Que nadie se entere de lo que te hizo el patriarcado

Que nadie se entere de lo que te hizo el patriarcado

 

“Utiliza una base que tenga amarillo. Si usas una que tenga blanco, los moretones rojos van a sobresalir”, comenta agradablemente la presentadora. Estamos en un tutorial de maquillaje que salió en la televisión marroquí 2M. En la silla hay una mujer que sonríe de manera incómoda mientras la presentadora muestra su cara, toda malograda, mientras le habla a la audiencia. Nos recuerda que los golpes en la modelo son de mentira pero el mensaje es muy de verdad: estos son consejos de maquillaje para cuando un hombre te ponga la cara morada y negra.

“Después de los golpes, esta parte estará muy sensible, intenta no presionar mucho,” prosigue el tutorial. “Asegúrate de usar polvos sueltos para retocarte el maquillaje si tienes que trabajar durante el día, así los golpes no se te notarán”.

El tutorial de maquillaje salió el día 23 de Noviembre del 2016, dos días antes del Día Internacional de la No Violencia Contra La Mujer. Esta cercanía con un día tan importante no fue ninguna sorpresa para el canal de televisión. Al contrario, durante el segmento se comenta que “es un tema del que no deberíamos hablar, pero lamentablemente existe. Esperamos que estos tips de belleza te ayuden a continuar con tu vida normal”. En esta sentencia, “tu vida normal” es sinónimo de “tu vida normal en la que ocultas la violencia para que nadie se entere que un hombre te pegó”.

Antes de que quieran crucificar a la presentadora por el papel detestable que juega en este segmento (eso de andar alegremente maquillando la violencia como si fuese un consejo trivial más) recordemos que los medios de comunicación son conglomerados dominados en su gran mayoría por hombres. Por ejemplo, el canal de televisión 2M tiene dos dueños principales: un 68% lo controla el Gabinete de Gobierno marroquí y un 20,7% es de la familia real. El resto pertenece a la audiencia. La última vez que me fijé, el Gabinete de Marruecos (el cuerpo de gobierno del reino de Marruecos) estaba compuesto de 25 miembros de los cuales sólo 2 eran mujeres. Y obviamente el Rey de Marruecos Mohammed VI es… bueno, un hombre también.

El canal de televisión marroquí 2M tiene dos dueños principales: un 68% lo controla el Gabinete de Gobierno marroquí y un 20,7% es de la familia real.

No es la primera vez que vemos tutoriales de maquillaje para los golpes de la violencia contra la mujer. Lo que pasa es que esta idea tan absurda antes se usaba como uno de esos mensajes humanitarios que buscan concienciar al público. Nunca se le ocurrió al movimiento feminista que llegaría un momento en que un canal de televisión nacional divulgaría el mensaje 100% libre de ironía.

Sí, el 1 de julio del año 2012 apareció en YouTube un vídeo similar que en aquel entonces corrió como la pólvora. Hablaba una joven llamada “Lauren Luke” (nombre ficticio) y se presentaba como una de esas personalidades de las redes sociales que siempre andan dando consejos de maquillaje.

El vídeo se titula ‘Cómo lucir espectacular el día después’ y empieza con “Lauren” pidiendo disculpas a sus seguidoras. “¡Hola todas! Disculpad, he estado medio desaparecida últimamente, pero volví, ¡estoy aquí! He pasado unos momentos difíciles, pero hoy estaré haciendo un vídeo sobre cómo disimularlo.” No es broma eso de que pasó momentos difíciles pues “Lauren” tiene el labio inferior roto, un corte en la nariz y tanto su mandíbula como su ojo izquierdo tienen horribles golpes de color azul y morado intenso.

“Si tienes muchos moretones después de que te arrojen contra la mesa del café, aplica con delicadeza capa tras capa (de base) y lo vas a poder disimular, aunque sea un poquito”. Ella continua robóticamente aplicándose maquillaje en las heridas mientras dice “en los labios te puedes poner más capas de base, y si tienes cortes causados por relojes o anillos, te puedes poner corrector.” Luego “Lauren” nos dice, en un susurro, que si tenemos moretones en el cuello causados por un compañero celoso, nos podemos soltar el pelo para ocultarlo. Pero que, si no tenemos el pelo lo suficientemente largo, podemos ponernos una bufanda: “es lo ideal para una ocasión así”, dice con énfasis de estilista consumada.

Momentos después se escucha un golpe repentino en la puerta y “Lauren”, aterrorizada, apaga inmediatamente el ordenador desde el que estaba grabando. Se pierde la imagen y no sabemos qué le ocurre, pero se sospecha que no es nada bueno. Nos dejan el mensaje de que 65% de las mujeres que sufren violencia de género intentan ocultarlo.

“Lauren Luke” fue un personaje ficticio creado por una organización sin fines de lucro llamada Refuge en Inglaterra, cuya misión es acabar con la violencia de género que sufren las mujeres, niñas y niños.

Hablemos ahora de lo que sucede cuando el abuso no es maquillaje que se borra, de lo que pasa cuando a las que borran es a las mujeres y niñas en la vida real.

Es muy probable que, tanto “Lauren Luke” como la actriz que participó en el vídeo de la televisora marroquí, estén hoy vivas y alegres por el mundo… bueno, me gustaría imaginar que es así. Sus golpes, que estaban maquillados, se desvanecieron cuando se lavaron la cara.

Hablemos ahora de los golpes que no se desvanecen y de cuando los golpes se tatúan permanentemente durante el proceso de rigor mortis. Hablemos ahora de lo que sucede cuando el abuso no es maquillaje que se borra, de lo que pasa cuando a las que borran es a las mujeres y niñas en la vida real. Hablemos de las vejaciones y los moretones que no se te quitan por más que el patriarcado quiera obligarte a fingir que no están ahí.

El 7 de noviembre del 2016, en la India, una mujer de 40 años fue acosada durante un tiempo por un hombre saliendo de su trabajo. Informa Russia Today que el acosador le dijo un día que si la volvía a ver no iba a “soltarla”. A los pocos días, cumplió con su palabra. Junto con unos compinches patriarcales la siguieron y la violaron. Estos sádicos grabaron todo y difundieron el vídeo. (Asquerosamente, la grabación, distribución y venta de vídeos de violaciones de mujeres y niñas en la India es todo un fenómeno, pero ese tema lo dejamos para otro artículo.)

‘Greeta’ (nombre ficticio para proteger su identidad) quería acudir a la policía y denunciar la violación, pero le daba vergüenza salir a la calle porque pensaba que “todos los vecinos sabían ‘lo ocurrido’”, reveló una amiga. Cuando fue al médico local, éste le dijo: “Vuelve a tu casa y quédate callada; es tu culpa, ¿qué podemos hacer?”. Al otro día la historia se vuelve confusa. ‘Greeta’ o fue asesinada o se suicidó; no está claro el asunto. Pero más claro que el agua es que hoy en día ‘Greeta’ está muerta y sea una cosa o la otra, el perpetrador aquí fue el patriarcado. El mensaje que le envió a ‘Greeta’ fue manifiesto…

Que nadie se entere.

Patricia tiene 42 años y es centroafricana. Contrario a ‘Greeta’, ella quedó con vida, pero también la violaron en un episodio de terrorismo sexual durante el conflicto armado. Reporta La Vanguardia que ella es una más de las mujeres y niñas que son violadas como “estrategia” de guerra para desmoralizar el bando contrario. Cuando terminaron de violarla, quemaron su casa.

Patricia cuenta que el día 5 de diciembre del 2013 se despertó viviendo una vida tranquila. Se dedicaba a su comercio pequeño con un marido agricultor y sus hijos en la escuela. Durante la madrugada empezaron las detonaciones; llegó la guerra y los violadores. Tardó tres años en poder hablar de lo sucedido. Hoy dice: “no se puede vivir con esto dentro. Ayer se lo confesé por primera vez a alguien, a Clarisse”. Durante estos tres años no ha sabido absolutamente nada de su marido. Su silencio, explica Patricia, se debe a que “contar su violación le puede comportar un segundo calvario: el primero se lo infligió el combatiente y el segundo la sociedad, sus propios vecinos y parientes, amigos…)”.

El mensaje que el patriarcado le envió a Patricia también fue muy transparente…

Que nadie se entere.

“Contar su violación le puede comportar un segundo calvario: el primero se lo infligió el combatiente y el segundo la sociedad, sus propios vecinos y parientes, amigos…)”

En la India otra vez, nos cuenta The Hindu Times que una niña de 10 años está luchando por su vida después de que un grupo de hombres intentaran violarla y, como no lo consiguieron, le prendieron en fuego y la tiraron en un pozo, con la esperanza de que la niña muriera calcinada o quemada.

La policía hoy tiene dos hombres detenidos y cinco sospechosos. Todos hombres. A la niña sólo la identifican como la niña ‘Clase 4’ y dicen que se encontraba frente a su casa jugando cuando dos hombres intentaron llamar su atención ofreciéndole dulces. Ella no mordió el anzuelo así que los hombres la secuestraron y se la llevaron a un lugar aislado en la localidad donde la desnudaron e intentaron violarla. La niña peleó lo más que pudo y, como no pudieron contenerla, la rociaron con trementina, le prendieron en fuego y la tiraron en un pozo abandonado… donde la dejaron a que muriera de una cosa o la otra.

Milagrosamente, la niña encontró fuerzas para gritar y gritar hasta que la escuchó una mujer que iba caminando. La niña tiene quemaduras serias pero esta HEROÍNA con mayúsculas ha podido identificar a sus perpetradores. Hoy la familia investiga si algún conocido de la niña fue quien planeó todo el ataque.

Todavía no salgo de mi asombro ante el espíritu indomable de esta niñita de 10 años. Pero, que quede claro que cuando esos hombres le rociaron la trementina y la tiraron viva en ese pozo abandonado, esperando que se muriera o del impacto o de las quemaduras, el mensaje fue alto y fuerte…

Que nadie se entere.

En la República Dominicana la violencia contra las mujeres y niñas tampoco cesa. El 3 de octubre del 2016 se informó que encontraron el cuerpo violentado y acuchillado de María, una adolescente de 16 años. El cuerpo mutilado de María fue arrojado de un vehículo en marcha en una carretera, con signos de arma blanca y golpes. María estaba embarazada de 6 meses y en la escena del crimen se encontró una gorra con el logo del lugar de trabajo de su expareja.

Apenas una semana después del asesinato de María, la violencia machista se cobró la vida de otra mujer en circunstancias similares en la misma República Dominicana. Thalia tenía 21 años cuando la asesinaron. La joven fue encontrada en unos matorrales, desnuda y acuchillada cerca de su propio vecindario. Estaba embarazada de 8 meses. Reporta El Caribe que, según investigaciones, el crimen fue un caso de ajuste de cuentas complejo donde varias personas recibieron dinero con tal de asesinar a la joven. El propósito era, supuestamente, conseguir que perdiera el embarazo… matándola a ella. Otra vez, el mensaje es más que resonante…

Que nadie se entere.

En el Líbano también tienen, como en todos los países, un problema bien grande con esto de la violencia contra las mujeres. Es por eso que el parlamento libanés discutía sobre la derogación de un artículo (el artículo 522) de la ley que exoneraría a los violadores si se casan con su víctima… o, mejor dicho, exonerarían de culpa legal a los hombres violadores si consiguen manipular emocional, psicológica y económicamente lo suficiente a la familia y comunidad de la víctima para conseguir que ella “acepte” casarse con el post-violación.

Exonerarían de culpa legal a los hombres violadores si consiguen manipular emocional, psicológica y económicamente lo suficiente a la familia y comunidad de la víctima para conseguir que ella “acepte” casarse con el post-violación.

Según la ley, confeccionada por hombres en el año 1940, la pena por una violación son 7 años de cárcel, pero se suspende si el sacramento del matrimonio santifica la vejación. Esto es muy curioso porque, como sabemos muy bien todas las feministas, los procesos penales y las sentencias por casos de violación son extremadamente raros y difíciles de conseguir. Es decir, que en la mentalidad de los legisladores del año 1940 (y sus gemelos ideológicos en el 2016), aun sabiendo lo extremadamente difícil que es conseguir una sentencia por violación bajo un sistema patriarcal… ellos AUN ASÍ querían crear una escapatoria legal para los pobres violadores que el sistema judicial sí logre atrapar.

Las mujeres libanesas protestaron la desfachatez de los legisladores vestidas de novias ensangrentadas. Ironizaba una protestante llamada Hayam: “Si mis hijos e hijas me preguntan que cómo conocí a su padre, ¿qué les digo? ¿Qué me case con la persona que me violó?” El parlamento libanés quería responderle que sí, otra vez, en el 2016, pero las protestas de las libanesas asqueadas y la atención internacional hizo que tuvieran que votar que no.

Las feministas libanesas crearon un vídeo en protesta por el artículo 522 en que se presenta una muchacha siendo golpeada y simulando una violación. Luego unas manos sin rostros le ponen vendajes y parches para cubrir los muchos moretones que tiene la muchacha en el cuerpo. Los vendajes terminan cubriéndole la mayoría del cuerpo a tal punto que se convierten en un vestido de novia improvisado. Se abre las puertas de una iglesia y aquí tenemos a una mujer violada pero adornada bien bonita con su traje de novia hecho de vendajes, lista para presentarse ante el patriarcado otra vez. La pobrecita no puede casi ni mantenerse de pie. Va cubierta por un velo de pies a cabeza lo cual le garantiza el anonimato: ¿es una mujer libanesa o somos todas las mujeres en el patriarcado?

El vídeo, que es muy corto (0:40 segundos), es la mejor metáfora que he visto para este círculo vicioso en que vivimos las mujeres y niñas donde sufrimos vejaciones constantemente, pero tenemos que disimular que nunca existieron y luego presentarnos ante la sociedad como si aquí nunca ha pasado nada. El problema con la frase “que nadie se entere” es que suena como una petición cuando en realidad, bajo un sistema patriarcal, es más bien una orden que el machismo se asegurara de que se cumpla nos guste o no.

En lo que respecta a la violencia contra las mujeres y niñas, al patriarcado le gusta borrar sus evidencias y como esas evidencias muchas veces somos nosotras mismas, entonces, le gusta borrarnos a nosotras también. Al final del vídeo-protesta libanés la muchacha grita aparentemente con todas las fuerzas que le permiten los pulmones, pero no se escucha. Como tampoco se escucha el grito de millones de mujeres y niñas hoy en día y ni hablar de las que quedaron silenciadas a lo largo de la historia.

¿Quién cuenta lo que nos está pasando si no lo hacemos nosotras mismas? ¿Quién rompe el silencio sino lo haces tú?

 

 

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