre la falta de mobiliario urbano que apoye las actividades que se realizan en los espacios públicos. Cada vez tenemos más espacios para transitar, para ir, comprar, consumir… y cada vez menos para estar en esos lugares públicos. Un claro ejemplo de esto se presenta en los bancos de las ciudades que cada vez son más incómodos y su colocación orientación y diseño se ven influidos por una lógica individual en lugar de ser espacios comunes de reposo o encuentro comunitario. De esta manera, nos encontramos incluso con bancos que han sido diseñados de manera que solamente pueden ser usados por una persona cada vez y orientados para no tener enfrente nada más que una calle o la propia carretera, sin poder charlar con otra persona que se pueda sentar allí.

Los intereses económicos influyen en que tengamos ciudades en las que se prioriza los usos de personas que pasan un breve espacio de tiempo en la ciudad frente a los usos de las personas que residen cotidianamente

Por otro lado, tenemos también el vínculo con el entorno natural que tienen nuestros barrios y ciudades. Cada día es más común que las ciudades no tengan ningún tipo de vínculo con el entorno que les rodea o en el que se asientan. De la misma forma, los lugares se entienden de manera aislada. Así, podemos ver espacios como instalaciones de reciente construcción con todos los elementos posibles para su accesibilidad que, sin embargo, no pueden ser utilizados debido precisamente a un problema de accesibilidad hasta esas instalaciones.

Es especialmente llamativo el tema del turismo masivo. Actualmente en Barcelona existe un grave problema en el que los lobbies y los intereses económicos influyen en que tengamos ciudades en las que se prioriza los usos de personas que pasan un breve espacio de tiempo en la ciudad frente a los usos de las personas que residen cotidianamente. Esto afecta a la movilidad, a la vivienda, al tipo de comercio, a la seguridad…

¿Cómo podemos mejorar el urbanismo de nuestras ciudades?

Sara Ortiz Escalante: Las posibilidades actualmente son infinitas. Sin embargo, sin lugar a dudas, un urbanismo para combatir las actuales desigualdades que se presentan debe ser participativo, abierto y tener en cuenta todas las actividades que se llevan a cabo en los espacios que lo conforman y no solamente aquellas que tienen que ver con el trabajo productivo.

Nos podríais explicar brevemente la experiencia con el PGOU de Manacor y los cambios desde una perspectiva feminista que se han sugerido.

Blanca Gutiérrez Valdivia: Estamos muy orgullosas de ese trabajo no solo por el proyecto y el resultado final, sino porque se ha desarrollado siguiendo todos los principios que defendemos desde el primer momento y las piezas han ido encajando de forma precisa.

En primer lugar, porque teníamos contacto con las asociaciones Dones de Llevant y Assemblea Antripatriarcal de Manacor debido a que una de sus integrantes había participado en un taller que nosotras habíamos impartido en Catalunya. Una vez terminó el taller y regresó allí, lo propuso en su asamblea y les pareció que era lo que necesitaban para introducir las alegaciones en el Plan General de Ordenación Urbana de su municipio. Por este motivo, nos contactaron para comenzar a trabajar en el mismo y poder incluir las modificaciones necesarias.

En primer lugar realizamos una auditoría del avance del PGOU de Manacor.

Posteriormente, comenzamos con una serie de recorridos a través de Manacor para que las vecinas nos dieran su punto de vista acerca de cuáles son los puntos débiles que tiene la ciudad y poder obtener una visión más cercana y general de la situación de la localidad. Esto se realizó conjuntamente con unos talleres y entrevistas.

Posteriormente regresamos a nuestro estudio en Barcelona y comenzamos a trabajar. Una vez tuvimos un primer acercamiento, que realizamos a través de un documento en el que se recogían los principales ejes de actuación, se les entregó dicho documento a las personas de Manacor. Más tarde nos volvimos a acercar a Manacor para desarrollar unos talleres y grupos de trabajo con la intención de mostrar las ideas y seguir avanzando de forma conjunta con la gente de allí. Después, regresamos con todas las opiniones extraídas de esas dinámicas y seguimos trabajando en nuestro espacio de Barcelona.

Por último, se recogieron una serie de alegaciones para presentar al Plan General, se consensuaron, se explicaron y se introdujeron dentro del tiempo de alegaciones determinado por la legislación pertinente. Todo ello se realizó siempre de forma conjunta con la ciudadanía de la localidad.

A día de hoy el PGOU está en proceso de aprobación inicial y se han recogido todas las alegaciones, incluido el documento que nosotras realizamos. Supuestamente hay un compromiso político para tenerlo en cuenta pero debemos esperar hasta la aprobación definitiva para ver en qué forma y contenido se han recogido las propuestas.

¿Consideráis más importante la adaptación de las áreas a las formas de vida actual o “deformar” esos espacios con una perspectiva de mejorar la igualdad dentro de nuestras ciudades? ¿Es eso posible?

Sara Ortiz Escalante: Hacer tabula rasa es actualmente imposible. Por esto, consideramos que un sector donde el urbanismo feminista o el desarrollo arquitectónico feminista tienen mayor importancia y cabida es en la rehabilitación. Todos esos errores que estamos viendo en la actualidad no dan respuestas a las lógicas del comportamiento humano dentro de los barrios deben ser subsanados desde un punto de vista de género y conseguir que no se repitan otra vez las tendencias de crecimiento y desarrollo capitalista basadas en los trabajos productivos.

Roser Casanovas: Habría que valorar aquellos lugares que tienen potencial para ser desarrollados o aquellos en los que la intervención no es posible y, por tanto, no cabe más que comenzar de cero.

En vuestra web tenéis varios proyectos y actividades relacionadas con el urbanismo, sin embargo ¿realizáis también trabajos o investigaciones acerca de los cambios que se podrían introducir de la misma forma en las viviendas o en los conjuntos residenciales?

Roser Casanovas: Lo importante en la vivienda, y más en estos casos, es tenerla en cuenta de forma interconectada con el resto de espacios y sujetos. Es decir, no se puede realizar una aproximación a la vivienda de forma separada e individual, sino que debe formar parte del conjunto del resto de actores urbanísticos como el bloque, la calle, la plaza, el barrio…

Blanca Gutiérrez Valdivia: Por ello, uno de nuestros pilares fundamentales también es la sostenibilidad. Consideramos que ya es hora de realizar una aproximación desde otro punto de vista y terminar con el consumo de recursos, territorio, energía… que se relaciona no solamente con un tema ecológico sino también con un tema de clase social. Ya que en términos globales, las ciudades que estamos construyendo actualmente no se adaptan a las necesidades globales ni tienen en cuenta estos factores determinantes.

En este sentido, muchos espacios están infrautilizados. Por ejemplo, las escuelas suelen estar abiertas durante horario de mañana. Y sin embargo, cuentan con espacios como las bibliotecas que podrían ser utilizadas por el municipio como bibliotecas públicas sin la necesidad de construir un edificio destinado exclusivamente a esta actividad. Otro ejemplo serían los baños públicos. En una ciudad, como en la mayoría de las ciudades españolas, donde contamos con un bar o cafetería cada dos pasos, parece lógico que los baños de estos lugares puedan ser utilizados de manera colectiva sin necesidad de consumir y de esta manera eliminar la creación de baños en medio de la calle para una necesidad básica como es acudir al baño.

Sara Ortiz Escalante: Esto es perfectamente viable, ya que existe una red de municipios que han obligado a los bares a ofrecer de manera gratuita los baños a personas con problemas de incontinencia o problemas de intestino irritado. Pero si esto es posible con personas con este tipo de situaciones, ¿por qué no es posible extenderlo a todas las personas?

¿Qué futuro tiene el urbanismo feminista? ¿Cuáles son los peligros a los que se enfrenta y las oportunidades que tiene?

Sara Ortiz Escalante: El feminismo está de moda. Eso tiene su lado bueno y su lado malo. Por una parte, cada vez más organismos públicos, privados y personas independientes, prestan atención al desarrollo urbanístico y arquitectónico desde una perspectiva de género. Sin embargo, por otro lado, corremos el riesgo que en esas dinámicas consumistas y de moda se pierda el discurso y acabe siendo todo un elemento estacional que deje de tener valor.

Blanca Gutiérrez Valdivia: Aquí también reseñar que nosotras nos enmarcamos dentro de un feminismo anticapitalista que no se identifica con un feminismo hegemónico que no tiene en cuenta las diferencias de clase, el ecofeminismo… Por esto, nosotras apostamos por este urbanismo que incluye la diversidad de discursos y de realidades.

Sara Ortiz Escalante: También nos gustaría decir que hemos trabajado con ayuntamientos de todo tipo de ideologías, con lo que es importante tener en cuenta que no todo es este tipo de etiquetas sino que el equipo técnico que está detrás influye sin tener en cuenta la lógica de partidos políticos.

Blanca Gutiérrez Valdivia: Por último, otros desafíos que tiene el urbanismo feminista y las ciudades es que no solamente los poderes públicos, como ayuntamientos o los gobiernos influyen sobre las ciudades, sino que los lobbies económicos y los grandes capitales tienen un gran poder sobre la realidad de nuestras ciudades que en ocasiones no se pueden intervenir. El gran desafío creemos que es construir desde abajo, reclamando que este modelo de ciudad no lo queremos más.

 

CATEGORÍAS
Comparte