Michelle Thomson, diputada en el parlamento británico, comparte su experiencia de agresión sexual

Michelle Thomson, diputada en el parlamento británico, comparte su experiencia de agresión sexual

 

  • Michelle Thomson, diputada en el parlamento británico, comparte en el debate sobre violencia contra las mujeres, su experiencia de agresión sexual.

La parlamentaria escocesa relató cómo a las 14 años fue violada por un chico que conocía, demostrando cómo una experiencia personal de violencia sexual es una cuestión política que afecta a todas las mujeres.

michelle-thomsonLa semana pasada en la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico, se debatía sobre violencia contra las mujeres en el marco de la conmemoración del Día Internacional contra la Violencia de Género. Durante el debate, la diputada escocesa Michelle Thomson tomó la palabra para insistir en la necesidad de actuar políticamente en la prevención e intervención en materia de violencia sexual relatando cómo ella misma fue violada por un agresor de su entorno cuando tenía 14 años.

Thomson comenzaba su intervención diciendo “hoy voy a compartir algo que me ocurrió hace muchos años y voy a hacerlo desde una perspectiva muy personal, para ayudar a la gente que está aquí y la que está afuera a entender qué supone la violencia sexual contra las mujeres”. Y continuaba contando que “cuando tenía 14 años fui violada. Y como suele ocurrir,  fue alguien al que yo conocía”.

La diputada, de forma voluntaria y consciente, estaba llevando a la práctica una de las consignas feministas que más ha revolucionado el movimiento de defensa de las mujeres desde hace años: “lo personal es político”. De esta forma, Thomson compartía en un espacio público e institucional su experiencia personal como superviviente- que no víctima- de una agresión sexual que, “como suele ocurrir, fue perpetrada por alguien al que conocía”.

Thomson compartía en un espacio público e institucional su experiencia personal como superviviente- que no víctima- de una agresión sexual que, “como suele ocurrir, fue perpetrada por alguien al que conocía”.

Michelle Thomson, con su declaración, ofrecía también un poderoso ejemplo de desmitificación de la figura de la “víctima” de violencia sexual, que se desdibuja como estereotipo frente a la realidad que viven todas las mujeres a diario: el haber vivido o poder vivir potencialmente algún tipo de agresión sexual. Y lo más importante, de cómo, habiendo pasado por ello, y habiéndolo vivido de forma privada y secreta cuando ocurrió  – “no se lo conté a mi madre, no se lo conté a mi padre y no lo denuncié a la policía. Me lo guardé dentro de mí”- años después, en la Cámara de los Comunes, es capaz de contar su historia desde su posición de diputada, y hacer de ella una cuestión política de estado.

No fue la única. Tracy Rabin, la diputada laborista que tomó el lugar de la diputada asesinada el pasado junio Jo Cox, también compartía el intento de violación que vivió cuando tenía 20 años por parte de un desconocido. “Faltó muy poco para que yo también formara parte de las mujeres que han sido agredidas por un desconocido” y añadía  que estas agresiones “constituyen un porcentaje mínimo del total de las agresiones”, comparado con las perpetradas a manos de hombres conocidos, como fue el caso de Michelle Thomson.

Más de 70 parlamentarios/as laboristas habían pedido a la Primera Ministra Theresa May la ratificación por parte del gobierno del Convenio de Estambul.

Antes de la celebración de esta sesión, más de 70 parlamentarios/as laboristas habían pedido a la Primera Ministra Theresa May la ratificación por parte del gobierno del Convenio de Estambul, el acuerdo internacional cuyo objetivo es establecer pautas de acción contra la violencia machista, que fue diseñado tomando como referencia  la ley española de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género1/2004.

 

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